14 septiembre 2008

El principio

De momento no ha ocurrido, pero ¿quién sabe si éste segundo es el último porque se está fraguando el segundo gran “experimento científico del siglo”, sin preguntarnos a los demás, si nos apetece que el mundo se acabe? Depende del momento, a veces da un poco de pereza.

Su nombre es sofisticado Acelerador de partículas, su función, desvelarnos el origen del universo, haciendo colisionar Hadrones (cuya existencia ignoraba hasta la semana pasada, y no estoy muy segura de conocer aún).

Mi propuesta, experimentar antes de “experimentar a lo grande”. Crear un mini universo (seguro que las mentes de varios científicos, teóricos, investigadores… saben cómo hacerlo), con partículas “artificiales” y demás “elementos” necesarios. Construir un pequeño “Gran colisionador” e investigar durante unos años sin necesidad de alarmar a los ciudadanos con un posible “fin del mundo” provocado por la mano humana (como ocurrirá en realidad). Transcurrido un tiempo prudente (ciento cincuenta años estaría muy bien, menos sería un genocidio), lanzarse al universo de verdad, y probar todo lo experimentado hasta el momento para obtener los resultados ya conocidos (aunque diminutitos) y las ecuaciones cobren sentido.

No estaría de más, con motivo de la conmemoración del “el día que supimos la verdad”, hacer todos los años un coleccionable con 374 fascículos explicativos del origen del universo y su descubrimiento, con el regalo de tres piececitas en cada entrega para crear el mini universo y el acelerador de partículas, orientado a pequeños grandes científicos, titulado “Mis primeros agujeros negros” (absténgase mentes mal pensantes).

Frivolidades a parte, la investigación es necesaria (me he quedado mucho más tranquila después de saber que científicos de varias nacionalidades participan en el proyecto, no sólo americanos, cuya inquietud por el conocimiento queda patente en las películas catastrofistas de sobremesa los fines de semana), y reproducir los segundos previos al Bing Bang, puede hacernos pasar a la historia si es que no acabamos con ella antes. Lo que no tengo tan claro (pues sobre oscuridades verso hoy), es si quiero conocer o desconocer lo que está ocurriendo para llegar a ese origen. Saltándosenos los preámbulos (tan imprescindibles en ocasiones), que nos expliquen directamente el origen del Bing Bang y después, si acaso, a que estuvimos expuestos (si porcentajes altos existían de “acabar con todo”), para alcanzar la “gran verdad”. El principio de todo. Nuestro origen.

07 septiembre 2008

Levitando


Recientemente, uno de los grandes maestros de las artes desconocidas, me enseñó a volar haciendo sólo uso de la voluntad, desencadenante ésta de la fuerza y la constancia. No fue necesario concentrarse o cerrar los ojos, únicamente ser disciplinada en aquello que haría que me elevarse.
-Atiende bien discípula preferida. No disperses tu atención hacia banalidades mundanas que poca utilidad te ofrecerán… ¿Ves esa puerta? –Retoricismo. La puerta estaba justo delante de mí.- Colócate firme en el centro de ella entre los dos marcos. La cabeza alta; los hombros rectos; completamente enderezada o el fracaso te alcanzará. Estira tus brazos y piernas cuan hombre de Vitrubio, hasta tocar ambas jambas y permanece en esta posición durante sesenta segundos… Así, muy bien, discípula aventajada –El maestro paseaba delante de mí una y otra vez mientras intentaba ser constante y controlar mi fuerza para no resultar contusionada.- Cinco, cuatro, tres, dos, uno… Separa los brazos y las piernas despacio…
Al hacerlo empecé a levitar. Asombroso pero muy real. Los brazos y las piernas son como dos plumas llevadas por el viento cuando dos tandas de treinta segundos han transcurrido. Estaba volando y desde arriba mi maestro ya no me parecía grande, sólo un punto diminuto en la superficie. Apenas unos minutos más tarde aterricé en el suelo bruscamente, pues aún no sabía cómo hacerlo sin lastimarme.
El gran maestro me consoló con su sabiduría.
-Lo has hecho muy bien, discípula favorita (y única), con perseverancia lograrás volar durante más tiempo y controlar la caída.
Contraindicaciones si lo intentáis en casa.
-Evitar los techos demasiado bajos. Peligro de chichones y fracturas craneales.
-Abstenerse personas con vértigo. Perder la noción de la realidad puede ser contraproducente.
-No recomendable en caso de haber ingerido sustancias alucinógenas. ¡Dangerous!
-¡Atención! No hacer competiciones aéreas. Los aviones siempre saldrán ganando.

31 agosto 2008

Lo que hay en mí

Un corsario procedente de Catalonha, me trajo de sus viajes por tierras de Al Ándalus, un manuscrito envuelto en pergamino, cuya verdad ha resultado reveladora… Al parecer cada una de nosotras lleva el espíritu de una princesa “olvidada o desconocida” en su interior. Hay muchas y muy variadas como colores existen en el mundo y por la descripción de la nuestra se nos conocerá, ya que en ellas se condesan todo cuanto somos.

