26 diciembre 2010

Antesala


27 de Diciembre de 2009.

“Tengo un nuevo reto (secreto) que dosificando bien el tiempo libre (escaso), conseguiré (si no flaqueo en el intento). La falta de tiempo es relativa. Cuando las cosas son importantes, se encuentra el momento, y esto lo es. Lo es hoy. No sé mañana”

26 de Diciembre de 2010.

Fracasé mal me pese, con alevosía y premeditación, a los cuatro días de proponérmelo, batiendo records de resistencia personal, y este fracaso que se suma a tantos otros del pasado cada vez menos presente y que solo afecta a mi vida en la medida en que quiero que lo haga, ha marcado la tendencia desde principios de año.

Este espacio creado es un reflejo de mi misma (solo de una parte) y no hay tanta diferencia entre los que me conocen dentro (aquí) y fuera (mundo real) y los que solo me conocen por estos lares, si leen entre líneas. A veces soy tan transparente como opaca y algunos leeis muy bien.

He estado floja, desganada y poco achispada en estos ratitos dominicales que tanto me gustan y que excepcionalmente algunos fines de semana han sido una carga, por lo que tan poco me he entregado a ellos este año.
Mis responsabilidades laborales han crecido, lo que ha supuesto más preocupaciones-ocupaciones y más horas. Estas son mis circunstancias, mi problema es no haber sabido encajar los cambios hasta hace unos meses y haber naufragado en un oceano que desde la orilla parecia una playa bonita. Ha habido muchos momentos en que no me cabía un solo pensamiento más y el interior de mi cerebro era chocolate espeso, pero estoy volviendo a recuperar a la que me olvidé en enero y que sé de muy buena tinta (nada más faltaba) que tiene ganas de regresar.

Tomo de nuevo mi propósito (secreto) para el año que nos acecha. Hoy es importante… mañana pretendo que lo siga siendo. Ese es mi reto.
Sed felices.

19 diciembre 2010

Preliminares


Tanteas, intentas conocer que hay en ella y cuáles de esas cosas que descubres te gustan para ponerlas en el lado de la balanza que deseas más pese.

No sabes lo que sientes, pero has empezado a notar un interés que podría desembocar en algo que no estás seguro si quieres, pero que te gustaría que estuviera ya en tu vida (saltándote la fase del tonteo continuo).

La mides.
Te mide.
Ignoráis hasta donde os conducirá este intercambio de precepciones aleccionadoras, pero los ratos invertidos serán los primeros o los últimos que tengáis, bajo una atmosfera de normalidad imperante, que no lo es para los demás, que observan convencidos del nacimiento de una nueva complicidad.

Tras de vosotros se esconde la intención de prolongar el “saber profundo” en esos encuentros que se producen porque hay algo más de lo que se ve, o tal vez, lo que se ve es más de lo que tratáis de ocultar, porque aun existiendo una diminuta, casi incontable, afinidad, negáis que sea un hecho porque no es auténtica realidad.


12 diciembre 2010

De película

Últimamente oigo mucho hablar de “Güiquilics”, ese portal que publica informaciones filtradas de alcance, de las que no se salvan ni las algas oceánicas y que suelen dejar a muchos, con boca de pez.

Sin profundizar demasiado en una valoración personal (que a nadie interesa), reflexiono acerca de la falta de lealtad que tienen los que filtran las noticias, proporcionando documentación confidencial, respecto a quienes les dan o han dado de comer en alguna ocasión; sobre las escasas medidas que gobiernos y gobernantes adoptan para proteger secretos de estados, no quiero pensar de qué modo protegerán nuestros propios datos y en que cualquiera, con fines intencionados (buenos o malos), podría filtrar una verdad dudosa (una quimera) y enfangarnos a todos las consecuencias.

Por si fuera poco, al creador del portal le detienen esta semana, acusado de abusar de dos señoras y algunos rumores propagan, que se trata de un complot para hundir al desvelador oficial del planeta. Si se pone en duda la ética y moral con que se conduce en la vida este hombre, ¿qué veracidad tienen las informaciones que convierte en noticias explosivas?

Todo esto me parece el argumento de una película y no sabría discernir, hasta que punto ficción y realidad van unidas.
Hay muchas más cosas de las que ya sabemos que nos ocultan.

05 diciembre 2010

Entre dos


“-¿Me amas?
-Más del tiempo que me es concedido para hacerlo antes de que la muerte me aceche; tan profundamente que no hay suficiente agua para llenar los mares que rodean tierras europeas e inglesas.
-¿Por qué soy tu rey?
-Amo las acciones de Dios, aunque algunas escapen a mi entendimiento y no comprenda sus razones; amo a Dios por haberos dado la gracia de un reinado, pero por encima de todas las cosas, amo al hombre que de niño despertó en mí, hermosos sentimientos. Mi corazón te pertenece, mi vida está a tu disposición, soy toda tuya y a ti me entrego por completo.
-Jamás olvides esto: aunque la muerte nos separe cuando Dios solicite la presencia de uno de los dos a su lado; por muy largo que se haga el tiempo que permanezcamos lejos y por muy distanciados que estén nuestros mundos, siempre te voy amar. Reconoceré tu alma de entre todas las almas que se crucen en mi camino y no descansaré hasta encontrarte. Juro que te esperaré si he de hacerlo, o que te buscaré cuando haya de reunirme contigo para hacer de la eternidad nuestro reino.”

