17 junio 2012

Cambios



Tengo un sueño en el que aparece la versión actualizada de un antiguo “agente” desestabilizador de mis emociones, saliendo de una churrería de renombre (1) en mi pueblo natal (el mismo que huele a salitre en verano (2)), poniéndose las gafas de sol y ajustándose el cuello de la cazadora de piel (chupa de motorista (3)).

            Observo la escena desde la omnipresencia de estar sin estar, a escasos metros de él, pero siendo quien soy hoy en lugar de la quinceañera del siglo pasado.
            Le encuentro igual que hace poco más de ocho años (y no por haberlo visto en mundos oníricos), antes de cambiar los aires respirados del norte por otros renovados al sudoeste. Desaparece del sueño en dos segundos, tiempo suficiente para inyectarme una dosis moderada de curiosidad.

            Y cuan investigadora  bajo la premisa “¿qué habrá sido de…?”, me pongo en marcha rescatando de la memoria retazos de información que me llegó  cuando aún podía tener algún tipo de interés hacia su persona, después de “todo aquello” (tragicomedia temática propia de la edad o escasez de la misma, más cómica ahora que trágica entonces).

            Es fácil encontrarle a través de las redes: su profesión le ha otorgado cierto reconocimiento local y sus inquietudes “artísticas”, inimaginables para mí veinte años atrás, le han convertido en centro de interés en los medios escritos autóctonos. Le va bien, o al menos es lo que parece uniendo los pedacitos menos íntimos de su vida, que están al abasto de todo internauta.

            Tirando del hilo llego hasta él (foto, que es el meollo de tanta indagación improvisada).
            Miro su imagen y percibo como los años se le han caído encima de golpe, no demasiados, pero los indispensables para que esté distinto, y hasta poco reconocible.
Nada que ver con el chico del sueño ni con el chico de hace ocho años.

            Probablemente antiguos conocidos (él)  verían en mí ahora a la adorable ancianita en potencia que seré (en el mejor de los casos) mañana.
            Aún no me cuelga el pellejo, ni se me ha aclaro el color del pelo, ni he cambiado de talla en las últimas dos décadas, pero pese a verme prácticamente igual que antaño (apreciación personal totalmente subjetiva), es posible que haya quienes consideren que me he hecho mayor… Y me he hecho mayor, pero no se me nota como a otras personas… Creo… Espero (no haber envejecido prematuramente, que para estar arrugado hay tiempo)

            Cambiamos, evidente es, y lo que nos ha enamorado, sometido a virajes, nos puede desencantar (4).
            El tiempo de los suspiros y los ojos en blanco terminó.
De aquella época quedan historias (micro relatos al más puro y genuino estilo Unoense (5),  absurdos en apariencia, pero profundos todos ellos) guardadas, a las que de vez en cuando les paso el plumero.


                                             


(1): el establecimiento que aparece en el sueño es del todo circunstancial. No existe ninguna conexión entre el mismo con el sujeto, objeto de la entrada, o conmigo de la que tenga conocimiento. Alguna churrería y churrero ha habido en mi trayectoria social a años luz de la que nos ocupa.

(2): el aroma que se percibe en las tierras donde resido es de tomate quemado o en polvo, procedente de la fábrica que los trata para su posterior venta envasada.

(3): prenda que utilizaba con frecuencia cuando sustituyó las piernas por dos ruedas con motor.

(4): estar encantada a estas alturas no tendría demasiado sentido. El desencanto es del todo procedente

(5): pensante español que a través de la asociación de ideas sueltas, crea relatos cortos, que no dejan indiferente al lector, desvinculándose de este modo de su vertiente más prosista y abundante.

Inciso: el tema musical que ameniza la entrada ha sido elegido al azar. El azar es sabio.

20 mayo 2012

Bolero

         


        Oyendo hablar estas últimas semanas sobre una de las más bonitas y conmovedoras historias de amor, llena de encuentros y desencuentros, pasión y desenfreno, me viene a la cabeza un bolero, quizá por parecerme la forma más sutil y apropiada de decirle a alguien que es mejor tomar caminos distintos.
          Definamos el amor como un  intercambio de intereses comunes entre dos personas… He aquí una despedida tan amarga como liberadora.

Atiéndeme
quiero decirte algo
que quizás no esperes
doloroso (frustrante) tal vez.

Escúchame
 que aunque me duela  (reconcoma) el alma
  yo necesito hablarte
   y así lo haré.


NOOSotros
     que fuimos tan sinceros (claros en nuestras inteciones)
       que desde que nos vimos (los ojos de arpías)
          amándonos (trapicheando) estamos.
                                                                                 
NOOSotros
que del amor (picaresca) hicimos
  un sol (negocio) maravilloso
    romance (dinero) tan divino.

NOOSotros
    que nos queremos (beneficiamos) tanto
 debemos separarnos
  no me preguntes más.
                                                                  
No es falta de cariño (interés)
  te quiero (aprecio) con el alma
  te juro que te adoro (necesito)
   y en nombre de este amor (comercio)
   y por tu bien, te digo adiós (muy buenas).

22 abril 2012

Realidades


Querido JuanKa:


                 Corren malos tiempos para la familia.
                 Todo el mundo habla sobre ello; hemos atravesado fronteras, pero no puedes pretender ni por asomo que calcen tus zapatos ni que se metan en tu piel, mucho menos, que entiendan lo complicado que es desempeñar un papel que no has elegido.

                Te ven en recepciones con presidentes de distintos colores y nacionalidades; en cenas de gala con embajadores; atravesando el globo terráqueo de un extremo al otro en viajes oficiales; presidiendo actos; entregando premios; asistiendo a cumbres, y creen que te estás dando la gran vida a costa del sudor de sus frentes, pero están equivocados: porque estás trabajando; partiéndote el lomo para que todos ellos estén bien representados y cuando salgan fuera del país, encuentren a alguien que les diga: “Español, buena gente” y les abra la puerta de la hospitalidad.