La mía se llama Blandina y su rasgo principal es la inactividad. Se pasa el día durmiendo y ni para comer se levanta (mucho menos para otros menesteres) cogiendo el relevo de su pariente lejana La Bella Durmiente, que cien años durmió si inmutarse la muy holgazana… si bien no puedo hacer lo mismo que ella todos los días, pues ocupaciones diversas requieren de mi atención, representa algunas de mis aspiraciones futuras.

Deletrea de Eletrea es otro de esos espíritus buenos (pues varios son los que tengo), que habita en mí. Ella es la intelectual. La que todo lo lee, incluso aquello no recomendado a damas de alta alcurnia, pero su sed de lectura la puede y hace de libros, periódicos, folletines, etc., sus presas por periodos cortos… lo que tarda en devorarlos.

A Farragosa le debo el temperamento. Grita sin parar animando a batallones a luchar, increpados por palabras que mal entendidas dolor pueden causar. Es perspicaz. No deja títere con cabeza cuando le exalta el revoleteo de un mosquito o se atraganta con una miga de pan…

Princesas… Príncipes… seres desconocidos que merodean dentro de nosotros y a los que les restamos importancia porque no los podemos ver... Pero hasta lo invisible existe.

PD: Si quieres saber un poco más de ti, Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer te lo mostraran en "Princesas... olvidadas o desconocidas" (detrás de cada una de ellas, siempre hay un príncipe resignado)

24 agosto 2008

Lluvia

Si canto lo bastante alto,
las nubes me oirán y se entristecerán
llorando mares,
que sobre nuestros cuerpos caerán,
empapando la piel
con miles de gotas de agua
que la tierra absorberá.

Si canto lo bastante alto
truenos y rayos
allá en el cielo celebrarán
que mi voz les alborote el sueño,
y con estruendos y luces seguirán la melodía,
que si canto lo bastante alto,
todos oirán.

17 agosto 2008

¿Quieres?

-¿Quieres ser la madre de mis hijos?
Si el hombre más atractivo jamás visto sobre la faz de la tierra te aborda en medio de la calle para preguntarte esto, sólo existe una respuesta posible.
-Sí.

Esbozando una sonrisa tan perfecta como el resto de su ser visible, el trajeado de piel bronceada y ojos noche abierta, toma mi mano, la besa con la cortesía de un caballero refinado y vuelve a hacer audible su voz aterciopelada.
-Ven conmigo.

Le sigo cogida a su mano. Apenas habla, pero sus miradas son tan significativas que sobran las palabras.
-¿A dónde vamos?
-A un lugar que no querrás olvidar nunca.

¡A su casa! Es impulsivo y no soporta la idea de tenerme tan cerca y que sólo se rocen nuetras manos. Quiere crear un vínculo que nos una para siempre.
Despierta mi curiosidad por conocer dónde vive; por ver su baño; su armario… por verle dormir mientras amanece.

Habiendo caminado durante quince minutos, de pronto nos detenemos.
-Cierra los ojos.

Tardo en reaccionar. Cada premisa pronunciada produce en mi cerebro una pequeña conmoción.
-¿Confías en mí?
Quiero gritar ¡Sí!, pero sólo asiento con la cabeza.

Cierro los ojos. La situación es surrealista, he seguido a un extraño que quiere que sea la madre de sus hijos hasta su casa, y estoy a punto de involucrarme por completo en su vida… pero resulta romántico.

Guía mis pasos rodeando mi cintura con su brazo para protegerme de tropiezos. Subimos unos escalones. Abre una puerta y entramos en un lugar donde se oyen susurros y un profundo olor a desinfectante.
Noto su calor delante de mí y sus manos cogiéndome con suavidad de los brazos. Estoy impaciente por saber que ocurrirá a continuación.
-Ya puedes abrirlos.

Lo primero que veo es a él y luego no puedo evitar mirar en derredor. No sé exactamente donde estoy pero no me gusta y la magia que envolvía cada momento hasta llegar aquí, ha desaparecido.

Me sonríe con la mayor de las dulzuras. Ya no me parece tan atractivo.
-En esta clínica tienes lo que necesitas de mí para engendrar a nuestros hijos.
Le miro atónita…. ¿Y por qué no me lo das tu mismo?
-Serás la mejor madre que podrían tener mis hijos.

Si me ha elegido a mí de entre el resto, es porque en algún momento tiene penado que surja el amor entre ambos. Me está probando, quiere saber que estaría dispuesta a hacer por él, y a pesar de mi desencanto momentáneo, sería capaz de hacerlo TODO.

En cinco años he alumbrado tres veces. Vivo en una inmensa mansión con mis hijos, el padre de mis hijos y con las otras: su mujer, su novia, su amante, la mujer de su vida…

-¿Quieres ser parte de mi vida?
Cuidado con lo que respondes.