Conversación mantenida en siglo XVII.
Extracto de "Regresiones" (2003).

Supongamos que tenemos que elegir entre la persona que más amamos en otra vida (solo es una suposición) pero que en tiempo presente es quien más daño nos ha hecho (daño maléfico, lleno de odio, celos y envidias) y la persona a quien más hemos amado en la vida que conocemos (la actual), pero que en otra vida fue nuestro verdugo… ¿A quién elegir?

28 noviembre 2010

Errare human est

Errores cometemos todos en cualquier ámbito de la vida, pero cuando esos errores repercuten sobre los demás toman otra dimensión.

He tenido un error en el trabajo, subsanable (pero que no debería haberse producido) y sin consecuencias negativas o graves. Errar agudiza los sentidos y hace que actuemos con rapidez y sin ofuscamientos para resolver con la poca eficacia empleada en la consecución del error, el mismo.

Esto me ha hecho volver al día de “actos” y analizar lo ocurrido: hice lo que hice mal sin pensar lo que estaba haciendo, de forma mecánica. Mecanizarse en el trabajo es síntoma de cansancio y tedio, y yo pecaba de ambos… Probablemente volverá a ocurrir (cansancio y tedio), pero ahora estaré más atenta.

Recuerdo que en mi tierra natal (esa que el Mediterráneo bordea), tenía un compañero de trabajo (repartidor de pastelería) que se dejó la puerta de la camioneta abierta y al arrancar a la velocidad a la que solía hacerlo todo (de lo que yo era consciente, “todo” es demasiado de mucho) roció el asfalto de barras de pan y algún que otro dulce que estomago no conocería. Fue un trayecto corto, casi al minuto, por el retrovisor vio que la carretera cambiado el gris por el crujiente
.

Los errores no tendrían sentido sin no sucumbieramos a ellos.

Os cedo el testigo.
¿Sois perfectos o tan imperfectos como yo?

21 noviembre 2010

Acepto


Casarse cuesta siete mil euros en algunas regiones de España, en particular en esta que habito, si tienes una nacionalidad distinta a la española (imaginemos que africana y se nos da bien la danza del vientre) y la fortuna de cruzarte con la celestina (que años atrás pasó por la misma situación que tú y que de la experiencia ha hecho un negocio) que te presentará a tu marido, al que no conocerás hasta el día de la boda (firma de documentos oficiales) y al que pagarás en cómodas cuotas (que te permitirán ayudar a la familia que dejaste en tu país, mantener un alquiler y sobrevivir) para que pueda servir costeándose sus viajes a otras dimensiones, sin moverse del sitio, el importe íntegro de su generosidad infinita.

Supongamos que la conozco y que nos encontramos un día. Le pregunto cómo le va todo y me dice que se ha casado hace unos meses, con media sonrisa y aire resignado.
Dudo que casarse sea una buena noticia, pero cuando alguien cae en el error de creer que es lo que tiene que hacer, silencio mis pensamientos. Son sus razones, no las mías. Le doy la enhorabuena, pero en ella no hay ni un ápice de entusiasmo… ¿tan pronto el matrimonio ensombrece la vida de los contrayentes? Nos despedimos con la cordialidad que caracterizan nuestras conversaciones.

Nos volvemos a encontrar semanas más tarde. En esa conversación me explica su particular historia de “amor”, hacia su familia. La única forma que estén con ella es “cumpliendo requisitos”. Poniendo en “orden” su vida, podrá ordenar la de sus hijos, a los que ha visto crecer a través de fotografías… “Me felicitaste por un certificado” me dice con tono irónico.
Su libertad es su prisión, pero en su prisión no estará sola cuando en unos meses más, tal vez años (las cosas de palacio van despacio y cuando los palacios pertenecen a reinos diferentes, le lentitud se duplica), sus hijos estén con ella.


14 noviembre 2010

Retórica


Una semana después del paso del de blanco por el noroeste y noreste del país, se sigue hablando de la visita del pontífice (que amenaza con volver el próximo año a Barcelona), y se desvelan datos de su estancia en nuestras tierras.

Pocas cosas me sorprenden del anciano en asilo de lujo e incluso de la Iglesia, pero me pregunto para qué la blanca paloma (y porque no hay cuervos blancos vistos por mi ojos…), pidió que su habitación en el Palacio del Arzobispado, tuviera conexión a internet.