               Los flirteos del niño de antaño; la separación de una de las niñas; la imposición de una mujer sin reino y reincidente en el matrimonio como futuro reemplazo de tu señora, son disgustos que quedaron atrás. Entonces también todos hablan sobre vosotros, pero lo hacían desde el respecto y la compresión, justificando vuestros actos con una realidad olvidada con intención: “Son humanos, sufren y padecen como nosotros”. Estas consideraciones os acercaban más al pueblo, que ya no os admira ni quiere como antes.

               Los últimos acontecimientos han minado la opinión pública y en algunos aspectos razón no les falta, convendrás conmigo.

                El yerno de tus ojitos tiene la mano tan larga como sus piernas, que es lo de menos. Lo grave, no son los hechos, sino que haya salido a la luz manchando la reputación de la familia. Pese a tus esfuerzos por desvincularte del asunto, condenando con discreción su mala cabeza, para que tu hija no sufra, es inevitable que os vean como un conjunto, no en vano vivís con su dinero. Son los que pagan vuestros sueldos a cambio de una austeridad fingida.

                Luego está lo de tu nieto mayor, que se dispara en el pie con una escopeta estando con su padre. Como cazador que eres, debe ser habitual para ti dejar armas de fuego al alcance de los niños. Es como ser mecánico y poner a tu hijo delante del volante antes de que haya cumplido la mayoría de edad.

                No habría que darle mayor relevancia. Algunos accidentes son inevitables, y los niños, ya se sabe que a veces tienen ideas de bombero. Es lamentable lo ocurrido, pero tampoco hay para tanto. El chico podrá caminar sin dificultad, que es, a fin de cuentas, lo que podría inquietarte algo.

                Y  tú, frustrado por la situación que atraviesa el país desde hace varios años, preocupado por todos los jóvenes que no encuentran trabajo y por todos aquellos que lo perdieron; aplomado por tantas vidas arruinadas; con trastornos del sueño severo, tú que eres de tan buen dormir, hasta en esos eventos interminables y aburridos que poco interés tenían para ti, decides despejarte; desconectar unos días matando a los elefantes que sobran en Botswana y a la vez, haciendo un bien social en aquellas tierras. Tan mal tino has tenido, que te fracturas la cadera y tus representados se te echan encima en bandada, como si hubieras estado haciendo algo de lo que avergonzarte. Solo buscabas una vía de escape, como todos necesitan hacer al menos una vez en la vida, y si ellos tuvieran tus contactos y  amistades, por descontado que acabarían liquidando animales.

         JuanKa, no son buenos tiempos, no, no lo son.
         Ya no se acuerdan del 23 de Febrero de 1981, cuando te aplaudieron y empezaste a ser admirado. Cuando salvaste sus vidas.

        Has hecho lo que tenias que hacer, bien aconsejado por tu hijo y tu esposa: pedir disculpas por ser un humano más que comete errores, pero algunos no se conformaran con tu sincero arrepentimiento y serán despiadados contigo y los tuyos en adelante.

                Están enfadados, no se lo tengas en cuenta. La única diferencia entre tú y ellos es que tú llevas la corona y ellos la soportan.


                                                                                      Tú conciencia.

08 abril 2012

Eso



Sábado noche.
En “El Gran debate” (Jordi me sigue pareciendo un hombre interesante para pasar una velada, pese a que algunos de sus colaboradores hagan que me pregunte con cierta frecuencia “¿qué hago yo aquí con estos?”) el amor, derivados y desencadenantes a discusión.

Entre las cuestiones que desmenuzan rescato esta:
¿El amor dura para toda la vida?
Evidentemente no. El amor pasa por varios estadios, el primero de ellos es la pasión, ese fervor con que en los inicios de una relación se desea estar tan cerca de la otra persona, que acabas atragantándote.
El cerebro ordena oler, saborear, admirar, oír y tocar, todo ello sin un orden predeterminado, para calarnos profundamente de “ese extraño objeto del deseo” (oscuro era para Buñuel) que nos ha minado la voluntad y mientras esto ocurre el corazón bombea sin parar a velocidades inusuales en condiciones normales (desenamorados).

El segundo estadio es la armonía (o estadio de transición al tercero y último). La pasión se ha calmado, existe en momentos puntuales, pero sobre todo se respira la calma que da la seguridad de haberlo conocido casi todo del otro y por lo mismo nos volvemos posesivos, considerándolo de nuestra propiedad. El amor empieza a flaquear, lo sentimos aún, pero es por el hábito.

El cariño es el tercer estadio. Puede considerarse también una forma de amor, pero no suele ser el que preferimos, por la falta de entusiasmo y ese acostumbramiento a hacer las cosas por rutina. Se quiere, es posible, pero no se ama y lejos se está de esos primero años de entregas y concesiones heroicas.

La infidelidad es otro de los temas estrechamente ligado al amor, en cualquiera de sus estadios. Que cada quien, con sus percepciones delimite donde empieza y cuando termina; si es una mirada, un pensamiento o una lambada.
Oyendo a unos y otros concluyo que si nos molesta tanto que nos engañen, es porque no nos han elegido a nosotros, lo que nos hiere el orgullo. Descubrimos que no somos tan importantes como para monopolizar “el amor” y el deseo, del de al lado, que es lo que esperamos por otra parte; convertirnos en “lo único” y “lo eterno”, eso es el amor, o al menos se parece al amor verdadero, que suele ser el que más gusta por lo grande que parece.

Palabras de paria de estas lindes.