10 agosto 2008

Shivá (continuación)


Mira que me lo dijo bien claro: “… hallarás el amor verdadero en el hombre de tu vida; ascenderás en el trabajo consolidándote como líder; tendrás una salud de hierro y la suerte acompañará en todo lo que hagas…”
Me atrajo de aquel rinconcito esotérica que descubrí entre el resto de tiendas con temática medieval que una vez al año se instalan en el pueblo, un olor dulzón empalagoso, pero sin embargo agradable.

La mujer joven que regentaba el puesto, ataviada con una simple túnica marrón y aspecto de hechicera de cuento (cabello negro hasta más abajo de la cintura; manos de dedos largos y delgados y piel traslúcida) me ofreció una sonrisa.

-Son hierbas del bosque recogidas en noche de lluvia, caramelizadas.
Su voz era suave y cálida.

-Puedo desvelarte el mañana, ¿quieres conocerlo?

Asentí con la cabeza fascinada por su presencia alargada, antes de atravesar unas cortinas negras con estrellas plateadas que me condujeron al interior de la tienda, dónde una pequeña mesa redonda con dos banquetas nos aguardaban.

-Las cartas tienen las respuestas que buscas – dijo empezándolas a barajar con parsimonia.

Después de un rato, dejó la baraja sobre la mesa y me pidió que pusiera mis manos sobre ella para “impregnarle mi esencia”.

-… hallarás el amor verdadero en el hombre de tu vida; ascenderás en el trabajo consolidándote como líder; tendrás una salud de hierro y la suerte te acompañará en todo lo que hagas…

¿Y qué hice yo? Enamorarme del primero que me guiño el ojo, confundiéndole con el hombre de mi vida, que más que amor verdadero, verdaderos quebraderos de cabeza me provoca cada vez que tocar la flauta, y es que quien siente, alguna vez padece… pero no tanto.

Hasta ese momento me mantuve escéptica respeto a lo que la bruja había visto en el árbol que había trazado con las cartas, pero luego las cosas se fueron dando.

Ascendí en el trabajo, de la planta baja de la tienda de electrodomésticos donde trabajo, pasé a la primera especializándome en móviles y sus accesorios; mi salud es de hierro desde que me rompí las dos piernas precipitándome por las escaleras y tuvieron que ponerme tornillos, si bien no de hierro, de un material lo suficientemente resistente, para sujetar los huesos fracturados y desde luego, la suerte está de mi lado… En esa caída podría haberme partido la crisma, pero solo fueron las piernas; se incendió mi casa, pero yo no estaba dentro, lo material no importa, es reemplazable; perdí la tarjeta de crédito pero me di cuenta a las dos semanas, por no ser demasiado asidua a ella… Podía haber sido mucho peor.

La tarde esotérica cambió mi percepción sobre algunos aspectos y el sentido de mis pasos.

La bruja dijo lo que esperaba oír y lo que hice con esa información es cosa mía.
Me equivoqué con el hombre de mi vida o tal vez aún pueda llegar a serlo si aprendo a amar aquello que más detesto de él (que no se lave mucho); intentando mejorar de situación laboral, cambié lo que tenía, por lo que quería… ¿ascender?; mi casa se quemó cuando dejé una olla al fuego pensando que no podría pasar nada malo si volvía pronto, y si no fuera tan descuidada, no habría olvidado la tarjeta en el cajero.Si es que, más vale malo conocido que bueno por conocer…

03 agosto 2008

Yo difiero


Corre la leyenda urbana que versa sobre la interminable lista de objetos que las mujeres llevamos en el bolso, pasto de exhaustivos estudios estadounidenses, promovidos por mentes inquietas dispuestas a invertir tiempo (el que no utilizan para comer hamburguesas) y dinero (ajeno), en confeccionar estadísticas de gran repercusión en la existencia humana, que a su vez sirve para rellenar minutos de radio.

El locutor dice con retintín rentintineado que lo que nunca falta en nuestros bolsos (ese gran misterio por descubrir) es un papel de chicle arrugado… ¡Ja! Te has pasado de listo sabelotodo. ¡Yo n mastico chicle!

Busco las llaves de casa en el bolso, entre algunas cosas imprescindibles para la supervivencia en una isla desierta del pacífico (y el porcentaje de que me pierda en una es tan elevado que puede ocurrir en cualquier momento), cuando en el fondo hallo el envoltorio vacio de un caramelo de mentol que sin duda alguien ha puesto ahí para que yo lo encuentre… Insisto ¡Yo no mastico chicle! Si acaso, en un ataque de tos me vi en la obligación de consumir el contenido del papelito en cuestión y dejarlo ahí en un gesto ecológico para con el resto de mis conciudadanos… Dadas las circunstancias apostillo:

1.- Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

2.-Un simple envoltorio no me hace estadística… ¡Y además no era de chicle!