No me ha llamado la atención por la edad del yayo (ochenta y tres), ni porque haga uso de avances tecnológicos (en otras cosas debería ponerse al día en lugar de divulgar necedades desde los lugares menos recomendados, para mantener la formas), sino por no poder pasar un día sin conectarse a la red. Un solo día en su vida… Lo que me hace pensar, que el de la tendencia a vestir con sotanas, está tan enganchado a la red, que unas horas sin conexión le harían caer en el síndrome de abstinencia.

El clérigo mayor, está más viciado que los que él cree que son viciosos por vivir su vida a las claras y sin tapujos, y a sus secuaces les interesa que el jefe supremo éste enganchado a internet, ya que minutos delante del monitor, son minutos en que no tienen que servirle y disponen de tiempo ocioso para intercambios sociales.

Quede mi pregunta sin respuesta. Retórica.



07 noviembre 2010

Agricultura


Analizo unas de las consideradas, canciones más románticas (probablemente por cursilámines) con la intención de hallar “eso” que tantos jóvenes (de otras épocas, y en la actualidad sesentones) han visto en ella para tenerla en tal concepto.

Tú alegría / tú compañía,
me harán estremecer / como el juego de mi idea.
(Una cosa es lo que se crea, y otra la que la realidad traiga. Las comparaciones sobran, sobre todo sin son juguetonas)
Hombre a medias en soledad,
mañana en tú sonrisa / hallaré la otra mitad.
(Hombre con mucho amor propio. La mitad ausente no reafirma la hombría)

La cascada de nuestro amor / la niebla del pasado,
nuestro viento la arrastró.
(Las ventosidades también son “vientos”, arrasadores)

De repente te siento mía / te siento en pensamiento,
un silencio hecho poesía.
(Concentración necesaria para no mencionar otro nombre. No se debe esperar menos)

Besos mágicos en mi piel,
me harán salir del sueño / y calmarán mi sed.
(Dormidos, poco se bebe)

Yo de amores te vestiré
y el miedo no es el miedo/ donde yo te llevaré.
(Se puede llegar sin compañía)

Yo caminaré / tú me seguirás,
beberemos del amor / bajo el mismo cielo...
(Si el cielo no es el mismo, mal asunto, para caminar “juntos”)

...yo te sembraré / tú germinarás
y al final descansaré / cuando tú me des un...
...hijo tuyo y nuestro.
(El huerto)
No te asustes / confía en mí,
que tengo todo un mundo / preparado para ti.
(Planchar, planchar,planchar)

Yo de amores te vestiré / el frío no es el frío,
donde yo te llevaré.
(Es escalofrío)
Conclusión: antes no se interpretaban las letras, solo se oían, por lo que temas tan soez como este, están mal catalogados. El romanticismo no puede ser basto como un arado. Será otra cosa. Sutileza.


31 octubre 2010

Erre que erre

A quienes echaban de menos que no hubiera escrito sobre semáforos aún, que se regocijen en su satisfacción, están de suerte; y los que agradecían que no los hubiera mencionado y se congratulaban pensando que a falta de dos meses para acabar el año, se iban a librar de leer sobre ellos, que busquen en su interior la compresión que les adivino y sean condescendientes conmigo ¡pero esto tengo que contarlo!

Camino por la calle sin fijarme en nada y en nadie, distraída con mis pensamientos, que son un apéndice más de mi cuerpo, es por esto que miro pero no veo, cosas o personas.

El martes pasado “veo” el semáforo, habitualmente solo soy consciente del cambio de color, pero menos abstraída que otras veces, me fijo (hartamente sorprendida) de que al monigotito verde (acceso a peatones) a los dos lados de las piernas y partiendo de la cintura, se le iluminan dos triángulos leds que forman una falda, intermitentemente… ¡Mis plegarias han sido escuchadas! Por fin un semáforo animado que no es sexista y que nos da a la mujeres, el lugar que merecemos en la acera.

Durante el resto de la semana, con intención, he prestado atención a los semáforos con los que me he cruzado, y debo decir que ninguno de ellos me ha causado tanta satisfacción como el que aparece en la foto, tomada esta mañana a las nueve (ayer las diez) con unos aires ahuracanados que no dejaban un cabello quieto, pero el progreso igualitario merecía mi esfuerzo.


Nota: no he utilizado zoom. Los interesados en ver la faldita, que cliquen sobre la imagen y podrán verla en toda su esplendor.

24 octubre 2010

La vida se compone de pequeñas y grandes historias, tan breves como largas, que empiezan y algunas, hasta acaban.
Historias nuestras o de otros, de las que somos protagonistas o secundarios, pero cuyo desarrollo sin nuestra intervención no sería la misma. Aportamos lo que les falta, para suavizarlas o encrudecerlas.