01 abril 2012

Genuinos


Desde que cierto lumbreras de miras impresionantemente vanguardistas, antes alcalde de capital, ahora ministro por la gracia de votantes rebotados y “malideados”, me ha abierto los ojos a una realidad que desconocía de mi misma, afirmando que “la maternidad hace a las mujeres auténticas mujeres”, estoy asumiendo mi nuevo estado de “mujer de pega”, y cuando me acostumbre, hasta me sentiré cómoda siendo el plagio que represento en la sociedad.

Los de la RAE, se han puesto en marcha para añadir una acepción más completa de “mujer”, hasta la semana pasada entendida como: “aquella que ha llegado a la pubertad” (que se convierte en consumidora de compresas, salvaslips y tampones); “que tiene las cualidades consideradas femeninas por excelencia (fisionomía aparente); “que posee determinadas cualidades” (las no determinadas tiene la precaución de ocultarlas, para no mostrar a los demás tanto conocimiento contenido en si misma); “casada, con referencia al marido” (unida burocráticamente a hombre durante su inocencia o en trastorno de enajenación mental transitorio)... de aquí en adelante, también: “dícese de ser humano carente de próstata capaz de engendrar y dar a luz a bebés, sin intervención directa de ser humano con protuberancia cónica en sus bajos”.

Ignorante del todo de mi condición de “fraude”, consideraba erróneamente (ahora lo veo) que la autenticidad se mide a través de valores y principios (equivocados o no para otros en función de circunstancias) y por la defensa de los mismos, en lugar de por la predisposición o capacidad para poblar el mundo.

Mi concepto respecto a mujeres y hombres no ha virado pese a que tenga en conocimiento que existen los de “mentirijillas”
Los auténticos son los que tienen hijos, sobre ellas no hay ninguna duda, sobre ellos, se ciernen todas; aunque crean haber estado allí, aunque se crean “auténticos”, la certeza de serlo está muy lejos de la realidad.

El gallardo intelecto precursor de verdades absolutas y prodigiosas, no ha podido estar más apropiado admitiendo que nosotras, en algún momento de nuestras vidas, podemos llegar a ser auténticas, aunque no esté en el ánimo de algunas porque su consecución nos traiga sin cuidado, aceptando en el mismo acto y por extensión, que la autenticidad de los hombres siempre será dudosa.

Los años dedicados al estudio, a veces dan sus frutos…
Para muestra, un botón.

11 marzo 2012

Lenguaje y otras similitudes

La Real Academia Española (la RAE, para quienes no gusten de leer demasiado), formada por ilustres e ilustras intelectuales, elegidos por votación interna cuando uno de sus miembros causa baja eterna (presumiblemente no voluntaria), secunda el informe realizado por ponente de la institución respecto al lenguaje sexista usado por la sociedad, y el lugar al que la mujer es relegada por el mismo.

Ejemplifican con derivados de “ciudad”; ciudadanos y ciudadanas no deja duda alguna sobre el género y por lo tanto no es excluyente. Sin embargo (“pero” diplomático) referirse a “los ciudadanos” como conjunto de hombres y mujeres que habitan en una ciudad, equivale a hacernos invisibles a las féminas y dejar de existir en el lenguaje, por permanecer ausentes.
Así, lo correcto (nos proponen) es denominarnos “ciudadanía”, que con artículo o sin él nos abarca a todos y todas sin la omisión de presencias femeninas... Totalidad.

No me importa tanto que me incluyan en un conjunto bajo el artículo “los”, ni me siento desplazada por ello, como que mi trabajo se valore un 22% menos que el de un hombre (en términos económicos), desempeñando ambos las mismas funciones, y en esto algo tienen que ver ellos y su política de empresa.

Desconozco si el día de “la mujer trabajadora” en algunas de las celebraciones y reuniones programadas para ensalzar este día, se tuvo en cuenta el dato, o si fueron otros los temas relevantes, no asistí a ninguno de esos eventos organizados… estaba trabajando, como otras mujeres que tampoco asintieron. El tiempo es inflexible y no da para más, solo para los justo de todos los días.

En mi consideración no se encuentra que el lenguaje sea sexista.
El lenguaje es vehículo de comunicación y si el uso no es el más adecuado, sexistas serán quienes con intención aprovechan las palabras como armas arrojadizas contra las chicas.

La solución no es “neutralizar” acepciones, sino emplearlas correctamente para que el lenguaje no se muera… Cocer, no es lo mismo que enriquecer.

04 marzo 2012

Cantautor



La belleza, a veces, tiene forma de poema. Los poemas recitados por sus autores, son emblemas.

Sencillamente, sublime.


19 febrero 2012

De todo un tanto

En mi ausencia, esta vez, forzosa (aseguro que los mocos, diarreas y vómitos no son los mejores acompañantes del ánimo y menos si se prolongan hasta el hastío) de estos lares en los que cada quien manifiesta lo que le parece en función de las circunstancias gobernantes de sus vidas, varios hechos, algunos de ellos irrelevantes para mi cotidianidad, se han producido y recreado en las bocas de algunos indefinidamente:

LA PRINCESA Y EL MENDIGO
Los hechos: balonmanista jubilado se aprovecha de su estampita para crear empresa de actividades dudosas y lucrarse a conciencia.

Se dice que la princesa llora, está ojerosa y ha adelgazado; que se debate entre el “deber” (todos sabemos lo que tenemos que hacer en determinados momentos, aunque no nos guste o signifique sacrificar lo que tenemos y queremos), el amor a un hombre y el amor a su familia (real).
Elige al padre de sus retoñitos, que lejos de reconocer sus fechorías, huye cuan alma que lleva el diablo para no dar esa cara que tan gustoso mostraba y con la que se ganaba el sustento de sus hijos, que como son cuatro, las necesidades de estos se cuadruplican… Comprensible la finalidad de sus actividades.