3.-Si las mujeres llevamos tantas cosas en el bolso es porque “otros” nos piden que se las guardemos.

4.- Mentimos en las encuestas tontas, por tanto muchas estadísticas son erróneas…

Acabando… El bolso es nuestro mundo sintetizado, no la maleta de viaje hacia destino de dos meses, y sobre su contenido, propagadores profesionales se encargan de difundir rumores con la finalidad de confundir a la opinión pública y distraer su atención de lo realmente importante.

27 julio 2008

Poliamor


Con el paso de los años algunos términos se van quedando obsoletos y otros van apareciendo para definir nuevas concepciones que irrumpen en la vida moderna.

“Dícese del sujeto que tiene más de una relación sentimental al mismo tiempo con otras personas…” CARADURA (Vox Populis).

Es comprensible que el amor es así (¿así como?); que estas cosas pasan habitualmente (si dejas que sucedan); que a veces uno pierde el control de la situación y se deja llevar (una o dos veces equivale a desliz, más de dos veces premeditación y alevosía, o lo que es lo mismo vicio), pero mantener varias relaciones a la vez durante un periodo de tiempo, es querer abarcar demasiado uno solo (lo que por otra parte no es reprochable), y sobre todo una falta de honestidad con el implicado (sin comerlo ni beberlo) que no sabe de qué va “la historia”, permaneciendo en la ignorancia mientras su pareja se complementa con un tercero que asume y acepta la situación, convirtiéndose así en poliamoroso (aunque suene irrisorio).

“La práctica, estado o habilidad para tener más de una relación amorosa, sexual, simultánea, con el pleno conocimiento y consentimiento de todos los amores involucrados.” POLIAMOR (gracias Wikipedia).

Aunque es un término relativamente joven (1992), no así su práctica, que aparece en numerosos libros (imprescindible leer Los mitos Griegos), uno de ellos artífice de este post: “Se trata de un mènage á trois que, al parecer es aceptado por todas las partes implicadas” (Los hombres que no amaban a las mujeres, excelente novela).

La pluralidad es tolerancia, el poliamor una tendencia cada vez más común bajo el que se escudan muchos malos practicantes. Cada vez menos se lleva no abrirse tantos frentes, ir zanjando historias antes de iniciar otras…

Somos modernos; sentimos distinto; sentimos más y hacia multitud de personas; somos polis con capacidad amatoria infinita… Nos gusta compartir; somos desinteresados; concedemos libertades; somos liberales. Nos gustar ser; dejar de ser; los límites; las metas…

El mundo avanza y yo no le sigo, estoy in and out… Prefiero vencer a una naturaleza perniciosa que luchar contra corriente para que otros aires me agiten el cabello.

20 julio 2008

El Castillo


Guardó las llaves que abrían la puerta del castillo en el cofre, pero galante caballero se las arrebató tirándolas al fondo del rio para que nadie pudiera darles uso jamás.

Durante años, el castillo estuvo vacío, desatendido, frío como las piedras que lo alzaban hasta que llegó el día en que un pescador las encontró en el interior de un pez y tras descubrir deambulando entre las malezas del bosque a la dama, se las entregó sin saber que le pertenecían.

Liberada al fin de la culpabilidad que la atormentaba por no haber cuidado más las llaves, observó la humildad en los ojos del pescador y se las devolvió.

Desde entonces, el pescador guarda el castillo y la dama cocina los peces.

13 julio 2008

Astros


Fuegos artificiales llenan el cielo de estrellas que caen a mi vera como lluvia de agua caliente, sobre nuestras cabezas.

Tomo una entre mis manos sintiendo arder la piel bajo la que yace la sombra del destello azul grisáceo, que desvalida se va apagando mientras miles de estrellas en un trozo de universo se abren paso.

Noche cerrada, noche estrellada; noche corta, noche larga; noche en tus ojos, mar en tu cuerpo; luna en el cielo, sol de mis lamentos, irradiando con tu luz, la profundidad de mis pensamientos.

Horizonte lejano, cercana línea de encuentro; perdida en tu hallazgo, reencontrada en tu desconocimiento. La noche es el camino sin retorno hacia el alba, donde te despides con un susurro al oído, como brisa que acaricia, como aroma a tomillo… suave…lento…

En mi mano, un rastro de ti queda; en el alma, marea; en la piel, salitre; en la noche, todas nuestras estrellas.


06 julio 2008

Si Darwin nos viera...

En mi pequeño universo, pensaba que los ninjas eran unos señores vestidos de negro con conocimientos de artes marciales, a lo sumo unas tortugas con antifaz con un sentido de la justicia muy desarrollado, pero quiso la providencia (la casualidad, nada más), que a mi manos llegara un artículo que ampliara mis horizontes, haciéndome despertar del letargo inducido por la falta de interés voluntario.