He recordado, al hilo de lo que contaré más adelante, algunas de esas historias olvidadas, en las que no sé qué ocurrió, solo tengo la certeza de que las viví, y haberlas olvidado, es como haber hecho desaparecer una parte de mí, que ignoro si me gustaría reencontrar.

La memoria selectiva elige los recuerdos que no nos hacen daño y borra los que hieren, pero hay circunstancias adversas que marcan y se alojan en nosotros como una carga, unas veces más pesadas que otras, y esa veces tan pesadas, la historia se reproduce en la memoria, haciéndonos sentir (incluso padecer), lo mismo que cuando ocurrió en una realidad tangible.
Si esos recuerdos permanecen es para que cambiemos parte de la historia. No podemos actuar sobre lo sucedido, pero si sobre sus consecuencias, y ahí empieza otra historia.

Lo que creemos olvidado, se oculta en alguna parte, morando hasta que lo recuperemos... Hace unos días recuperé uno de esos recuerdos, una de esas historias: una decena de niños de entre ocho y diez años, entraron en la oficina con una hucha de hojalata y pidiendo un donativo para la iglesia... sí, para la iglesia, no hay bastante con pasar el cepillo, ni con las participaciones de lotería que ya se han empezado a vender, ni con la asignación tributaria de quienes marcan su casilla
en la Declaración de la Renta…, hay que inculcar el sentimiento solidario a los niños y movilizarlos... La causa no solo no me motiva nada, sino que además me exaspera, y mucho que ver tiene mi ateísmo confeso (se acabó lo del agnosticismo, soy atea).

Como trabajadora previsora, no suelo llevar dinero encima habitualmente: no tomo café, no como en horas de oficina, y no compro agua (las botellas las relleno en casa, que cincuenta céntimos al día son trece euros al mes, y con esa cantidad pago la factura de la luz bimestral), por lo que cuando argumento mi falta de colaboración alegando que “no tengo dinero”, no miento (de ahí lo de previsora) a la causa solidaria que se me planta delante.

Cuando era niña, un poco mayor que los pequeños beatos de la iglesia, para costearnos el viaje de fin de curso de octavo, (estudié la E.G.B., la E.S.O, me parece una formación despectiva) durante las Navidades de ese año vendimos lotería.
A algunas puertas tuve que llamar para que me compraran un boletito (con lo vergonzosa que he sido siempre y lo poco que me gusta pedirle a nadie nada), mostrando inocencia en mi carita y con una vocecita que no me salía del cuerpo, y cuando recibía una negativa por respuesta (los atrevidos que nos abrían las puertas. Padres y madres del barrio con hijos en la misma situación que la mía), la decepción llegaba. Ese es mi recuerdo, la desazón que se siente cuando “fracasas” en una empresa emprendida, independientemente de cuál sea el fin.

Hasta pena me dieron esas criaturitas movidas a hacer el bien ajeno, cuando salían de la oficina arrastrando los pies y con la mirada clavada en el suelo y eso que no les he contado “la verdad” acerca de la iglesia, de eso ya se encargará la vida, pero aunque no lo sepan (como yo tampoco lo supe en su momento), les he entregado algo mucho mejor que dinero: una historia y un recuerdo. Que utilidad les den tendrá que ver con lo que son hoy y lo que serán mañana.

17 octubre 2010

Zizania Palustris



Algunas noches ceno con Arguiñano, las mimas que llego pronto a casa (“llegar pronto a casa” equivale a salir del trabajo a la hora en que termina la jornada laboral).
Cuando coincidimos en el mismo espacio, ya hace diez minutos que ha empezado a cocinar y aquí es donde entra en juego el factor sorpresa: hasta que no termina el plato, no sé lo que está preparando, aunque por los ingredientes empleados me puedo hacer una idea, no acierto con el nombre completo, soy más sencilla y practica, para mí las “finas hierbas” son brotes verdes de alguna verdura.

Mis cenas suelen ser muy ligeras. En casa hemos establecido no ensuciar la cocina por las noches (para hacer de cocinillas, mejor la luz del día y tiempo por delante) por lo que el mircroondas y el pan con cualquier cosa, son muy socorridos.
Me siento delante de la televisión y me entretengo con las comidas que en la vida comería. Para ingerir alimentos soy muy mía, no como nada que habite en el campo (con patas o alas) o cuyo hábitat fuera ese en condiciones normales (sin secuestro y posterior animalsidio), me da una penita profanar a un antiguo ser vivo tremenda y repelús no digamos. Con los habitantes del mar es distinto, nunca me he encontrado a ninguno de ellos nadando, por lo que asumo que no los capturan para que pasen unas horas en mi estómago antes de volver al mar, y que los fabrican en exclusividad para mí. Esa es la verdad que quiero creer y así redimirme de mi crueldad manifiesta.