DROGAS NO, IMPLANTES SÍ
Los hechos: ciclista español (en el ámbito deportivo, ser español equivale a prosperidad y éxito) es retirado de la circulación acusado de haber tomado algún tipo de substancia química no permitida a los de su gremio.

Una parte de la prensa francesa (se rumorea que henchidos de envidia), a raíz de esta circunstancia, se mofa de otros deportistas cañí de éxitos probados y reprobados con creces, con la intención (rumor, rumor) de retorcer los dedos en lo que entienden que es nuestra herida.

Nada críticos se muestran, en cambio, con las prótesis de silicona industrial fabricadas por una empresa de su país, que llevan implantadas mujeres de medio mundo, probablemente porque el canon de belleza femenina, para algunos franceses ha variado y consideran hermosas a las señoras que lucen bultos en la asilas (ganglios).
Para que el atractivo sea efectivo, es imprescindible que las prótesis se rompa mucho y que la silicona se desparrame por doquier. Los resultados son asombrosos.

AY PENA, PENITA, PENA
Los hechos: ex tenista triunfadora en su adolescencia publica libro (no necesariamente escrito por ella) en que responsabiliza a sus padres de la “ruina” en la que se encuentra, debido a los tejemanejes que estos se traían con su dinero cuando era gallina y ponía los huevos de oro.

Ella no quería hacer público sus desavenencias familiares, pero dado el bajo grado de entusiasmo mostrado por sus progenitores para que le den el aguinaldo, se ha visto obligada a ejercer presión a través de los medios de comunicación y de los tribunales.

El origen de las diferencias se encuentra en el hombre que la deportista eligió para casarse contra la voluntad de su familia, que sospechaba que su interés era económico y no amoroso.

Aunque solo sea por los buenos tiempos disfrutados gracias al esfuerzo de la muchacha, al menos podrían devolverle lo que nunca ganaron con el sudor de sus frentes.

DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO
Los hechos: reforma laboral del nuevo gobierno (que huele a añejo), en la que los empresarios podrán despedir a sus empleados sin indemnizaciones, y si tener (humanidad) en cuenta los años que estos se dedicaron a hacer ganar dinero a sus empresas con su trabajo y a mejorar sus vidas. ESTO SI ME AFECTA.

Somos alguien, aunque se empeñen en hacernos nadie.

29 enero 2012

Alternativas

Al terminar conversación con chico sobre “aspectos laborales”, una madre (soltera de cuarenta años con noches locas fructíferas) se me acerca y me dice con cara lastimera:

-Ay hija que lástima, con lo mono que es y está con un tío.-La repruebo con la mirada.- Aunque eso no importa, que se acueste con quien quiera… Ey, que yo también me he acostado con una tía, era una muy amiga mía… Yo acaba de dejarlo con mi ex y estaba deprimida, nos emborrachamos una noche y nos enrollamos. Cada vez que nos acordamos de esa noche nos partimos el culo… Con lo que a mí me gustan los tíos.

Una de las cosas que me molestan de los “seres respirantes” es la vehemencia con que reafirman su sexualidad. Me repatean los hombres que afirman ofendidos “yo soy muy macho” si se les insinúan que podrían gustarle otros hombres, y las mujeres que ante la misma observación aseguran “a mí solo me gustan los hombres” con prepotencia.

Mi teoría al respecto es que todos (sí, ya sé que abarco a mucha gente, pero lo creo ciegamente) somos bisexuales y que tendemos a desarrollar una sola tendencia, aunque sería más satisfactorio utilizar las dos.

Nos enamoramos de personas (por una vez no destriparé el amor a través del proceso bioquímico del mismo, aunque también sea otra de las cosas en las que creo), de lo que hay dentro de ellas, no del aspecto que tienen o de lo que adorna sus bajos… UTOPIA.

Sobreestimamos nuestra capacidad amatoria y damos por sentado que solo nos gusta lo que conocemos, sin concebir que nos nazcan sentimientos por personas que utilicen las misma ropa interior que nosotros. En la alternancia está el gusto y no es deshonroso mostrar las amplias miras que tenemos.

En definitiva, que cada cual haga o sienta lo que le parezca pero que no desprecie lo que hay dentro de sí mismo y se crea más por ser tan poco.

22 enero 2012

Miradas



Hay veces en que cuando nos miran, sentimos la vida brotar y otras en las que miramos y sin ser conscientes de ello o saberlo nunca, encendemos vidas apagadas.

Algo pasa en esos momentos tan inexplicable como explicable; tan confesable como inconfesable; tan real como irreal... Cruce de miradas.


08 enero 2012

Maneras

Las féminas que trabajan (trabajamos) en oficinas (recepcionistas, secretarias, administrativas…) y hasta las que lo hacen de cara al público (yo misma toda la vida), son pasto de seductores potenciales, que mientras esperan a que el mandamás de turno se digne a atenderlos, se distraen contando la parte de su vida más amable, y ensalzando las cualidades de la bendita que soporta el soliloquio con paciencia, aunque los susodichos no las conozcan en absoluto y no tengan criterio suficiente para emitir un juicio sobre las mismas.
La intervención del manifestante acaba con una invitación fuera del ámbito laboral a las que a esas alturas han sido beatificadas en el Vaticano.

En situaciones como estas soy cortante y delimito los espacios vitales, “mi espacio es este, el tuyo búscalo si no lo encuentras… lejos de mí”.

Me incomoda hasta la extenuación las personas que se acercan tanto para hablar que no dejan correr el aire entre las narices y las que rodean los hombros en la búsqueda de una complicidad inexistente e inapropiada, otorgándose licencia para ello.
Cuando invaden mi espacio vital, se me remueven las entrañas y salto como un resorte.

Una combinación de ambas cosas (seductor potencial venido a menos + acercamientos improcedentes) se reúne en una persona a la que tengo que ver más de lo que quisiera.