Así descubrí que los ninjas, (no income, no job, no assets, ya tiene delito la abreviatura), sólo eran desempleados con trabajos eventuales de bienes inmuebles nulos, en su mayoría llegados a Estados Unidos desde el sur de América, a los que se les concedían hipotecas muy por encima del valor de la propiedad que adquirían, que iban pagando cómodamente a lo largo de los años, hasta que esos mismos bancos con su generosidad desbordada (avaricia sin límites), se quedaron si liquidez y tuvieron que pedir dinero prestado a otros bancos, distribuidos por toda la geografía mundial (globalización), y creando productos engañosos (fondos de inversión, pensiones…) para sacar beneficios rápidos y seguir alienando a víctimas, a las que les hacían creer que el “sueño americano” estaba a su alcance

El sector inmobiliario (principal precursor económico en muchos mercados) cayó, y con él, el desempleo creció, los cinturones se ajustaron al máximo, e imperó en la mente de muchos, la ley del ahorro, pues no era tiempo de seguir derrochando, lo que finalmente acabó repercutiendo sobre los protagonistas de nuestra historia, (los que ya no podían seguir pagando sus hipotecas con entradas de dinero eventuales, porque nadie estaba dispuesto a pagarles por algo que podían hacer ellos mismos, como cortar el césped, limpiar la casa o cuidar a sus hijos), y lo que nos ha convertido al resto en protagonistas a su vez, de nuestra propia historia.

Reflexionando sobre ello, llego al origen de la actual situación económica y me planteo varias cuestiones: ¿cuándo el mono que fuimos alguna vez, quiso ser más que un mono inteligente para convertirse en un hombre capaz de estafar a sus semejantes? ¿Por qué?

Convencida de que ya no hay vuelta atrás, recuerdo una cita que alguien dijo, “ten cuidado con lo que sueñas, porque podría hacerse realidad”.
Quizás estemos pagando las consecuencias de lo que alguien soñó alguna vez...



Pd.: Éste es el enlace en el que se puede leer el artículo al que hago referencia. Muy interesante
www.attacmadrid.org/d/9/080401123448_php/F1.pdf

29 junio 2008

La roja


Desde que empezó la Eurocopa, he oído como en varios medios de comunicación se refieren a la selección española como “la roja”.
No sigo el fútbol, sólo oigo (ya que verlo me crea una de impotencia creciente que me transforma en superwoman “yo lo haría mejor por muchísimo menos y además desentrenada”), los partidos supuestamente importantes porque hay muchas posibilidades de volver a casa (como ha quedado evidenciado en nuestra historia futbolera). Todo lo más cuando gritan GOOOOOOOOOOOOL!, pongo la tele para ver como se fraguó el milagro, y cerciorarme de que no me están engañando.

¿En qué momento dejamos de ser España para ser “la roja”, con todo el despliegue de connotaciones que este color conlleva:

-Políticas: comunismo.
-Hormonales; lo de todo los meses en las féminas.
-Alcohólicas: sangría.
-Alimenticias: gazpacho.
-Astrológicas: mah jong.
-Festivas: domingos en el calendario.
-Asiáticas: bandera de Japón.
-Cinematográficas: Alerta roja.
-Astrales: marte
-Literarias: Stendhal.

Dicho lo escrito, no me identifico con “la roja” en absoluto, y si el que acuñó el término se estrelló con tan brillante (desafortunada síntesis) genialidad, a los que siguen utilizándolo inadecuadamente es para colgarlos un ratito de los pies para ver si se les ocurre algo mejor antes de que les llegue “la roja” a la cabeza… Y “la amarilla” tampoco sirve.

No sé que va a pasar esta noche, aunque lo presiento, y cuando ocurra (se vuelven de Viena seguro), preferiría no ser un color, sólo una habitante más del país dónde nací, España.

22 junio 2008

Incongruencias

-Sales por la puerta…

¿Esa matización la he hecho yo? Salir por la puerta… No iba a estamparse contra la pared y aprovechar el hueco originado para acceder a la calle, o volatizarse en el aire como un compuesto de dióxido de carbono, hidrógeno y metano, muy descriptivo del estado que observo delante de mí y me hacen decir cosas raras.

Un chico me ha pregunta en un centro comercial por una calle cercana al mismo y su rostro de dopado extremo me ha instigado inconscientemente a cometer semejante atropello del lenguaje poco habitual en mi tendencia a “lo correcto”. Él ni se ha percatado del sentido ni de la obviedad asumida en el verbo “salir”, sólo asiente a mis indicaciones , que acompaño con gestos y voz pausada ( a la vez que elevada), como si estuviera dirigiéndome a un extranjero, y sin que su expresión de “ido”, varíe un solo instante. Cuanto más le miro, más me esfuerzo por masticarle las palabras para que no se atragante con ellas y vomite aquí mismo, y es que la mente tiene una capacidad de adaptación fuera de lo común y funciona aunque nuestro inconsciente esté ausente.

