23 octubre 2011

Devaluación

“Avance” equivale a buscar la mínima expresión tecnológica existente, reducirla al máximo, y propagarla hasta que algún otro pensante se le ocurra hacer invisible aquello que nos hace más práctica (cómoda) la vida, para que parezca que todo ocurre por arte de magia (trucos).

Será que el hombre (entiéndase como género humano, no como ser con pellejos colgantes) se observa demasiado así mismo después de un largo baño y quiera imitar la rugosidad de su cuerpo (encogimiento) en la cotidianidad de su día a día.
Cada vez las cosas las hacen más pequeñas (ordenadores, cámaras fotográficas…). Ese hombre subido al avance, está obsesionado con el tamaño y minimiza todo cuando cae en sus manos. Lo mismo ocurre con el lenguaje, con lo que les costaría (supongo que fue un esfuerzo y que no nacieron lumbreras) a nuestros antepasados perfeccionar el sistema comunicativo que otros (venidos al mundo antes que ellos) crearon, llega la era moderna y nos cargamos el vehículo (idioma) de una patada.

Conversación con móvil (ese instrumento cuya función original era mantener en contacto a las personas, ahora hacen fotos; controlan tu casa; activan alarmas; te avisan de si los ladrones te están robando y te enseñan la imágenes; te dicen cuando el papel higiénico se ha acabado para que compres más… en fin un auténtico despropósito) entre chica y éter:

-… que paso de ti, tío, y de tus pollos…
-…
-… que lo dejamos y ya está.
Fin de la conversación.

Hago uso de la empatía: romper una relación es muy duro, sobre todo cuando llevas mucho tiempo (día y medio) junto a esa persona que tantas veces te ha hecho reír y los últimos diez minutos enfadar hasta considerar que es lo más odioso que te ha ocurrido en la vida y que desgracias mayores no imaginas (por corta, no porque no existan).
La rotundidad es esencial para que el contrario capte el mensaje y le quede bien claro que no habrán segundas partes…

Pienso en otras épocas, pienso en Goethe (en sus Afinidades electivas), en Sthendahal (“No soy de la madera de que están tallados los grandes hombres, puesto que temo que ocho años empleados en ganarme el pan puedan quitarme la sublime energía que impulsa a realizar grandes hazañas”. Rojo y negro); en Dickens (“Pero tú me dijiste (…) ¡Dios te bendiga y Dios te perdone” (…) y si entonces pudiste decirme eso, ya no tendrás inconveniente en repetírmelo ahora, ahora que el sufrimientos ha sido más fuerte que todas las demás enseñanzas y me ha hecho comprender lo que era tu corazón. El sufrimiento me ha roto y me ha doblegado, pero espero que me ha hecho mejor. Sé considerado y bueno conmigo como lo fuiste en otro tiempo, y dime que seguimos siendo amigos”. Grandes esperanzas) y hasta en Jane Austen (“Me temo que usted esté deseando desde hace un rato que la deje sola y no puedo alegar como excusa de mi permanencia aquí más que mi interés, verdadero, aunque inútil; ¡Ojalá pudiese decir o hacer algo que sirviese para consolarla en su aflicción! No quiero atormentarla con la expresión de unos deseos ineficaces, que parecerían buscar únicamente su agradecimiento (…)” Orgullo y prejuicio) y echo de menos la elocuencia de quien quiere ser escuchado; la elección de las palabras y el buen uso del idioma… ese que estamos matando, porque resulta más rápido simplificar que ejercitar (la mente).
Así andamos, con agujetas mentales cuando conjugamos dos verbos en una misma frase.

16 octubre 2011

Flautas

Silencio.

Como no puedo mejorarlo, voy a empeorarlo, consciente de que la flauta de pan para algunos es crispante... aun así me arriesgo.




Hay cosas que no me explico de mi misma, mi simpatía por esta flauta es una de ellas.

Los sonidos me envuelven (figuradamene, de otra forma sería agresión) en una tul suave que al rozar la piel se torna caricias (ahí queda eso, para consideraciones ajenas) y en el estómago aparece ese cosquilleo que algunos sentimos cuando nos peinan el pelo con los dedos (y no es el peluquero).







09 octubre 2011

Rom y Juli

Romeo y Julieta me parecian unos sosos hasta donde tenía conocimiento sobre ellos y pese a que me entusiasmó la visión de Baz Luhrmhann en la versión moderna del clásico (está claro, que por Romeo) que dirigió, mi consideración no varió demasiado.

En estos días estoy leyendo un libro que tiene mucho que ver con la historia de los simplones y que ahonda en la posibilidad de que Shakespeare (lo he escrito sin mirar, a mi misma me pongo por testigo), se sirviera de testimonios documentados para recrear el romance de los enamorados.

Divagando esta mañana sobre estas cuestiones mientras barria el balconcito de mi pisito (la altura a la que me encuentro del suelo es ideal para que un molzabete trepase por la hiedra de la pared en caso de que la hubiera... sino es fácil también acceder a través de helicóptero) veo a mi vecino pasar corriendo por la acera de enfrente (como hace todos los días del señor) y nos saludamos.

Pienso inmediatamente en Romeo y Julieta y en que hay personas que padecen su síndrome.
Pertenezco a la misma generación que el vecino atleta. Nos hemos criado en lugares distintos que han influido sobre nuestra percepción de la realidad.
Él cree que hay que casarse para tener una familia y no le importaría hacerlo por la iglesia, que es "lo suyo"; declarándome una romántica de la antingua usanza, el amor no se ata, se deja libre para cuando se quiera ir, solo cierre la puerta muy despacio, para que nadie lo oiga salir.