El sujeto aparece con la que debe considerar su mejor sonrisa (siempre la misma); entabla conversación (acribilla a preguntas personales que no obtienen respuestas); se topa con un muro bastante más alto que él (y no me refiero a la distancia que nos separa del suelo a ninguno de los dos) e infranqueable. Se insinúa; me aburro…
-…yo era independiente hasta que me cazaron –El tono que emplea es despectivo. Vomitivo- pero si quieres me dejo cazar otra vez.

En sus ojos aparece un halo de libertinaje y lujuria. Muestro indiferencia. Habitualmente no estoy para tonterías.
-¿Seguimos con esto?-“Esto” son las cuentas entre proveedor y cliente.

Censuro ciertos comportamientos inadecuados (desde mi perspectiva), producto de la imprudencia y de un complejo donjuanerotenorio asumido. Tirarle los trastos a un tercero/a teniendo en casa espacio para guardarlos nada más que por que sí, me hace dudar de la caridad humana y pensar en “sentimientos” plastificados.

En estas divagaciones estaba cuando me juzgo injusta por deleznar la libertad con la que algunos se conducen en la vida… Muy a su manera, sin tener en cuenta las maneras de los demás y mucho menos de quien duerme a su lado, en caso de que los ronquidos le dejen pegar ojo. ¿Qué más me da a mí?

El “elemento” objeto de mención, no me gusta, no me atrae, razón por la que me pregunto si me mostraría indulgente y empática si se tratara de uno de mis “adonis” particulares (esos que no se pueden tocar porque pertenecen al mundo de la ficción y que solo existen para que la baba se caiga), para no herir sentimientos (en donde sea que residan, si es que residen en alguna parte de su constitución).

No caigo en tentaciones ligadas a otras vidas, aunque se revistan de chocolate negro 100% puro cacao. En este caso, lo dejamos en chocolate blanco, para a quienes gusten de vez en cuando tomar un trocito.

Respuesta a mi retórica inicial con observación práctica: si al menos hiciera uso de la modestia consideraría mi crudeza (no así mi “saber hacer”) y hasta dejaría de fulminarle con la mirada (para lo que me sirve).

Los prepotentes me superan.
La sencillez me ablanda y cautiva.
Las circunstancias me detienen o me dan alas.
A veces vuelo.


01 enero 2012

Decepciones

Hay pequeñas grandes decepciones en la vida; pequeñas desde la perspectiva de la distancia en el tiempo, la importancia desaparece cuando muchas lluvias han regado los campos; grandes por el fervor con que tambalean nuestro mundo, desorganizando lo que años hemos tardado en clasificar y etiquetar en nuestra cabeza.

Una decepción (los más apropiado sería considerarlo chasco) se suma a las que se quedaron atrás, y buscando entre ellas la que más “trastorno” me pudo ocasionar para apaciguar la nefasta sensación de la más reciente, reparo en que el impacto de la misma hizo que me creciera ante la adversidad hasta hacerme tan grande que me sentía cómoda en mi nuevo tamaño.

Expectativas incumplidas, ilusiones rotas sobre alguien o algo que queríamos que ocurriese. Las decepciones no son nada más que eso (simplificándolo a la mínima expresión, por supuesto) y si no esperáramos más de lo que somos capaces de ver que puede llegar, los chascos serían menos. Aun así, he abierto los ojos y a partir del “día de autos” voy con cautela.
Empiezo el año avispada, pero no a consecuencia de substancias químicas en el cuerpo (tengo complejo de manzana… sana) sino por encontrarme en máxima alerta.
Feliz Año Nuevo a todos.

25 diciembre 2011

Nos vemos


Pues sí, hoy me ha dado por los pensamientos desordenados, y si bien he sentido placer al desobedecerme a mí misma, nada más que por llevarme la contraria en el propósito de mantener el desván limpio (de voluntades volubles y ausencias permanentes), ahora, cada vez que entro, experimento una sensación de dejadez y abandono propias de una casa sin barrer, y me dan ganas de coger la escoba y… salir volando.

Las ganas de proceder y el tiempo del que se dispone muchas veces son incompatibles y esa es justamente la razón de mi distanciamiento con este lugar, en los últimos meses.

Extenuada física y mentalmente y con frecuencia bloqueada por las obligaciones laborales (que se han multiplicado), no tengo nada que contar o no encuentro la forma de hacerlo porque he perdido la capacidad de construir frases con sentido, pero como desde anoche me están invadiendo pensamientos que me necesitan para hacerse visibles, me preocupa menos que no me entienda nadie, amparándome en que es el día de mis disparates y que hoy todo vale.

También he dejado de visitar otras casas con la constancia que solía abundar en mí en otros tiempos (remotos). Lo que escribís me parece tan bueno, que soy incapaz de encontrar la coherencia necesaria para hacer un comentario digno de lo leído, o responderos cuando pasáis por el desván… Que menos que dar las gracias.

Esto me ha valido varios pensamientos concluyendo en que a fin de cuentas cada cual hace su particular interpretación respecto a mis palabras. Para matizar estoy yo, cuando lo estoy.

No es casual que haya decidido escribir esto precisamente en mi último domingo (bloguero) del año. Pensaba permanecer ausente una vez más, hasta que he dejado de darle relevancia a la sensatez para que fluya libremente lo que me ronda.

Todo va a continuar igual por aquí, con días, días y más días, pero al menos, ahora sabéis que hay motivos y que me encuentro en un proceso de “asimilación de cambios”, y en numerosas ocasiones de profundo desencanto.

Hasta próximos encuentros, en estos lares u otros, procuraros mucha felicidad.
Nos vemos.

11 diciembre 2011

Vocablos

Jardín de infancia (segundo, tercero o cuarto desdoblamiento laboral… he perdido la cuenta).
Niña de cuatro años acude a mí con la cara descompuesta y acierta a decirme con tristeza “Daniela, “C” me ha dicho poligota”.

