09 octubre 2011

Rom y Juli

Romeo y Julieta me parecian unos sosos hasta donde tenía conocimiento sobre ellos y pese a que me entusiasmó la visión de Baz Luhrmhann en la versión moderna del clásico (está claro, que por Romeo) que dirigió, mi consideración no varió demasiado.

En estos días estoy leyendo un libro que tiene mucho que ver con la historia de los simplones y que ahonda en la posibilidad de que Shakespeare (lo he escrito sin mirar, a mi misma me pongo por testigo), se sirviera de testimonios documentados para recrear el romance de los enamorados.

Divagando esta mañana sobre estas cuestiones mientras barria el balconcito de mi pisito (la altura a la que me encuentro del suelo es ideal para que un molzabete trepase por la hiedra de la pared en caso de que la hubiera... sino es fácil también acceder a través de helicóptero) veo a mi vecino pasar corriendo por la acera de enfrente (como hace todos los días del señor) y nos saludamos.

Pienso inmediatamente en Romeo y Julieta y en que hay personas que padecen su síndrome.
Pertenezco a la misma generación que el vecino atleta. Nos hemos criado en lugares distintos que han influido sobre nuestra percepción de la realidad.
Él cree que hay que casarse para tener una familia y no le importaría hacerlo por la iglesia, que es "lo suyo"; declarándome una romántica de la antingua usanza, el amor no se ata, se deja libre para cuando se quiera ir, solo cierre la puerta muy despacio, para que nadie lo oiga salir.

Conozco parte de su historia (la gente me cuenta sus vidas aunque yo no les pregunte sobre ellas), por eso sé que ha dado amores por perdidos solo porque las cosas no iban al ritmo que él marcaba y en lugar de esperar hasta que la otra persona le alcanzara, ha abandonado.

Ver imposibilidades donde no las hay porque no somos capaces de asumir determinadas situaciones adversas nos convierte en bobalicones orgullosos. No nos confundamos en ninguna fiesta de disfraces donde nada es lo que parece, y todo lo que parece es.
Si nos dan calabazas, tal vez haya que cambiar de táctica y si las calabazas siguen cayendo, otros peces habitan en los rios.







7 comentarios:

Larisa dijo...

Muy fan de la frase "ver imposibilidades donde no las hay porque no somos capaces de asumir determinadas situaciones adversas nos convierte en bobalicones orgullosos".

Aquí mi aplauso. Esa es la actitud.

Abrazo gordo.

Uno dijo...

Parecerá que me voy por las ramas pero no. Vivimos en una cultura donde se penaliza el fracaso y no se premia la iniativa. Sólo se admite el éxito y cuando se falla es mejor esconderlo y es mejor no intertarlo por miedo fallar.

En cuestiones de amores, cuando lo has intentado y no ha salido bien, cuando te sientes rechazado, cuando las esperanza e ilusiones desaparencen se paga un factura psicológica y ánima. No es que sólo ocurra con el amor, en otros aspectos también.

Ante esto y la poca consideración social que tiene que a uno le den calabazas, hace que la gente se encierre en si misma, que se vuelva hosca y de paso célibe.

Es un camino que cada uno debe recorrer, a veces te pueden dar un empujoncito y ayudarte, pero en esencia es un proceso de maduración individual donde hay que asimilar que son peores inacción y la muerte en vida, que los fracasos, que el error al menos proporciona conocimiento y que el amor... el amor está en el aire :-)

Saludos desde tu tierra

carlosideal dijo...

Danieluski quilla escribas sobre lo que escribas Leonardo tiene que ver mucho, nos lo metes hasta en la sopa. Lo tuyo si es un amor perenne por los tiempos de los tiempos :)

Me gustaría ser tan optimista como tú sobre los peces de los rios, pero cuando te dicen que no, la decepción es tan grande que ninguna ganas hay de salir a pescar otra vez.

Un beso.

Fiebre dijo...

Buenísima reflexión Dani.
y lo mismo sirve para el amor que cualquier otro avatar de la vida, que hay mucha gente que tiene trazado su camino cual Monopoly y si no le sale el número adecuado no avanzan ni que se lo mande el médico.

Así tienes todas las opciones de pasar "media vida en la mazmorra".

En lo del amor ¡ qué te voy a contar! (aún estoy en ´MODO ON´ vete a chorrarla so apretaodelavida que hay peces a manta).
En cuantito se pasen las últimas coletadas, a pescar que me lanzo...
:)

disancor dijo...

Deseo que pases un feliz fin de semaa.
Un saludo.

la frufrú dijo...

Hay veces que vamos a pescar por tener el orgullo herido y para demostrarle al de las calabazas, como si le importara algo, que pasamos varios pueblos de él.

El orgullo mejor dejárselo en casa.

Un beso.

Daniela Haydée dijo...

LARISA: Debo precisar que es solo una de las razones por las que llegamos a ser bobolicones orgullosos... No recuerdo razones por las que no lo seamo...
Te agradezco la condescendencia.

Un abrazo.

UNO: Sea como fuere, peces hay en los rios para cuando se esté listo :P

Saludos desde tu pueblo.

CARLOSIDEAL: Y lo bien que sabe la sopa... es mi debilidad... una de ellas.

A veces dar calabazas es peor... pero solo a veces

Un beso.

FIEBRE: Y si no hay muchas ganas de pescar, que nos pesquen, que a veces tirar la caña es cansino :P

Ser pececillo también es gratificante.

DISANCOR: Feliz semana para ti.
Disfruta de estos días primaverales... otañales.

Un saludo.

LA FRUFRÚ: Al orgullo mejor no conocerlo, que en casa también hace de la suyas.
Intenta abrir un lata "abrefácil" y te encontrarás de cara con el orgullo :P

Un beso.