Conozco parte de su historia (la gente me cuenta sus vidas aunque yo no les pregunte sobre ellas), por eso sé que ha dado amores por perdidos solo porque las cosas no iban al ritmo que él marcaba y en lugar de esperar hasta que la otra persona le alcanzara, ha abandonado.

Ver imposibilidades donde no las hay porque no somos capaces de asumir determinadas situaciones adversas nos convierte en bobalicones orgullosos. No nos confundamos en ninguna fiesta de disfraces donde nada es lo que parece, y todo lo que parece es.
Si nos dan calabazas, tal vez haya que cambiar de táctica y si las calabazas siguen cayendo, otros peces habitan en los rios.







25 septiembre 2011

Máquinas expendedoras de riñas




Profundizar en las reuniones exprés que cada mañana tienen lugar a la entrada del "edificio" donde trabajo, entre las empleadas que apuran el cigarro antes de abrir el cortijo correspondiente, estaba en mi mente.



No fumo ni desayuno fuera de casa (teniendo leche en la nevera y galletas en el armario, invertir tiempo y dinero en departir con otros seres adormilados, y sabida mi falta de sociabilidad previa a la ingesta de alimento alguno, seria una insensatez social y económica, que es la que me preocupa), pero participo de algunas de esas conversaciones cronometradas, cuando llego a la puerta con el último minuto adherido a esa parta prominente de los dorsos bajos.



Dejo el tema para otra ocasión, sin tengo menester. Hoy no toca.


Dos afirmaciones han cambiado el rumbo de mis intenciones domingueras.



Un pensador concienzudo, considera a las mujeres "máquinas de reñir", debido a un "defecto genético".



Paso por alto la incongruencia del popurrí de conceptos elegidos por el pensante para parecer divertido y entro en materia: quien mucho es reñido (por la de al lado), escasa inteligencia manifiesta y en su incapacidad de encontrar argumentos sólidos que rebatan sastifactoriamente voluntades firmes, llevados por un infantilismo rimbombante, denosta a quien sí sabe llevarlos puesto.



No haré de la entrada una batalla campal entre unos y unas, aunque me apetezca el tira y afloja implícito en la misma, mi juicio no lo permite: ni nosotras somos complicadas ni a ellos hay quien no les entienda. No comparto estas creencias universales tan extendidas en el mundo moderno.



Lo de los manuales para humanos ha pasado a la historia y de moda. No son necesarios para comprender al contrario, pese a lo recurrente que resulta mencionarlos cuando no se sabe asimilar una situación (en la que participan dos), o hemos perdido el partido por goleada.



Hombres y mujeres no son iguales; (no hay más que ver a quienes afecta antes la fuerza de la gravedad desde la niñez, es obvio que nosotras la carne la tenemos más sujeta al cuerpo y menos cerca del suelo), nuestra tendencia es distinta (cada cabra tira a su monte), pero coincidimos en generalizar comportamientos particulares a los que ni siquiera pasaban por allí... No todos, claro, solo algunos y algunas que superan en número a los que no hacen extensibles al resto de los morales su apreciación hacia alguien.



No somos máquinas de reñir, solo susceptibles de expresar acaloradamente nuestro pensamiento (llamemoslo apasionamiento argumental) y nuestra genética solo es defectuosa si entra en contacto con otra genética de igual imperfección... Qué ancha me he quedado (según RAE, orgullosa, envanecida y ufana).





Nota aclarativa: la imagen elegida es un tópico en el que no creo, aunque a veces se me antoje una realidad.



18 septiembre 2011

Cada loco con su...

Haciendo uso del índice sobre el cuadrante numérico del mando a distancia, Aceves (el astrólogo – vidente – clarividente - visualizador futurista – tarotista – naipista - pokerista…) aparece en pantalla y le dejo quedarse un rato en casa.

Llama una señora a la que el de la cara agria le toma nota del signo del zodiaco y de la edad en una libreta con finalidad nula.
La señora quiere saber “si acabará sus días acompañada”. Sin barajar las cartas, las va poniendo una por una sobre la mesa.

-Sí y no –Respuesta del argentino-. Te explico. Dentro de tres años te casas, pero tu vida termina a los 87 años. Acabarás tus días sola porque te quedarás viuda dos años antes, pero estarás acompañada ese tiempo.
-¿A los 87 años? ¡Qué vida más corta! Pero si mi madre murió a los 90.
-Tu mamá aguantó más que tú. Es el tiempo que tienes en la tierra.
-Tengo 85 años, no me puedo casar y quedar viuda cuando dice porque estaré muerta.
-Quien dice tres años, dice dos. Te casas dentro de dos o tres años. Es lo que dicen las cartas. Las cartas no mienten. Buenas noches, te mando un abrazo.

La señora solo quería saber si iba a encontrar a alguien porque se sentía sola, sin ni siquiera plantearse el matrimonio, “tener a alguien” con quien compartir sus días y con una bestialidad y crueldad sospechables en el personaje, le desvela el insensato (para quien crea en estas cosas) la fecha de caducidad de la vida de la interlocutora.

Me imagino a la señora celebrando su 87 cumpleaños en un discoteca en la que conoce a un hombre al que le dice: cásate conmigo mañana, que no nos queda mucho tiempo… por cierto, te mueres en cinco o seis días, que lo sepas y yo seré viuda hasta que te siga en uno meses.
Después de ti, no habrá más hombre, por falta de tiempo más que de ganas.