“C” es la mejor amiga de la niña, van al mismo colegio y siempre acuden al particular jardín de infancia juntas, mientras sus madres departen sobre sus cosas en una cafetería o aprovechan el tiempo haciendo algunas compras.

"C” ha cumplido los cuatro años hace unos días, y desde que no es la más pequeña de su clase (en edad) se siente tan mayor como los son sus compañeros y ha dejado de vivir atormentada por los años.
Desvío la mirada hacia “C”, que juega con un poni inflable al que llama Alexander, distraída.

Me agacho para ponerme a la misma altura de la niña compungida: “Políglota, “C” te ha llamado políglota y no es nada malo, al contrario, significa hablar muchas lenguas… idiomas (me corrijo para que me entienda bien y no haga interpretaciones literales de mis palabras, absteniéndome de explicarle el origen del término).

Le pregunto a “C” si ha llamado a “I” políglota y la niña asiente tímidamente con la cabeza, con el temor reflejado en la cara en espera de una reprimenda que no llegó, por haber utilizado (pensando que le estaba diciendo algo mucho más grave a “I”) aquella palabra, que a saber de qué contexto la habría sacado.

Hay palabras malsonantes, feas al oído de significado mucho más ligero que su sonido o su representación fonética y que algunos utilizan como arma arrojadiza.






27 noviembre 2011

El favor


Después de una noche de entrega mutua, al cabo de veinte años se encuentran casualmente. Los dos abandonaron el lugar donde se conocieron hacía años, perdiéndose la pista.

Aquella noche fue la única que pasaron juntos.
Los días que la sucedieron en los que coincidieron en espacio – tiempo, solo se saludaron amistosamente sin mencionar lo acontecido.
Ella dejó de ir a comprar a la frutería cuando se mudó a otro barrio; él dejó de vender fruta en la tienda de sus padres en el último año de Derecho.
Muchas veces pensaron en esa noche que no desvelaron a nadie, sintiéndose unidos por el silencio que no romperían nunca.

Una ciudad distinta, una cafetería cualquiera. Una mirada distraída y ellos de nuevo. Él tomándose un café; ella desayunando en una mesa. Se sonríen en un instante, en un instante aquellos días vuelven...

-¿Qué haces, estudias, trabajas…?
Esa fue la señal de que lo que ella sospechaba desde hacía algún tiempo cobraba sentido en las mejillas rojas del chico. Le gustaba y a ella le hubiera gustado que él le gustase, pero solo le parecía simpático y amable. No le atraía en modo alguno, pero le ilusionaba ser objeto de sus pensamientos. Estaba sola, muy sola, para desmerecer a quien bien la mirase.

Una fiesta en la piscina municipal inaugurando temporada; un vestuario y demasiadas cosas que darse. Ella se sentía en deuda con él por el amor que la dispensaba y quiso recompensarle cediéndose a sí misma, conocedora de lo frustrante que era a la edad de ambos no anidar en el corazón de por quién se suspiraba.

Compartieron un refresco, bebieron de sus bocas.
-Esto no cambiará nada. Es lo que deseabas y yo quería grabar en tu memoria. Mañana volveremos a ser quienes nos hemos olvidado que somos.
La hubiera replicado. No era eso lo que anhelaba, no lo único que buscaba, pero aún quedaba noche por delante para convencerla de que se quedara a su lado.

Él se acerca a su mesa.
En los primeros minutos, observándose con curiosidad se resumen sus vidas: él está casado y tiene dos niños; ella se separó y vive con su gato.
-¿Sabes? No nos hubiera ido mal juntos.- Entonces ella ni siquiera se lo hubiera planteado.
-No me querías…
-Te habría querido te lo aseguro, pero…
-No te habrías enamorado de mí y para ti el amor es fundamental para que las relaciones funcionen, aunque sea justamente lo que hace que se terminen por exceso o falta de él. No aspiraba a tanto, me hubiera conformado con estar contigo de la manera que hubieras elegido.
-Mis viejas creencias han variado….Lo fundamental no es el amor es encontrar a alguien que te quiera.
-Te doy esta noche. Te devuelvo el favor. Para mí no significará nada, pero es el recuerdo al que acudirás cuando te sientas sola.

En la puerta de la cafetería se despiden con un abrazo.
Él le ha anotado en una servilleta la dirección del hotel donde se hospeda.
-Si lo necesitas, ven a verme.

Encierra la servilleta en su puño.
Algunas lágrimas aparecen en sus ojos y en su mente, Roy Orbison interpreta aquella canción del día después.




20 noviembre 2011

Tiempo



Agotada física y mentalmene por las horas prestadas a la "causa laboral", si me dieran a elegir entre aumentar la retribución mensual o días libres, me quedo con lo segundo.


No hay dinero que pague el descanso ni la tranquiladad de no tenerlo que tener todo bajo control para que nada falle.


El tiempo pasa y el mío se escapa...








13 noviembre 2011

PreCampaña


Empieza la precampaña oficialmente, lo que equivale a que los partidos promocionen sus candidaturas ajustándose al periodo establecido para ello, los quince días anteriores a unas elecciones. Sin embargo, tengo la sensación de que con las misivas que se dirigen “los del puño cerrado”, “los amantes de las aves” y demás participantes en esto de hacerse con el poder, continuamente, aún no he vivido un solo día de mi vida consciente (a partir de los tres años desde mi nacimiento y cuando no estoy durmiendo) sin campaña electoral.

El “equipo rojo” cree fehacientemente que permanecerá unos años más al cargo del cortijo, confiados ellos… Todavía no se han dado cuenta de que cada ocho años los españoles cambian sus chaquetas apolilladas por otras que no saben cómo les sentarán.