Hace un par de semanas, cenando estaba cuando Arguiñano coge un puñado de arroz salvaje (gramínia acuática) y lo echa en una sartén con aceite caliente, y al entrar en contacto ambos elementos, los filamentos negros se abren al instante metamorfoseándose en gusanos blancos. A un paso de arácnido estoy de expulsar el queso blanco con miel que tomaba, ante semejante imagen vomitiva (ya he reconocido que soy muy mía para las comidas).

Hay alimentos que visualmente son poco agradecidos (los mejillones se encuentra entre ellos, adefesio monumental bajo mi óptica, claro), más allá del gusto que tengan o que proporcionen a los platos. Si no me enseñan cómo se cocina el arroz salvaje, quizás, camuflado (en una napolitana de chocolate) lo probaría, pero más que a cocinar (no tengo ni idea. Solo sé freír, cocer y utilizar la plancha o el grill, que ya es mucho), lo que estoy aprendiendo con Arguiñano, es a distinguir los alimentos después de ser cocinados y aumentar mi lista de “ingredientes non gratos” de mi vida.

10 octubre 2010

De un granito de arena, una montaña

Rubia de barrio sale con mozalbete amante de protuberancias sobre cabezas ajenas (de animales bravos y figuradas), procedente de dinastía falconcrestesca cañí.
Viven su particular historia de amor (como los son todas), perpetuándose en el fruto de su efusiva afectividad, a la que no le gusta nada comer pollo frito en verano.

El final de sus días chistosos termina y la rubia y el mozalbete se desunen.
Él se casa con una descendiente de Elorriaga y ella pasa por brazos distintos (como él, pero no confesados) hasta encontrar los que quiere que la abracen todos los días un ratito.
Se convierte en una Barbie televisiva de la información (especializándose en la retrasmisión de su vida minuto a minuto… segundo a segundo), a la que la gente adora (solo unos cuantos, no todos), porque ven en su sencillez barriobajera desproporcionada, a la próxima gobernante de sus existencias desde la Moncloa.

Barbie retocada por los disgustos se entera, al mismo tiempo que todos los demás, de que el hombre de su vida (dícese de su marido) ha intimado con otra mujer (que no tiene tapujos en contarlo en programa orgánico), en una de sus múltiples separaciones y no le perdona lo que considera una alta traición, presumiendo de ser muy tradicional, aun habiendo empezado la casa por el tejado con el mozalbete en el pasado.

El dado a dormirse estando despierto (lo extraño sería lo contrario), después de haberse fugado al norte y de haber entonado con mano en pecho el “orina culpa”, reaparece en el trabajo de su ex esposa en potencia, y en nuestras casas (no en todas, solo en las que hacen zapping y se encuentran por casualidad con el drama griego), explicando lo ocurrido, muy arrepentido, y demostrando a Barbie accesorios que la ama hasta la estupidez, rechazando una cuantiosa cantidad de euros, ofrecida por los rivales de su esposa-por-poco-tiempo, para contar su imperdonable aventura.

Los compañeros de trabajo de la oxigenada se echan las manos a la cabeza: “eso si es amor y lo demás pantomima”, tras haberle puesto a caer de cinco burros y un dromedario durante toda la semana por comportarse como un ser humano normal y corriente, que desecho por ruptura conyugal (firmada y refirmada), busca el calor y el afecto de quien quiera proporcionárselo gratuitamente.

El mileurista de la rubia, pide perdón reconociendo haberlo “defecado” y sintiéndose culpable hasta los más hondo de su ser (no entro en profundidades humanas para que cada cual interprete lo “más hondo” del cuerpo según su criterio, pero en oscuridades redondas y ojivales no movemos). Mientras yo, atónita por lo absurdo, no entiendo nada de nada.

Cuando las relaciones terminan, acaban también todos los vínculos y las normas establecidas en la pareja, y cada cual puede hacer lo que le apetezca sin remordimiento de conciencia, por no se encontrarse ligado a nadie.
Considerar “infidelidad” a continuar viviendo del modo que se quiere, es exagerar la realidad al infinito y disculparse por seguir adelante “solo” es como disculparse por no haberse suicidado aún.

No hay para tanto.


03 octubre 2010

Estrés


Dos años acordándose de mí cada tres meses, llamándome por teléfono e iniciando conversaciones cordiales para después derivarse al tema central, objeto de tanto recuerdo, hasta que dije sí, quiero.

No fue inmediato, fue después de cinco minutos de conversación, me convenció incentivada por el cansancio de coger el teléfono y oír esa voz otra vez; las ganas de acabar definitivamente con tanta llamada de repertorio idéntico y por mi sensibilidad comercial (que por dedicarme a lo que me dedico, suele estar a flor de piel todo el día). Insistía conmigo porque estaba haciendo su trabajo como yo desarrollo el mío, cuando me corresponde, y tengo que hacer uso de mi destreza persuasoria, para llevar a mi interlocutor al terreno que quiero y conseguir que permanezca en él hasta que oiga todo lo que tengo que decirle, ayudándole a tomar la decisión que beneficiará mi realización personal (todos perseguimos nuestras metas).