Para tirarle de los pelos que no se ven debajo de la mesa y retorcerle los… Eso.

11 septiembre 2011

Millonarios

Conocida cordial a la que me une además relación laboral, se pasa por el trabajo a saludarme, como hace cada vez que viene al pueblo.

Andaluza de Cádiz y profesora de logopedia en Badajoz, conserva el "ceceo" y el salero de su tierra... Ya sé que no todos los andaluces son garbosos, y hasta alguno serio (al puro estilo catalán) se encuentra, pero "ella" es de las andaluzas llenas de vida que hacen de sus días una fiesta continua. Es un auténtico fandango.

Conociendo desde hace poco años la década de los cuarenta, afirma que "manoz fríaz, amorez de un día", y se aplica el dicho disfrutando de garbeos que empiezan a las doce de la mañana y se alargan hasta el día siguente, entre tapitas, comidas, copitas y risas.

Habla sin respirar, atropelladamente, jugando con uno de sus rizos negros y los ojos abiertos como ventanas a los que se asoman sus pensamientos.

-Daniela, que io también ce hablá bien. Cuando eztoy con miz niñoz me quito el acento para que me entiendan y no ce confundan.

La he oído "hablar bien" y la prefiero manteniendo su identidad propia y sin la existencia de las "S" en su vida, que es donde reside su encanto, que pronunciando palabras "correctamente" y perdiendo su habitual espontaneidad. Es como si fuera una persona inventada.

Departimos sobre los gastos que genera tener vivienda propia y lo cuesta arriba que se hace abordar el final del mes airosamente.
No debería quejarme tanto, porque cuando adquirí mi pisitio asumí lo que supondría económicamente en mi vida, pero después de dos años, dos meses, once días y cinco horas viviendo "al límite" de mis "posibilidades", echo de menos no poder ahorrar como hacía antes. Y si a final de mes queda algo, lo acabo invirtiendo en el pisito de mis ojos.

-¿Zabez lo que nececitamoz, Dani? Un millonario que noz rezuelva la vida y que viaje mucho por zi ez feo, no tenerlo que ver todoz loz díaz.
Nos miramos incrédulas.
-Nooo .-Coincidiemos a la vez.
-Mis gastos los pago yo. Quiero un millonario que me lleve de excursión a su mansión al que no le deba favores, que luego son susceptibles de pedirte lo que se les antoja y por compromiso, cedes a sus caprichos .-Apostillo... No me gusta el exceso de dinero.
-Ci ez guapo que me pida lo que quiera pero zolo una vez, que me canzo cuando repito.

La conversación no acabó ahí. Confeccionamos una lista de lugares supuestamente frecuentados por millonarios, a los que podremos acudir cuando hayamos reunido el dinero suficiente para al menos ver a alguno de cerca. Existir, existen, veranean durante todo el año.

Aclaración: mi interlocutora no habla con la Z, pero el sonido que produce al pronunciar las "S", es muy parecido al de esta letra y como fonéticamente no sé representarlo, he tomdo el camino más cómodo y corto.






04 septiembre 2011

Real

Recupero una entrada de hace tres años, modificada con los nuevos conocimientos adquiridos respecto a la historia y al hilo de la biografía que estoy leyendo sobre un "real", muy "real".





Relatan que Cata se enamoró de Quique, el hermano de su difunto marido, cuando salían en pandilla siendo ambos muy jóvenes, aunque ella un lustro mayor que él. Quique (que por entonces buscaba mujer seria para formar una familia, que además se ocupara de la casa y de tener preparado el plato de comida caliente encima de la mesa, cuando llegara exhausto del arduo trabajo de todos los días), encontró en su cuñada a la candidata perfecta (pues Sarah Palin permanecía suspendida en la nada) para sus fines.


Mujeriego por naturaleza, su condición de hombre casado no era incompatible con el placer que mujeres de moral distraída le proporcionaban, fascinadas por sus músculos de Schwarzenegger.



Cata, que los pelos que tenía no eran de tonta, sospechaba que su marido, aquejado de fuertes jaquecas en los últimos tiempos, alternaba con mujeres de pensamiento libre y cuerpos dispuestos, sufriendo en silencio (como sólo se pueden sufrir las hemorroides cuando no se comparten con un confidente) su amargura.
Cuando su hija Mari tenía edad suficiente para ir a preescolar, contrataron a una asistenta que ayudara a Cata en las tareas domésticas y así ésta dispusiera de más tiempo para hacer ganchillo.




Ana, Licenciada en Turismo, era joven, casi guapa y dominaba tantas lenguas como países había visitado, lo que hizo que Quique pronto sucumbiera a los encantos de la muchacha de forma distinta a como lo habría hecho ante cualquier mujer que no fuera ella, por lo que debía emplear otros métodos para conquistarla. Así empezó a dejarle notas con versos escritos colgados de la pared o en el interior de los armarios, con la precaución de que Cata no las encontrara y se hiciera ilusiones sobre el fuego de la chimenea.


Al principio Ana se mostraba desconfiada y altiva, pero paulatinamente fue predisponiéndose hacia Quique, hasta que transcurridos unos meses, no pudo ocultar más tiempo que estaba enamorada de su jefe y de su cuenta corriente, y en un encuentro fortuito en el aseo, se lo comunicó:
-He luchado contra un sentimiento que gustosa recrearía en ti, y que en la distancia seguiré padeciendo, pues no soy mujer de segundos platos. Decide si deseas para nosotros el platonismo que conocemos, o la consagración de nuestro amor en actos que ignoramos y nos harían felices.