El “equipo azul”, por otra parte, cree que son los héroes que salvaran y liberaran a la nación (el concepto lo tienen asimilado como el conjunto de españoles capaces de decir “O sea, ya sabes” en la misma frase siete veces) de los plebeyos adinerados que se han cargado España en los últimos años.

Los votantes de los supuestamente “salientes” piensan que las circunstancias no han sido las idóneas para gobernar el país y que hay que hacer uso de la empatía y comprender que se ha hecho lo mejor posible dada la situación global por la que atraviesa el mundo y parte del universo.

Los votantes de los hipotéticos ”entrantes” niegan la existencia de una varita mágica que lo solucione todo en un “tris” si su candidato llega al poder. Consideran que hay que dejar pasar un tiempo prudente de cuatro a ocho años antes de empezar a ver resultados positivos. Ponen el parche antes de que se pinche la rueda.

Veo el debate televisado entre los cabezas de lista, solo el primer asalto, en el segundo me quedé dormida y no porque no me interesen las propuestas de los unos y de los otros, sino porque me aburre soberanamente que tanto el de los "ojitos estreñidos” como el de los “ojitos de ternero degollado” rememoren el pasado insistentemente con tono acusatorio.
Cierto que para entender la situación actual hay que tener en cuenta la historia, pero podrían haber aprovechado la concesión de minutos en la televisión para exponer su programa (en el caso del de los “ojitos de ternero degollado”, no negarlo y justificarlo) en lugar de recriminarse hazañas vistas desde dos realidades distintas.

Tengo claro el voto (las mujeres se lo debemos a Campoamor, los hombres a haber nacido hombres) y mis ideas (en política lo tengo todo bastante claro, pese a que a veces todo parezca difuso).

No cambio mi vieja chaqueta por ninguna nueva que parezca mejor, aunque comprendo que hay quienes lo hagan dependiendo de la conveniencia. Los intereses de cada cual prevalecen por encima de los ajenos… para algunos no hay más ley que esa.

Critico lo que me toca y lo que no querría que me tocase ni de lejos, partiendo de la base de que los errores están al acecho y una vez se cometen, reconocerlos es esencial para subsanarlos.

Conozco los resultados de antemano, no porque tenga dotes clarividentes, sino por la tendencia de las últimas décadas y sé que ocurrirá en las próximas legislaturas.
Somos un país previsible, en eso, no cambiamos.

30 octubre 2011

Padres

Desde hace unos meses, por razones laborales, parte de mi mundo es un jardín de infancia, donde los niños disfrutan de su edad, en un espacio repleto de colores, música y fantasía.
A los papás de las criaturas, se les puede clasificar en cuatro categorías distintas, analizando el comportamiento que tienen respecto a sus hijos:

PADRES “PASODETÓ”: son los que creen que los “accidentes” se dan porque no se tiene los cinco sentidos puestos en lo que se está haciendo y si sus hijos lloran porque se han caído, les dicen enfurruñados: “Haber mirado por donde andabas, que ojos tienes en la cara”. Concluyen su alegato ajenos al padecimiento del niño con rotundidad: "¡Y no me llores más o te la ganas”.

PADRES PROTECTORES: Instintivos y los más comunes (para fortuna de muchos). Consuelan a sus hijos mimosos cuando lloran, hablándoles sobre algo que saben que les gusta, para que se olviden del motivo de su tristeza.
Si el llanto es motivado por una disputa con otro niño, instan a sus hijos a que solucionen las diferencias, promoviendo el concepto de amistad, o a que jueguen con otros niños menos “agresivos”, después de haber hecho uso del perdón.

PADRES SUPERPROTECTORES: son aquellos que no quitan el ojo de encima al niño y acuden a su encuentro desesperados, si estos se tropiezan, con un inmenso sentido de culpabilidad por no haberlo podido evitar, aunque el niño no se haya quejado.
Suelen fotografiarlo todo. Así, es habitual ver en sus álbumes “la primera caquita” o “el primer moquito” del niño, que enseñan a los invitados con orgullo y les explica cómo ocurrió emocionados.
Su lema es: “Que no roce el viento a mi niño/a o se las verá conmigo”.
Por sus hijos ma-tan.

PADRES SUPERHIPERMEGAPROTECTORES: para esta tipología, los hijos son reyes por gracia de Dios y aquel que ose mirarlos siquiera, serán ejecutados inminentemente.
Su sobreprotección es tan extrema, que no reconocen los errores de sus hijos y todo lo malo que les sucede es por culpa de los demás. Corruptos todos.
Los hijos son tímidos, llorones y faltos de gracia, algo semejante a un trozo de carne inerte con un dispositivo que se activa si pisan una piedrecita, haciéndoles llorar entre cien y ciento ochenta y tres veces al día. Estos niños nunca ríen.

Jardín de infancia.
Tres madres (A, B y C) amigas y con carrera universitaria (aunque no con profesión) van a recoger a sus retoños de cuatro años.
Los retoños “A” y “B” juegan a “buenos y malos”. “A”, es la buena; “B” es la mala. “B” ha raptado a “A” en un castillo (según la imaginación de ambas) y no la deja salir. “A” empieza a llorar al cabo de un rato (de impotencia por no ser tan astuta como “B”) como si la estuvieran depilando las ingles con cera.
Madre superhipermegaprotectora “A”, oye el llanto y se inquieta con cara de espanto (tragedia griega): “¡Qué llora mi niña, que llora mi niña! ¡¿Dónde está mi niña?!”
Grita a “B” que deje pasar a “A” y cuando está aparece detrás de “B” llorando a moco tendido, madre “A” corre a socorrerla cuan si se estuviera atragantando con un calamar y ese fuera el último aliento de la niña en la vida.
Madre “A” le grita a “B”: “¡Eso no se hace!”
Mi perplejidad aumenta (observando lo que acontece al lado de otros padres del tipo “protector”) al oír a madre “A”, decirle a “B”: “¡Pero cómo puedes hacer sufrir de esta manera a una niña de cuatro años!”.