Sería su voz, sería el momento o las circunstancias (desde hace varios meses, no las más adecuadas para preservar el corazón de malos sustos y el estómago de malas digestiones), pero accedí sin saber muy bien dónde me metía, pero sin embargo queriéndome meter en ello.

Estrés, así se llama el curso a distancia que he iniciado hace un par de días. Me mandaron todo el material a casa: tres libros, ejercicios; una libreta y boligráfo.

Hasta hace tres semanas, siempre aludía a la falta de tiempo (es cierto que no me sobra, desde que me divido en dos en el trabajo para aumentar mi efectividad y rendimiento… y porque no queda más remedio) para justificar que no iba a hacer el curso (no me interesaba nada), pero en esos cinco minutos en que dejé hacer al comercial su trabajo, analicé los últimos meses: soñar más de cuatro veces a la semana con el trabajo, no es bueno, algo está ocurriendo, y está perturbando y trastornando mi existencia. Y tomé la decisión para alegría del que hablaba al otro lado del hilo telefónico convencida de ello: ese curso es para mí.

Lo es. El estrés no tiene porque ser malo, solo es un mecanismo de supervivencia que mal controlado puede derivar en distrés (el que todos conocemos, querer y no poder por tener la mente colmada de actividad consecutiva) y bien enfocado en eutrés (mi meta).

La transpiración, las taquicardias, la palidez del rostro, son las señales que indican que el mecanismo se ha activado, tras reconocer el peligro (el peligro para los hombres de las antigüidades eran las fieras, nuestro peligro es la incapacidad de resolver los problemas de cualquier índole al instante).
Qué hacer con esas señales para que no se vuelvan contra nosotros y como sacarle partido a que los sentidos se agudicen cuando aparece el estrés depende de nosotros… como la mayoría de cosas que no ocurren. Lección primera aprendida.

26 septiembre 2010

Tú


Antes de encontrar a Abraham, pasé por muchas camas, poco habituada a hacerlo, pero la vida te obliga a adaptarte a la situación, y la mía era necesaria cambiarla si quería alcanzar lo que había empezado a anhelar un tiempo atrás.

No todos me gustaban, algunos a simple vista me desagradaban, pero aún así, en mi búsqueda de aquello que no sabía si encontraría, probé con todos los que me sugirieron los expertos. Lo único que tenía que hacer era tumbarme y sentir o en la mayoría de los casos, no sentir nada. Al principio me resultaba incómodo, porque para mí era una experiencia nueva y porque era consciente de que me miraban; algunas personas esperando mi veredicto con mayor o menor entusiasmo, y otras porque pasaban por allí.

Elegí a Abraham sin conocer su nombre y sin saber si era lo que quería o sólo se acercaba a ello, pero cansada de buscar y habiéndome ocasionado una buena impresión inicial, decidí que fuera él quien me acompañara en mis noches.

Era duro (requisito indispensable) y muy suave al tacto, aunque ese detalle era altamente variante y muy excusable a la hora de tomar una decisión. Una vez en casa, lo cubriría con mis ropas; sus ropas.

¡Qué complicado es comprar un colchón! Ni siquiera bueno o de marca, solo un colchón donde dormir. En las tiendas especializadas solo pedía una cosa: que fuera muy duro.

Los profesionales de los sueños profundos me hablaban de colchones de látex (éste material ya casi se usa para todo, aplicado a los colchones los hace muy blanditos. Cuanta más resina de caucho lleve el colchón, mejor será éste); de colchones viscoelásticos (son los que se adaptan al cuerpo, muy mullidos, con el calor se ablandan y con el frío se endurecen. Él material fue creado por la Nasa, no para que los astronautas descansaran, sino para amortiguar el lanzamiento); colchones de muelles (los de toda la vida. Los únicos que conocía hasta que llegó Abraham descubriéndome que hay muchas cosas buenas en la vida que conocer y probar); colchones de poliuletano (la espuma fiel compañera de los muelles. Ha sido desplazada por las espumas más arriba mencionadas, pero su calidad no es peor por ello, sólo menos novedosa); y también me hablaron de otros materiales sobre los que dormir (agua, aire…).

Mi colchón nuevo (modelo Abraham) es viscoelástico, 100% natural, con núcleo de estructura celular abierta y fabricado con soja para conseguir un máximo nivel de transpiración y relajación, con efecto flotante y no sé cuantas cosas más.

Mis sueños (y pesadillas) ya tienen nombre, se llama Abraham y lo elegí yo (después de yacer con otros) para que velara por mí durante las noches.