Quique no tomó más de dos instantes en decidir ponerle fin a su unión con Cata, y esa misma tarde interpuso la demanda de divorcio.


Obtenida la nulidad eclesiástica (las cosas bien hechas, bien parecen), Quique y Ana se casaron, tuvieron a la bebita Isa, y como todo lo fugaz con cimientos inciertos sobre tierra poco firme, los días felices (pasión descontrolada) pasaron, llegando las desavenencias; las discusiones; los rumores malintencionados; la falta de confianza y el arrepentimiento de ella por dejarse seducir, hasta el punto de perder la cabeza por un hombre. Ese fue su error.


Quique se volvió a casar con Juani, (sabido es por muchos que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra y que le produzca placer infinito), enamorado hasta el tuétano de ella. Sin duda la mujer de su vida, a pesar de que ella tuvo que marcharse. Después de enviudar de su esposa más querida, cuando ésta alumbró a Edu, reincidente, contrajo matrimonio con Anita, mujer pudiente que aumentaría sus bienes, pero cuyas marcas de varicela mal tratada, le alejaron de su marido, encontrando éste en los brazos de Cati H. un matrimonio más que le facilitaran el camino hacia el record Guiness.


Consciente de las infidelidades de su esposa, determinó cortar por lo sano, una vez más.


Haciendo borrón y cuenta nueva, concluyó su peregrinaje hacia el lado femenino con la tercera Cata (P) a la que en matrimonio se unió, y debido a que la vida Quique acabó antes de formalizar una tesis sobre “El comportamiento de la mujer en el matrimonio y fuera de él”.






Para quien se haya perdido o no se haya encontrado desde el principio, Quique es el mismísimo Enrique VIII (de la casa Tudor) y ellas sus pacientes esposas.

He omitido la situación política del momento (a matarse estaba Inglaterra con Francia y España); los tejemanejes de cierto curilla con mucho poder; las amantes que tuvo, entre las que se encontraba la hermana de Bolena A.; las traiciones y castigos...

Una historia fascinante, pese a que no me hubiera parecido nada fascinante formar parte de ella.





28 agosto 2011

Al otro lado


A veces me siento a mirar la luna y a pensar en nada
La noche, las estrellas y yo.

Nada se desvanece y sé que alguien estará mirando la luna
desde de otro lugar.
La noche, las estrellas y él.




21 agosto 2011

Perlas

Año, 1976, joya musical dispersa.


Época de transiciones y liberación social en la que se empiezan a dejar atrás ciertos remilgos, nada beneficiosos para el conocimiento profundo entre ellos y ellas.


Otra estética, otro modo de enfocar las situaciones a las que la vida nos somete, cuando avanzamos en ella.


Obviando la interpretación vocal, el dramatismo que este dúo utiliza para tratar la necesidades amatorias de la pareja, es el reflejo de lo que para hombres y mujeres significaba "ir más allá": para ellos el "momento esperado por fin llegado", para ellas, un conflicto moral olvidadizo hasta "después de..." y al que sucumbirán reiteradamente.





Corría el mismo año, segunda joya musical dispersa.

Tapujos fuera. Exhibicionismo de sentimientos públicos. Explosión de pasiones.

Libertad lograda.











14 agosto 2011

Va de cine

Entre contracciones del universo (Teoria del Big Crunch); efectos mariposa; japoneses con concepciones acerca de la realidad muy afincadas en su fuero interno y mundos oníricos ha versado mi mundo “cinematográfico” estos días.

La fogata que se hace en un bosque puede ser el inicio de un romance trágico: el humo se eleva hasta el cielo, el viento lo desplazará hasta la noche y la noche lo acogerá para que ascienda en secreto a la capa de ozono y en cualquier otra parte del mundo, a consecuencia de esto, un rayo de sol cargado de maldad ultravioleta, quemará la piel en la playa de un rubio muy blanco en su primer día de vacaciones, y una morena autóctona, se compadecerá del clarito y le prestará su loción “After Sun”. En el contacto visual surgirá el amor, y el desamor llegará al cabo de los años: el rubio achicharrado se tirará de un puente al descubrir a la morena distrayendo su moral con chico de anuncio sin barriga ni pretensiones de presumir de ella. El efecto mariposa y su forma de trastocar la vida de seres que serían más felices sin el aleteo de insectos con antenas… o no.


Mientras esto ocurre, es posible que el universo se haya empezado a contraer. Según me ha explicado UNO (esto ocurrirá en varios millones de años), el universo se expande cuan huevo frito sobre aceite muy caliente, y llegado a un límite, empezará a contraerse hasta su origen, el Bing Bang, dejando de ser todas las cosas lo que han estado siendo (no preciso en que parte del proceso nos llega el turno a nosotros) . A esto se le llama Big Crunch, y no tiene nada que ver con chocolates, mal me pese. La idea de un Crunch gigante me entusiasmaba. (Las vidas posibles de Mr. Nobody).




En Japón habrá alguien que piense que la vida tiene tan poco valor, que la de los demás le será prescindible y tomará medidas drásticas al respecto. Para encontrarle el sentido a la existencia, es indispensable que en la infancia nuestros tutores (padres) nos enseñen que matar no está bien, o al menos que se lo enseñen a los niños japoneses que aparecen en cierta película, como mentes retorcidas que rozan el sadismo. Pretender el reconocimiento público de aquello en lo que destacamos tiene sus límites, si apreciamos nuestra vida y somos capaces de apreciar la de los demás por extensión. La redención de nuestros malos actos, será el sufrimiento, aunque sea en balde. Sufrir es remedirse. Vengarse, perdonándole la vida al sujeto aunque se le haya hecho creer a éste que se está muriendo poco a poco o que lo que más quería en la vida ha desaparecido, es ponerle al borde de colapso. Matarlo sutilmente. (“Confessions Kokuhaku”).