Nos despedimos, me despido, él balbucea algo incomprensible por mi intelecto, dándome cuenta enseguida de que mis instrucciones no eran ni siquiera aproximadas, y que la tienda de videojuegos que buscaba se encuentra dos calles más arriba de dónde se supone que sabrá llegar solo… No creo que se haya enterado de nada de lo que le he dicho… Sale por la puerta… Bueno, de casi nada.

15 junio 2008

Desencuentro


Coincidimos en una plaza veinte años más tarde. Nos miramos unos segundos cuando se produce el encuentro causal, el tiempo suficiente para percatarme que aun habiendo cambiado su físico algo, persiste en su rostro el semblante que tanto me gustó durante una larga temporada.

“Él no sabe que guardo un folio suyo manuscrito a lápiz, que una amiga que iba a su clase me consiguió en la biblioteca disimuladamente, que de vez en cuando reveo retrocediendo al pasado; ni que me encantaba su camiseta granate con el número 56 en amarillo que tantas veces llevaba puesta; ni que cuando descubrí dónde vivía, una calle más abajo que yo, cada vez que pasaba por su portal tenía la esperanza de encontrarle y arrancarle una mirada de soslayo; ni tampoco sabe que envidiaba a su novia por estar siempre con él... No sabe que el curso se me hizo muy corto y que con su final, mi final se precipitó... Que todavía le recuerdo...”

“Ella no sabe que aquel día en la biblioteca me di cuenta de cómo una compañera de clase con la que solía estudiar, amiga suya, deslizaba en el interior del bolso de ella, a su paso por delante de su mesa, una de las bolas de papel que yo había acumulado encima de la mía, que había cogido con el pretexto de tirarlas a la papelera de camino a la salida; ni sabe que la camiseta que llevaba puesta aquella tarde, la usaba a menudo porque me recordaba ese momento; ni que muchas veces me asomaba a la ventana de casa para verla pasar; ni que la chica con la que siempre iba, era sólo una amiga de la infancia... No sabe que me gustaba, que esperé que las cosas se dieran por si solas, y que al terminar el curso, el último antes de ir a la facultad, lamenté no haberla conocido… Que aún la recuerdo...”.

Nuestra mirada acaba con el esbozo de una sonrisa improvisada, más que por una complicidad inexistente entre ambos, hacía nosotros mismos como respuesta a la añoranza de momentos que algún día dejarán de ser presente.

08 junio 2008

Naturaleza humana

Me detengo en el semáforo del cruce (sí un semáforo más en mi vida, ¿qué pasa?), y una vocecilla desde su cochecito me dice con una claridad asombrosa:
-Señora no cruce, que está en rojo.
¿¡Señora!? La educación de la rubita de ojos claros es colosal, pero su percepción sobre la realidad exagerada… “Señora” no era la palabra adecuada (aunque para enanitos de tres años, los que son más altos que ellos lo sean) y la criaturita en cuestión, debería haber incluido en su vocabulario asociativo (ya que inteligencia le sobra), términos más acertados como el de “jovencita”.
-Jovencita no cruces, que está en rojo.

La miro intercambiando risas con su madre, que poco después me confirma la edad de la angelita, algo repipi y parlanchina, pero lindísima.
Desvarío… un niño de la misma edad hubiera guardado silencio y tenido pensamientos catastrofistas: “el coche se rompe y boom ¡cataplás!”

Durante la espera roja, me fijo en el monigotito del semáforo, cansada de ver las caras de los de la acera de enfrente, y reparo en el alto grado de sexismo contenido en el mismo… ¿por qué no una monigotita con falda? El feminismo es desplazado por mi alma igualitaria… ¿por qué no los dos?

La sabijonda abuclada (y sin rastro de encrespamiento en su cabello) sigue enajenando acerca de las personas que no respetan a los monigotes y cuando el hombre maduro es sustituido (¿habré aprendido ya el funcionamiento de los semáforos? Es que los de éste pueblo son rarísimos) por el hombre torero, en mis oídos la vocecilla inicial vuelve a sonar:
-Ya puede pasar, señora.
¡Grrrrrrrrr!
-Ya puedes pasar, jovencita.
Me despido de ella con la absoluta convicción de haber conocido al futuro de mi pensión (¡para la que aún falta varias décadas!), sólo que entonces, no estará sentada en un cochecito remolcado, sino en un sillón de piel azul.