19 septiembre 2010

Asociación de mecanismos orgánicos rudimentarios

“Si alguna vez amé, si alguna vez después de amar, amé… Fue por tu amor…”
A punto estoy de creer en el amor, olvidándome de las segregaciones corporales, responsables de que nos ocurra lo que nos ocurre, cuando nos gusta alguien y ese suceso va avanzando hasta que reconocemos que lo que nos pasa es el amor por la vida, cuando Serrat le canta a Lucia.

No es la aparición de otra persona, ni su amor confeso, lo que hace que volvamos a amar, después de haber amado (una o las veces que hayan hecho falta para darnos cuenta que a veces no merece la pena y es mejor no haber conocido tanto), somos nosotros y nuestras percepciones (bajo el influjo hormonal) los que engrandecemos a determinadas personas, por la que nuestro organismo se ha activado arrastrando a nuestro pensamiento.

“No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí…”
A punto estoy de creer que el amor fluye por sí solo; que nos encuentra sin que intervengamos en su tránsito por nuestra vida, pero entonces, cuando ese punto se hace tan pequeño que casi desaparece, la razón se impone. No es magia, es un proceso gripal: Amor (Asociación de mecanismos orgánicos rudimentarios).
A veces creo en hadas y duendes, aunque sepa que no existen.




12 septiembre 2010

Acompasados, descompasados

Tolstoi plantea en la sociedad medio - alta rusa de 1877, que si una mujer casada (1) manifiesta una atracción amorosa hacia un tercero, el marido (2) no debe intervenir en ésta atracción que nace muy a su pesar, puesto que estos sentimientos pertenecen a la intimidad de la esposa y solo ésta es dueña de sentir o prohibirse sentir amor por viviente ajeno.

La labor del marido es la de advertir a la esposa que maneje con discreción su enajenación y controle unos sentimientos que pueden reflejarse en su comportamiento en sociedad (3) : “Puedes amar a quien desees aunque no me guste y me duela, pero hazlo con precaución para que nadie más que nosotros sepa lo que te está ocurriendo, hasta que resolvamos el asunto" (4).

Desentendimiento cordial entre una pareja (5) que en su día compartieron sentimientos (6). Trasladado a nuestra época y a nuestra sociedad es como si todos perteneciéramos al mismo lugar y al mismo periodo.

Los patrones se repiten constantemente a lo largo de la historia. La traición (7) no hiere tanto, como coraje produce que el vínculo amoroso se tambalee porque la otra parte haya despertado a lo que a nosotros se nos ha quedado dormido y que no nos haya ocurrido a nosotros en lugar de al de al lado.

La cautela en sociedad (8), es el tiempo que los ultrajados necesitan para buscar un arreglo similar (9) y no quedar como injuriados, o en su defecto el tiempo indispensable para asumir que una etapa vivida se ha consumido.

(1) el cambio de género no altera ni vulnera el orden del producto así como el estado civil.
(2) sujeto relacionado con la primera, de la forma que establecieran ambos en su desvarío ilusorio.
(3) cuanto más dinero se tiene, más apariencias que guardar.
(4) hasta que te aclares.
(5) la unión diplomática carece de importancia, insisto.
(6) difícil es precisar quién en mayor cantidad o con mayor intensidad.
(7) descubrimiento de falta de amor.
(8) enmascaramiento de la realidad a los demás.
(9) romper la relación en igualdad de condiciones.



05 septiembre 2010

Elementos



En mi mente suena desde hace unos días mi último descubrimiento musical.
Seis y media de la mañana.
No puedo dormir.
Demasiado calor a unas horas donde se supone que la temperatura debería haber bajado algo con el rocio, pero los 33 grados se mantienen en el interior de casa bien amparados entre sus paredes.

Es temprano, puedo darme un baño, un baño tranquilo. No llego tarde a ninguna parte. Un baño con el sonido de la radio acompañando el silencio.

Me sumerjo en el agua tibia mientras la música (elegida al azar) va sonando, hasta que una de esas canciones que cuando aún no ha amanecido y el cielo permanece oscuro parece tener más sentido que oyéndola en horas de luz, me abstrae de mis pensamientos... "No puedes decir que NO, no puedes decir JAMÁS, no debes PEDIR PERDÓN...". Demasiado tarde para decir que SÍ, TAL VEZ, y no SENTIRLO.

Fuego, Tierra, Agua y Aire... Cuatro elementos. Cuatro tormentos.
Investigo (googleo) con las pistas que me facilita el locutor y encuentro más de lo que esperaba... Los elementos han llegado a mi vida cuando tenían que hacerlo y en el momento justo, para darle la significancia imprescindible de una entrada escrita por mí.

Un tema más para una banda sonora que empieza a hacerse extensa.


29 agosto 2010

Ficciones


"¿Qué sería peor, vivir como un mostruo o morir como un hombre bueno?"


Primero fue el libro (espléndido. Contiene todas las claves para "entender" el final) , y este fin de semana la película (fidedigna en gran parte al autor, pero muy al estilo Scorsese, lo que equivale a sangre y crudeza desmedida). Shutter Island.