Alguna vez me ha pasado que he tenido un sueño dentro de un sueño, del que me he despertado dos veces. En esas pocas veces, al despertar del sueño, no he sabido hasta que punto lo soñado era realidad. He tenido que levantarme, con el corazón agitado y el temor de que lo vivido intensamente no fuera una ficción creada por el subconsciente sino las circunstancias del momento, y he caminado por la casa encendiendo todas las luces para comprobar que diferencias había entre el sueño y la noche anterior. Ninguna. Solo se trata de cortometrajes en los que vivimos de otra forma la vida y al despertar, nos queda la sensación de que lo que hemos presenciado es tan real como lo que hemos sentido mientras dormíamos. (Origen).




Para los amantes de historias nada fáciles de entender, que les apetezca perderse y volverse a encontrar delante de la pantalla y plantearse después viejas ideas universales, tres películas de las que no te dejan indiferente, independientemente de lo que te hayan parecido. Las he visto en la misma semana y desde entonces, los pensamientos me tienen muy distraída. Solo para valientes.

31 julio 2011

Voces



-Tienes voz de locutora de radio... de la Ser... Hablar por hablar...
Comercial cordobés de Círculo de Lectores me aborda en el trabajo. Le han enviado cuatro días a Extremadura para conseguir nuevos subscriptores para la revista.
Le explico que desde hace más de veinticinco años somos socios y que mi relación con Círculo empezó en Barcelona siendo muy niña y ha continuado en Badajoz, con la niñez ya lejana.

El acento delata su autonomía sureña. Me cuenta que es cordobés y que está indeciso sobre donde pasar las vacaciones que iniciará en unos pocos días. Tiene un amigo en Huelva que le ha invitado a su casa, pero a lo mejor se decanta por Ibiza, donde vive su hermano.
Mi falta de acento le desorienta.
-Tu no eres de aquí (esto me lo suelen decir una media de tres veces al día)... No tienes acento. ¿Eres del norte, País Vasco?
-Más al este... Catalana.
-Tienes voz de locutora de radio... de la Ser... Hablar por hablar...

No sé como tomármelo, pero me halaga sobremanera que no haya mencionado la Cope, hubiera roto el buen entendimiento cortés surgido entre ambos. Dime lo que oyes y te diré de qué pie cojeas... Hasta el momento piso firme con los dos pies el suelo.

“Hablar por hablar”... programa nocturno emblemático de mi adolescencia que durante muchos años oí, (las noches que no podía dormir... y fueron unas cuantas), donde testimonios de oyentes se combinaban con la bonita voz de la locutora y sus silencios. Las palabras parecían susurros que creaban un ambiente intimista, en el que los demás no existían. Solo la voz y uno mismo. En aquellos años, me hubiera encantado ser yo la “voz”... Me encataría serlo ahora.
El programa sigue emitiéndose, el cordobés (comercial,no torero) lo oye... ¿que le desvelará tanto?

-A mi me gusta mucho la radio... la Ser... la escucho a menudo... me gusta por la noche sobre todo... las voces.
Coincidimos en el gusto por las voces. Me hacen sentir bien cuando son de mi agrado. Son relajantes.

Nos despedimos. La conversación no ha durado más de cinco minutos.
Le deseo suerte en su ardua empresa captadora.
-Te oigo cualquier noche de estas.


24 julio 2011

Viajes

Recientemene he viajado en tren desde Barcelona a Badajoz (y a la inversa en tan solo cinco días), trece horas con el aire acondicionado demasiado alto como para no congestionarse; idas y venidas a unos baños que como poco, si se tiene el desacierto de sentarte en los inodoros, se coge una infección de las que procuran muchas molestias para hacerse notar, en caso de ser chica y poco observadora y con el audio y el video fuera de funcionamiento.


Como compañera de viaje, una señora que sin ser desagradable, al contrario, demasiado agradable, tomó la palabra antes de que iniciáramos el viaje y no la soltó hasta que se bajó del tren en La Mancha. Nueve horas de conversación (o solidoquio) ininterrumpido, que no cesaba ni cuando nos comíamos el bocadillo hecho la noche anterior. La hora de la comida debería ser sagrada.


Me explicó su vida completa (desde su nacimiento, aunque éste solo lo conocía a través de lo que sus padres le habían explicado), hasta aquello que hubiera preferido no saber si me hubiera dado la opción de elegir, pero la señora hablaba y hablaba sin parar, enlazando un tema con otro en una terapia intensiva en la que escuché y escuché, interviniendo lo justo para no darle cuerda.


-Te cuento esto porque sé que no voy a volverte a ver. Por eso me gustan los viajes en tren, porque te encuentras con personas que no verás más.


Justamente antes del transbordo (por motivos técnicos, según nos informó el revisor...) en Alcázar de San Juan, con algo más de cinco horas y media de camino a las espaldas, me cuenta que es más fácil hablar de determinados temas con un desconocido que con un familiar o amigo, porque te expresas con libertad, y ella en ese viaje se estaba liberando.


Razón no le falta, aunque no comparto su aficción de contar la vida a personas extrañas, pues parcelas propias hemos de tener, pero esto me hace pensar que es tan fácil inventarse una existencia en viajes largos, que viajar te da la posibilidad de vivir lo que quieres. Y si te vuelves a encontrar con esa persona, te inventas otra historia que justifique la que no existe.