01 junio 2008

Shivá

-Si te quedas el libro, te leo la mano.
-Si me compras una pantalla de plasma, me quedo el libro y me lees la mano.
-Hecho.
El vendedor hindú deja un libro con imágenes de la India encima del mostrador.
Son casi la dos de la tarde, estoy sola en la tienda y a esta hora, las probabilidades de que entre alguien más (un nipón vendiendo refrescos de cola), son escasas.
Me hace un gesto con la cabeza para que le de la mano. La derecha. La toma entre las suyas y la estudia concentrado antes de pronunciarse.
-Eres fuerte, tan fuerte como vulnerable.-Me lanza una mirada tan negra como la noche más oscura ignorando que me está descubriendo las Américas con tan aguda visión… -En tu pasado hay mucho sufrimiento que hoy son recuerdos que te atormentan.-Después del sufrimiento son lo que quedan, malos recuerdos en la mente de quienes alguna vez se han quemado planchando.
-Lee algo que no sepa, está página la conozco.
Le reto impasible imaginándole con un turbante blanco en la cabeza... Sólo con el turbante.
Me desafía con el negro de sus ojos mientras sus dedos morenos siguen las líneas de mi mano.
-Eres inteligente, sabes abrirte camino en la adversidad, los demás pueden verlo…-Y sin la necesidad de cogerme la mano- Y eso es lo que hace que te quieran a su lado, en su equipo. Tendrás éxito en el trabajo.-La evidencia me asombra, tendré éxito mientras siga habiendo trabajo.
Calibra la expresión de mi rostro, buscando un resquicio desvelador que le abra otros caminos que explorar, pero me mantengo escéptica, infranqueable.
-En tu vida existe un hombre…
-¿Un hombre o amor?
-El amor de un hombre muy próximo a ti…
-¡Un momento! –Finjo interés -¿No puede tratarse de una mujer?
-¿Una mujer?-Su mirada es dubitativa, me inquiere con el azabache de sus soles una respuesta esclarecedora.
-Podría haberse operado…-Creo más confusión en su mente. Es uno de los mejores ratos que he pasado en mucho tiempo.
-¿Operado? Sí, sí, hombre-mujer-amor… -Hace una pausa frunciendo el ceño -¿Es mujer?
-Deberías prestar más atención a lo que les cuelga a la personas y dónde.
Se ruboriza levemente. Ahogo una carcajada con la mano.
-Continúa por favor, ¿quién es ese hombre…? ¿Mí marido?
-No, no, otro hombre… alguien que te ama en la distancia desde tiempos inmemorables.
Su acento hace que todo se torne solemne. Tiene un castellano muy bueno salpicado con seseos y vocales neutras.
-Bien, porque no estoy casada… ¿Y ese hombre –amor se delatará algún día?
-Está esperando el momento adecuado. Tú le asustas, le ahuyentas sin saberlo… -Soy un repulsivo- pero juntos recorreréis el resto de vuestros días.-No sé si eso es muy halagüeño…
-¿Ves algo más?
Guarda silencio. Sus palabras tienen un precio y ya ha sido demasiado generoso regalándome los oídos. Suelta mi mano.
-Ni tu vas a comprarme el plasma ni yo voy a quedarme el libro… Lo de la mano ha sido un error.
La seriedad mostrada hasta ahora se rompe con una sonrisa blanca.
-Que Shivá te proteja.
-Que tus ojos lo vean.
Al salir a la calle, tras apagar todas las luces, para cerrar la tienda, el hindú está esperando en la puerta.
-¿Ya no te asusto?
Niega con la cabeza, dejando entre ver la perfección de sus dientes.
-Partamos entonces a recorrer nuestros días juntos...

25 mayo 2008

Musa

Aquel verano aún me huele a mar; me sabe a sal; lo oigo gaviota; al tacto es suave; lo veo en una memoria cuyos recuerdos me he negado olvidar, como si de mí dependiera el proceso mental de almacenamiento y destrucción de vivencias.

La conocía desde mucho antes de haberla visto nunca. Ella era a quien esperaba sin saber que esperaba a alguien, por ello, cuando la vi caminando por la arena con los pies descalzos, asistiendo ambos al alumbramiento de un nuevo día, supe que había encontrado lo que ignoraba que necesitaba tanto. Dejé el café que me estaba tomando sobre la mesa de la terraza y bajé a la playa a reunirme con ella.


Se había detenido delante del mar. La ligera brisa de un junio en ciernes acariciaba suavemente sus cabellos rubios. Se volvió en mi dirección al notar la presencia de un extraño. Su tersa piel era dorada y desprendía un suave aroma a jazmín que aún ahora, puedo aspirar.

Me sonrió brevemente.

Bastaron dos segundos para saber que la amaría hasta el infinito.

Le faltó una vida para saber si me amaría.

Inspiración.

18 mayo 2008

Persuasión


Palabras. Son sólo palabras que dejo ir para que te encuentren y si te hallan y el rencor no es tan fuerte como lo son ellas, lograrán hacerse oír y bailaran en tu mente.