“B” permanece desolada y en silencio. Su madre, “B”, la reprende disgustada: “Ya no volvemos más. Te estás portando muy mal. No me gusta tu actitud”.
El niño “C”, se pronuncia inoportunamente: “ “B” me ha tirado de la camisa”. Madre “C” mira a “B”: “Por tu culpa “C” no se lo ha pasado bien”.

Miro a los padres “protectores”, mudos y asombrados. Algunos se llevan las manos a la cabeza. Intervengo.
-Es un juego. “B” no ha hecho nada malo. Siempre se porta muy bien (conozco a la niña, es un sol).

Las madres “A” y “C”, me fulminan al instante, sobre todo “A” descendiente de Torquemada con toda seguridad.
Entiendo en ese momento que madre “A” padece algún tipo de desequilibrio mental serio, que la vuelve agresiva cuando a su “reina” le da por llorar (por pura impotencia, debo decir). De otro modo no me explico tanta crueldad y maltrato psicológico (por parte de las tres madres) a una niña pequeña, a la que en cinco minutos dejaron a la altura del asfalto.
Lo que vi en los ojos de “B”, sí fue sufrimiento, en los ojos de “A” solo “mamitis crónica”.

Si la madre “A”, cree que un juego es hacer sufrir a su hija, no conoce el mundo que le espera a su pequeña.

Solo me queda compadecerme del primer “amiguito” que tenga la niña, al que me imagino mutilado. Le acompaño en el sentimiento desde ya, por la gran pérdida de uno de sus miembros.

23 octubre 2011

Devaluación

“Avance” equivale a buscar la mínima expresión tecnológica existente, reducirla al máximo, y propagarla hasta que algún otro pensante se le ocurra hacer invisible aquello que nos hace más práctica (cómoda) la vida, para que parezca que todo ocurre por arte de magia (trucos).

Será que el hombre (entiéndase como género humano, no como ser con pellejos colgantes) se observa demasiado así mismo después de un largo baño y quiera imitar la rugosidad de su cuerpo (encogimiento) en la cotidianidad de su día a día.
Cada vez las cosas las hacen más pequeñas (ordenadores, cámaras fotográficas…). Ese hombre subido al avance, está obsesionado con el tamaño y minimiza todo cuando cae en sus manos. Lo mismo ocurre con el lenguaje, con lo que les costaría (supongo que fue un esfuerzo y que no nacieron lumbreras) a nuestros antepasados perfeccionar el sistema comunicativo que otros (venidos al mundo antes que ellos) crearon, llega la era moderna y nos cargamos el vehículo (idioma) de una patada.

Conversación con móvil (ese instrumento cuya función original era mantener en contacto a las personas, ahora hacen fotos; controlan tu casa; activan alarmas; te avisan de si los ladrones te están robando y te enseñan la imágenes; te dicen cuando el papel higiénico se ha acabado para que compres más… en fin un auténtico despropósito) entre chica y éter:

-… que paso de ti, tío, y de tus pollos…
-…
-… que lo dejamos y ya está.
Fin de la conversación.

Hago uso de la empatía: romper una relación es muy duro, sobre todo cuando llevas mucho tiempo (día y medio) junto a esa persona que tantas veces te ha hecho reír y los últimos diez minutos enfadar hasta considerar que es lo más odioso que te ha ocurrido en la vida y que desgracias mayores no imaginas (por corta, no porque no existan).
La rotundidad es esencial para que el contrario capte el mensaje y le quede bien claro que no habrán segundas partes…

Pienso en otras épocas, pienso en Goethe (en sus Afinidades electivas), en Sthendahal (“No soy de la madera de que están tallados los grandes hombres, puesto que temo que ocho años empleados en ganarme el pan puedan quitarme la sublime energía que impulsa a realizar grandes hazañas”. Rojo y negro); en Dickens (“Pero tú me dijiste (…) ¡Dios te bendiga y Dios te perdone” (…) y si entonces pudiste decirme eso, ya no tendrás inconveniente en repetírmelo ahora, ahora que el sufrimientos ha sido más fuerte que todas las demás enseñanzas y me ha hecho comprender lo que era tu corazón. El sufrimiento me ha roto y me ha doblegado, pero espero que me ha hecho mejor. Sé considerado y bueno conmigo como lo fuiste en otro tiempo, y dime que seguimos siendo amigos”. Grandes esperanzas) y hasta en Jane Austen (“Me temo que usted esté deseando desde hace un rato que la deje sola y no puedo alegar como excusa de mi permanencia aquí más que mi interés, verdadero, aunque inútil; ¡Ojalá pudiese decir o hacer algo que sirviese para consolarla en su aflicción! No quiero atormentarla con la expresión de unos deseos ineficaces, que parecerían buscar únicamente su agradecimiento (…)” Orgullo y prejuicio) y echo de menos la elocuencia de quien quiere ser escuchado; la elección de las palabras y el buen uso del idioma… ese que estamos matando, porque resulta más rápido simplificar que ejercitar (la mente).
Así andamos, con agujetas mentales cuando conjugamos dos verbos en una misma frase.

16 octubre 2011

Flautas

Silencio.

Como no puedo mejorarlo, voy a empeorarlo, consciente de que la flauta de pan para algunos es crispante... aun así me arriesgo.




Hay cosas que no me explico de mi misma, mi simpatía por esta flauta es una de ellas.

Los sonidos me envuelven (figuradamene, de otra forma sería agresión) en una tul suave que al rozar la piel se torna caricias (ahí queda eso, para consideraciones ajenas) y en el estómago aparece ese cosquilleo que algunos sentimos cuando nos peinan el pelo con los dedos (y no es el peluquero).