10 julio 2011

Códices

Esta semana el hurto del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago merece mención.
La guía turística para peregrinos más antigua que se conoce, custodiada por tres personas a ratos, ha sido sustraída de la cámara de seguridad en la que pernoctaba y nadie sabe cómo ni quién.

Haciendo conjeturas en plan Dan Brown, lo sucedido es evidente: alguien que conocía muy bien como acceder al Códice, así como los horarios de los guardianes, ha contratado a un ladrón profesional con doble vida, cuando no está adquiriendo objetos ajenos a su propiedad, transporta ganado, para llevar a cabo tal hazaña.

El móvil de la apropiación indebida, es que siga permaneciendo oculta a la humanidad una “verdad” que haría “tambalear los cimientos de la religión” y que aparece escrita en el Calixtino en clave y con tinta invisible (zumo de limón, que al calor de la llamas se torna marrón), para que solo los más audaces puedan desvelarlo... Jesús es una invención de la iglesia, la versión masculina de Ramira, la mujer que originó y promovió el cristianismo y que con la palabra consiguió que millones de personas siguieran su doctrina del “buen comportamiento”, considerándola “La Allegada”.

Ramira fue la primera líder mundial de izquierdas, lo que para los religiosos, que al menos la hubieron preferido de derechas para tener algún tipo de fin en común, representó una almorrana en el trasero, tan incómoda y molesta, que para aplacar su notariedad, tuvieron que reinventar los hechos acontecidos, convencidos de que “los hombres hacen la historia, las mujeres alumbran a sus protagonistas”.

El secreto fue recogido por un scriptor anónimo, probablemente monje sublevado descendiente lejano de Ramira, que quiso que a su antepasado se le diera el lugar que le correspondía y vio en el Códice, el vehículo perfecto para hacerlo, ya que era consultado por muchos peregrinos que hacían el camino de Santiago hasta Compostela. De este modo, la verdad viajaría. Fin de las conjeturas Danbrownianas

La versión que baraja la policia es menos peliculera. El Códice se ha robado para venderlo en el mercado negro, pero como difícil será tan codiciada empresa, muy posiblemente acabará destartalado y mal vendidas sus páginas sueltas... Última hora.

Lo extraño, es que el libro no estuviera asegurado y que los canónigos se queden sin Códice y sin indemnización por su desaparición. No es que piense que a la iglesia le interese el dinero, que es así, pero me sorprende su falta de previsión y me planteo seriamente a que se habrá debido su distracción y en qué andarán ahora metidos. Todo se acaba sabiendo, aunque a algunos no les alcance el tiempo.







El video es a petición de Frufrú... Yo también me acuerdo



03 julio 2011

Ausencia

Por qué aquí en nuestro bar,
no había peor lugar.
Total para decir, que a lo mejor te vas
Qué tenemos que hacer, sonreir o llorar.

Asi que esto es un adiós,
mirándonos aquí los dos.
Actores sin papel de una serie B.
Lo que nos hizo reir todo eso otra vez

No se que decir como final,
nada me suena muy original.
Solo repetir aunque no este bien,
Je t'aime.

Te doy las gracias por no decir,
lo que nos puede hacer sufrir.
Hay quien se va a alegrar,
la gente siempre es igual,
cuando algo esta bien, ellos lo lleban mal.

Je t'aime.


26 junio 2011

Todo queda en casa




En el principio de los tiempos, todo era un Caos (1), hasta que del Tártaro (2) surgió Gea (3) que a lo “Adán y Eva en el Paraiso” pero en versión femenina, sin costilla, manzana ni pecado, iluminada por Eter (4) cuando Nyx (5) estaba fuera, engendró a Urano (6), anticipándose a cualquier postura femenista posterior, sin la necesidad de recurrir a ser masculino para reafirmarse como hembra.

Urano, apoyando la determinación de su madre de hacer de la nada un lugar habitable, dejó caer una lluvia fértil sobre ella (de estrellas) y fue entonces cuando nacieron las flores, la hierba, los árboles, los ríos, los mares... Titanes y Tinánidas (7).

Contentos con el resultado, y habiéndole cogido agrado a eso de “crear”, nacieron tres Cíclopes (8), y después le siguieron los trillizos Hecatónquiros (9), conscientes de que la belleza debía alternarse con la maña de seres menos cómodos de mirar.

Cronos (10), uno de los titancitos, harto de tanto hermano raro y menos raro, no dispuesto a compartir ni repartir, pero sí a gobernar, cortó por lo sano castrando a su padre Urano.
Se unió a Rea, y juntos ocuparon el trono del Olimpo.


Su madre Gea, le pidió que liberara del Tártaro a sus hermanos menos agraciados, encerrados por su padre, porque le molestaba ver tanto hijo corretear arriba voy, abajo llego, pero éste se negó. Gea, enfadada por la oposición del hijo le maldijo: el hijo varón que nazca, te destroná, del mismo modo que tú has hecho con Urano. La noticia la dio a conocer el Oráculo.

Preocupado por la posibilidad de perder el poder y con las piernas cruzadas, cada hijo que nacía, ni corto ni perezoso se lo zampaba. Este fue el destino de los cinco primeros bebés, hasta que Rea, enfadada por la falta de consideración de su esposo para con sus retoños y haciendo aguas su matrimonio, en su último alumbramiento, escondió al pequeño Zeus (11) en complicidad con su suegra Gea, y envolvió una piedra entre pañales para que Cronos lo engullera y con un poco de suerte se atragantara.