Tenía mis reparos antes de leer el libro, porque el mundo de lo "onírico" tiene de fantasioso lo mismo que de espantoso, y hay estados anímicos en los que es mejor no profundizar ni en lo uno ni en lo otro y decantarse por una lectura menos intensa y más intimista (cualquiera de los libros escritos por Jane Austin, o Tolstoi, sin que un autor sea comparable al otro), pero Shutter Island me cautivó desde el segundo párrafo y cuando acabé de leerlo (demasido rápido para mi gusto), me empezó a rondar por la cabeza la idea de ver la película, pese a esperar de la interpretación de la historia de Martín, lo que he visto.

Materializada mi idea, libro y película se complementan bien, y ambas tienen el mismo transfondo: somos quienes somos, pero cuando te hacen creer que eres distinto a lo que eres, acabas siendo como los demás te han inventado y pierdes tu identidad.

Si vives como un monstruo, asumes que lo eres y no padeces, si mueres como un hombre bueno, antes del último respiro te queda la satisfacción de haber obrado bien.






22 agosto 2010

Historia

No es un trozo de chocolate, ni un trozo de suela de zapatilla vieja, tampoco es goma quemada, es una parte de HISTORIA, que un viajero llegado de mi tierra a su tierra me ha traído.

La historia de unas olimpiadas, de un estadio (en la imagen un pedacito de él), de una ciudad, de un pais, de numerosos momentos, de uniones... BARCELONA '92.


15 agosto 2010

Citas de cine


Entre el romanticismo y la cursilería, hay una raquítica línea que separa el gesto amable de la horterada.

En estos tiempos peliculeros que estoy viviendo (consumo más cine DVDeado de lo acostumbrado… Cuando el calor aprieta, el sueño no llega), me asaltan imágenes, escenas y frases de películas que no he olvidado.
Las citas fuera de contexto pueden pecar de dulcificantes (dentro de contexto algunas lo son), pero me sugieren cosas que se alejan de la concepción de sus creadores.

“La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos” (El Club de los poetas muertos. La vi en el instituto con mis compañeros, a quienes también caló hondo. A partir del visionado, cuando un profesor llegaba diez minutos tarde a clase, hacíamos novillos colectivo, dejando en la puerta un anota esclarecedora “Nos hemos ido”): a veces incluso deja el resto del cuerpo también frío. Una mala manta.

“Carpe diem. Aprovecha el momento” (El Club de los poetas muertos): nunca me acuerdo que tengo que aprovechar el momento… En realidad no me gusta vivir intensamente, solo me gusta hacer cada minuto lo que quiero y si me apetece no hacer nada, no lo hago, será un tiempo bien empleado si es lo que quiero”.

“El amor significa nunca tener que decir que los sientes” (Love Story. No la he visto entera. La actriz se me antoja altamente sosa): si no lo sientes, no te equivocas, si no te equivocas rozas la perfección, la perfección es aburrida. Si te equivocas y no los sientes, es que no es amor.

“… crees que al decir lo siento el pasado puede corregirse” (Lo que el viento se llevó. Una de las películas que he visto más veces en mi vida): el pasado tal vez no se corrige, pero lamentarse es redimirse.

“Sinceramente, querida, me importa un bledo” (Lo que el viento se llevó): en función del tamaño del bledo, el grado de importancia es menor o mayor. No está todo perdido.

“Éste es el comienzo de una gran amistad” (Casablanca. Querer y no poder): las amistades se fraguan, no se prevén.

“Siempre nos quedará París” (Casablanca): siempre queda lo que se desea conservar en la memoria, París Amsterdam o Ubrique…

“Por la mañana seremos historia” (Antes del amanecer. Pequeña gran relato de un encuentro casual. Magnífica): la historia es variante y siempre queda atrás para dar paso a una nueva.

“He venido aquí esta noche porque me he dado cuenta de que quiero pasar el resto de mi vida con alguien. Y quiero que el resto de mi vida empiece ya” (Cuando Harry encontró a Sally. Segunda vez que la menciono en un post, por algo será…): “ya”, es un intervalo muy corto. Mejor macerar la idea y dejarla para el día siguiente, al menos así la otra persona tendrá tiempo de huir sino ha llegado a la misma conclusión que el de la rapidez.
“Cuando uno siente algo que jamás antes ha sentido, ¿no crees que es mejor averiguar qué es?" (Cuando menos te lo esperas. Con el paso del tiempo, menos divertida): sí, lo mejor es hacer averiguaciones pero no esperar que “lo hallado” signifique algo perdurable.

“El corazón de una mujer es un profundo océano de secretos” (Titanic. No podía faltar, por muchas razones): por eso no hay marinero que quiera navegar en sus aguas.

“Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder” (Titanic): y mucho por ganar.

¿Romanticismo o cursilada?