Recientemene he viajado en tren desde Barcelona a Badajoz (y a la inversa en tan solo cinco días), trece horas con el aire acondicionado demasiado alto como para no congestionarse; idas y venidas a unos baños que como poco, si se tiene el desacierto de sentarte en los inodoros, se coge una infección de las que procuran muchas molestias para hacerse notar, en caso de ser chica y poco observadora y con el audio y el video fuera de funcionamiento.Como compañera de viaje, una señora que sin ser desagradable, al contrario, demasiado agradable, tomó la palabra antes de que iniciáramos el viaje y no la soltó hasta que se bajó del tren en La Mancha. Nueve horas de conversación (o solidoquio) ininterrumpido, que no cesaba ni cuando nos comíamos el bocadillo hecho la noche anterior. La hora de la comida debería ser sagrada.
Me explicó su vida completa (desde su nacimiento, aunque éste solo lo conocía a través de lo que sus padres le habían explicado), hasta aquello que hubiera preferido no saber si me hubiera dado la opción de elegir, pero la señora hablaba y hablaba sin parar, enlazando un tema con otro en una terapia intensiva en la que escuché y escuché, interviniendo lo justo para no darle cuerda.
-Te cuento esto porque sé que no voy a volverte a ver. Por eso me gustan los viajes en tren, porque te encuentras con personas que no verás más.
Justamente antes del transbordo (por motivos técnicos, según nos informó el revisor...) en Alcázar de San Juan, con algo más de cinco horas y media de camino a las espaldas, me cuenta que es más fácil hablar de determinados temas con un desconocido que con un familiar o amigo, porque te expresas con libertad, y ella en ese viaje se estaba liberando.
Razón no le falta, aunque no comparto su aficción de contar la vida a personas extrañas, pues parcelas propias hemos de tener, pero esto me hace pensar que es tan fácil inventarse una existencia en viajes largos, que viajar te da la posibilidad de vivir lo que quieres. Y si te vuelves a encontrar con esa persona, te inventas otra historia que justifique la que no existe.
