Zeus creció (mal de muchos) en una cueva, y cuando fue lo suficientemente mayor, le dio un veneno a su padre, que Metis (12), su novia en aquella época, le proporcionó, haciendo que vomitara a todos sus hermanos y la piedra.
Zeus se enfrentó a Cronos y a los Titanes, que prefirieron ponerse de parte del padre que es quien les financiaba los caprichos, y fue ayudado por los Cíclopes, que liberó del Tártaro a petición de la yaya Gea.

Zeus y los Cíclopes salieron victoriosos, convirtiéndose el primero en el segundo trasero que ocupara el trono.

Zeus le demostró a Metis que iba en serio con ella haciéndola su consorte. Fueron días felices, pero la maldición merodeaba por el Olimpo y el Oráculo (periódico de tirada diosal) en otro nuevo reportaje sensacionalista de investigación, desvelaba que el segundo hijo de la segunda generación en el trono de dioses, desbancaría a su padre del poder.


Zeus tomó cartas en el asunto rápidamente y se tragó a Metis (el amor duró poco), desconociendo que estaba encinta. Atenea (13), nacida de la cabeza de su padre Zeus con todos los dientes en la boca y completamente armada, no solo fue una gran guerrera, también destacó su inteligencia y astucia... No se le conocieron amantes y no alumbró hijos... Continuará...



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En mitología griega...




(1) Caos: abismo sin fondo, vacío que contenía el principio de todas las cosas sin forma.
(2) Tártaro: Tinieblas.
(3) Gea: Tierra de la que emerge la vida.
(4) Eter: Día y luz.
(5) Nyx: Noche y oscuridad
(6) Urano: Cielo estrellado (firmamento).
(7) Titanes y titánidas: primera generación de dioses y diosas del Olimpo. Ellas: Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis. Ellos: Océano, Ceo, Crío, Hiperón, Jápeto y Cronos.

(8) Cíclopes: seres monstruosos con un solo ojo.

(9) Hecatónquiros: seres gigantescos con cinco cabezas y cinco brazos.

(10) Cronos: dios de primera generación, Tiempo. Tuvo con Rea tres hijas: Hestia, Deméter y Hera; y tres hijos: Hades, Poseidón y Zeus.

(11) Zeus: dios de segunda generación.

(12) Metis: diosa de segunda generación hija de Océano, Perfidia.

(13) Atenea: diosa de la sabiduría la valentia.




19 junio 2011

Genio y musa

El día que conocí al genio, conocí a la musa.
Cuando la musa se alejó de las excentricidades del genio,
temiendo salir herida,
el genio se perdió en la oscuridad de sus profundidades.

Permaneció varios días ausente de la vida,
hasta que del dolor fluyó un poema, un lienzo y una partitura.

Todas las noches, con los acordes de las notas en sus oídos,
leía el poema delante de la pintura, a su musa.

Todas las noches menos una;
la que olvidó hacerlo;
la que dejó de dolerle su abandono.

El día que el genio asumió su marcha,
me despedí de la musa.


12 junio 2011

De película

Como Rose Dewitt Bukater en el bote salvavidas en medio de la catástrofe, me sentí sentada en la silla del dentista, mientras descendía hasta lograr mi horinzontalidad, bajo la mirada de Jack Dawson apoyado en la barandilla, asomado a mi rostro. Detrás de él, las luces del techo como fuegos artificiales rompiendo la noche, y entre los dos la luna, un foco alumbrando mis temores.

En mi mente la banda sonora de esa escena, creando un ambiente confuso... No me encontraba una situación idílica, las circunstancias no se prestaban a ello, pero trabajaba inconscientemente para restarle dramatismo al asunto.

Tumbarte en una silla de nave espacial con una mesita supletoria sosteniendo herramientas puntiagudas la mayoría de las veces, inyecciones metálicas y objetos minimalistas, sigue siendo un suplicio para mí, pese a los avances... no quiero ni pensar treinta años atrás. No hubiera sobrevivido al licor y la extracciones.

Cuando esos aparatejos suenan chirriantes todos ellos, y los ves acercarse irremediablemente a la boca abierta como la puerta de una casa recibiendo visitas esperadas, empiezas a notar como hurgan en el interior de ti, antes de que hayan empezado a hacerlo.

El aspirador colgado de la comisura, a su libre albedrío, moviéndose según la presión precisada a la vez que reseca la garganta y te pones rojo porque sabes que si toses, puedes ocasionar daños colaterales. El dentista empujando los dientes contra el hueso, no importa del tratamiento que se trate, siempre cogen “el gancho” y tiran o empujan, según convenga.

El gusto de los productos utilizados (me dejo de tecnicismos, aunque me digan el nombre de lo que me están aplicando, prefiero ignorarlos a memorizarlos) un cóctel en ocasiones entre amargo y picante que con un par de enjuegues desaparecerían, pero con la boca dormida, no sientes absolutamente nada (solo lo notas), y no sabes si los labios están bien situados en el vaso. Intuyes que no cuando el agua empieza a caer por el babero que llevas al cuello, en lugar de entrar donde debería. Te tragas todo lo que no puedes expulsar y aguantas los retortijones del después aturdida.

El dentista dándote conversación y haciéndote preguntas que espera que respondas y a veces no basta con despeinarse sobre el reposacabezas con “sies” y “noes”, quiere que te explayes, que le expliques el “por qué de las cosas”; que resuelvas sus dudas filosóficas justamente en ese instante en el que solo piensas en estrangularle por lo que te está haciendo, con la boca entumida de tenerla abierta y los labios siliconados por la anestesia.

El viaje espacial termina.
De Rose y Jack, a esas alturas queda muy poco y la ascensión de la silla es la liberación del tormento.
-Te espero lo semana que viene.
“Ya, como si quisiera volverte a ver”.


05 junio 2011

Intenso



Esta semana ha sido intensa, no tanto por motivos laborales (también ha habido momentos de alto voltaje), como por motivos que rozan lo personal con severidad.


La tierra no me la toca nadie. No concedo esa licencia a nadie, ni siquiera a quien cree que la tiene. Seré intransigente.


Dejo el tema más "intenso", de mi discografía particular.

Mi semana ha sido como el estribillo, un desgarro desconsolado, un lamento.



29 mayo 2011

Amén




“Secretario es la persona que guarda secretos. Ves, oyes y callas”.
Esto me lo dijo la Madre Superiora y directora del hospital geriátrico donde estaría un mes haciendo prácticas administrativas (… coger el teléfono, atender a los familiares de los “clientes”, realizar gestiones bancarias…), miles de tormentas atrás.

“Lo que veas u oigas no lo comentes con nadie más que conmigo. Los secretarios son discretos y tu función aquí es guardar secretos”.
Se me pasaron por la cabeza varias cosas, entre ellas que el hospital era la tapadera perfecta para acoger a los miembros de una comuna “secreta” con actividades arriesgadas (fuera de la ley) y que me secuestrarían para el resto de los días que pasara con vida… El escenario era inductor directo para hacerse peliculitas mentales (decoración de de postguerra), perfumado de añejo.

Empecé con mal pie, entré en el despacho preguntando por “Sor jefa” y una monjita (con la misma cara de Arévalo) se giró y me miró con desaprobación.
“Madre… hija”
Había degradado de rango a la superiora y no se lo tomé muy bien… o quizás es que se había clavado cien agujas en el trasero por pisar las heces de un camello y a consecuencia de ello la acritud de su rostro arevalesco… El caso es que estando en un lugar donde suponía los buenos sentimientos fluían así como el perdón y la bondad, emparentados todos como hermanos y hermanas, pues al mismo padre tenemos (ya… si acaso seremos hermanastros) me costaba creer que mi falta (de tarjeta roja y expulsión) pudiera resultarle una ofensa.

“Bienvenida a la casa del Señor”
Después definió “secretario” y cuando se convenció que me había quedado claro, me presentó a Keanu Reeves (o a su doble, pero a lo “hispalis brutote total”), médico de planta, más ”salao” que el agua del mar contenida en un vaso, que haría mi estancia allí, visualmente más atractiva. Le salvaba el porte.

La Madre Superiora Jefe era una “ejecutiva agresiva” a lo “Armas de mujer”, vestida con una bata azul hasta las rodillas y toga que suavizaba ligeramente su papel de “mandamásquenadie” dirigiéndose a sus hijos con “Dios te guarde” o “Dios esté contigo”, y que en aquel primer intercambio de impresiones (la Superiora relataba, yo otorgaba) me suscitó dudas acerca del funcionamiento de aquel sitio. En todas las empresas cuecen habas, y ésta era una empresa como cualquier otra donde ocurrían cosas.

Oí la “llamada” en varias ocasiones, cuando alguna de las monjitas (todas agradables menos Sor Gruñona, que ladraba como los perros cuando les intentan quitar un hueso de la boca) me encomendaba alguna misión, pero no para contraer matrimonio y dedicarme a la vida contemplativa.

En eso días confirmé lo que sospechaba, la bondad y comprensión reside en algún lugar de nuestro interior… pongamos que en el corazón, y que pertenecer a un gremio determinado (como el religioso) no humaniza, solo hace que ganes el dinero de otra manera y que finjas que la naturaleza te dio el don de entregarte a los demás, porque forma parte del trabajo.


22 mayo 2011

Recuerdos olvidados



Recordamos lo que queremos (memoria selectiva) o lo que nos ha marcado tanto que no podemos olvidar, pero hay recuerdos que no sabemos que aún deambulan por nuestra mente, hasta que no nos lo recuerdan.

Una tarde de esta semana en la radio pusieron una canción, independientemente de la calidad y de la interpretación de la misma, es un tema que me encantó durante algún tiempo, motivos racionales o irracionales a parte, y al escucharlo otra vez, me acordé de una persona en concreto, sin transcendencia para mí, que nada tenía que ver con esos momentos sonoros provocados a menudo, pero si con parte de la letra de la canción.

Me he acordado también (por asociación), del viaje en autobús a la pista del patinaje del Camp Nou que hicimos en el instituto, en el que mirara donde mirase, ahí estaba él (a quien me ha recordado la canción), anticipándose a mis ojos, uniéndose a ellos para crear un nuevo color juntos, mientras nuestros amigos observaban que aquel día estaba siendo especial, porque algunas personas lo vivían distinto, y no precisamente con los que habitualmente monopolizaban nuestros pensamientos.

Ese día lo iluminó aquel chico, no quien viajaba unos asientos más atrás y habitaba en algún rincón de mí, y cuando el conductor del autobús estuvo a punto de estamparnos contra un árbol (tenía controlada la situación, no nos hubiera pasado nada serio), fue a él a quien miré primero, y con él respiré aliviada, al resultar ilesa.

No fue nada importante ni se perpetuó en el tiempo, pero si es un recuerdo que evocado, me gusta saber que aún conservo, aunque solo sea por ese día “extraño”, que vivimos.