Pensarás que alguna vez no fue tan malo, que lo que quedó lo construimos al desistir de oírnos y querrás que lo que hubo vuelva a habitar en tus recuerdos. El corazón se te ablandará descubriendo que no me odias tanto como presumías hacer porque el dolor padecido es insignificante enemigo del amor poderoso. Por él oyes mi voz y eres anfitrión de mis palabras…

Palabras, sólo son palabras necesarias para que sepas todo cuanto quiero decirte, todo lo que en mi se contiene después de guarecerme de tu tempestad. Rayos y granizo cayeron, pues tu ira contra mí era inmensa pero amainaste al verme firme ante ti, como viejo roble que no se deja vencer por fuertes vientos.

Vuelves a oírme, vuelvo a ti humilde para que no desconfíes de quien fui. Veo tu sonrisa asomarse con incertidumbre a tus labios, tal vez te alegres de verme o no pensabas que tenerme enfrente pudieras desearlo tanto.
En tu rostro noto como tu interior va cambiando mientras mis palabras siguen sonando. Me invitas a entrar a nuestro antiguo hogar… Dudo, pero debe hacerlo si quiero recuperar lo que es mío, y tu lo estás siendo ya un poco. Te abandonas a mi conquista, entregándome tu alma; entregando tu cuerpo estimulado por miradas bien orientadas.
Casi eres mío. Estoy en tu casa, estás en mi terreno, sabes lo que quieres, sé lo que quiero. Rendido delante de mí, es el momento de pedirte lo que anhelo; de que mis palabras se detengan en tus oídos… Palabras, son solo palabras….

11 mayo 2008

El cuadro

Me empeño en pintar una ilustración del libro “Introducción a la pintura”, que he comprado por fascículos. Con la primera entrega, me regalaron las tapas duras y el pincel maldito.

Divido el lienzo en cuatro partes imaginarias que a la vez subdivido en cuatro partes más “para fijar el punto de inicio”, de la realidad distorsionada.

Mojo el pincel en agua ablandando las cedras y eliminando
cualquier resto de pintura que haya quedado adherido a ellas. Lo escurro bien contra la pared del recipiente y después introduzco la punta en el cian para restregarlo contra la paleta y evitar excesos de color.

Apenas las cedras toman contacto con el lienzo, deslizo el pincel suavemente trazando una forma ovalada. Esta vez he podido pintar más que las veces anteriores. Me confío mientras continuo tiñendo de color la blancura.

Trato de captar en la ilustración las siluetas, la luz, el grosor de la pincelada, todo cuanto debería haber aprendido a percibir… Sin embargo permanecen en mi ignorancia. Sólo veo un jarrón con flores y dos manzanas encima de una tabla. Las siluetas son obvias; la luz escasa por los casi inexistentes brillos del óleo y el grosor de la pincelada ni lo aprecio, pues pinto sobre pintado.

En mi condescendencia vuelve a ocurrir. El pincel empieza a ir arriba y abajo solo por la superficie y mi mano lo acompaña. No puedo soltarlo, cada vez que el endiablado actúa por su cuenta, poseído por un ente extraño, nos fundimos en una misma cosa. Consigo apartarlo del lienzo con malas ideas rondándome… ¿A ver qué haces con el amarillo? Lo lavo en varias ocasiones, eligiendo colores primarios, en esencia pura, pero el muy resabido los combina para crear su paisaje particular… Siempre paisajes, lo más complicado; lo que jamás seré capaz de pintar aún practicando cien años, por eso prefiero los bodegones, las imágenes sencillas, definidas, a los arbolitos, montañitas y derivados…

Siento el agotamiento en todo el brazo. Cada vez se mueve más deprisa y tengo los dedos entumidos. La ansiedad por acabar su obra es tan grande, que no me concede un minuto de asueto.

Le intento separar de su amado otra vez, negándose a obedecerme, me ayudo de la otra mano para detenerlo y cuando lo arranco, pinta en el espacio con movimientos descontrolados.

Me enfado, le grito, me desquicio y en un gesto de autodefensa, cojo el recipiente del agua y lo tiro contra el caballete… Los colores se entremezclan al instante dejando el rastro de un arcoíris llorón. Ni paisajes, ni bodegones, ¡Abstracto!.

Se detiene pesaroso. Le acerco al lienzo regocijándome en su dolor, donde con pinceladas desesperadas pretende salvar su arte, del que no queda más que mi maldad emergente. Suelto una carcajada. Descansa sobre la tragedia consternado… Mi risa suena más fuerte. Rio y rio hasta que me deja tuerto, cuan dardo envenenado haciendo diana, acabando así su vida en dos mitades.

He llevado el cuadro a una galería de arte, quedándose la galerista muy impresionada por “la fuerte carga emocional implícita” que ha vislumbrado, “dos mareas que se unen hasta convertirse en una sola”… No entiendo muy bien el significado de sus palabras, pero la intervención del agua es indudable.

Exponen “Lo asombroso”, despertando éste, el interés de entendidos, por ese nuevo talento fugaz, que triturado en algún vertedero de basura debe descansar en paz.

Mientras lo contemplo reflexiono sobre que debo elegir mejor mis aficiones.
Estoy aprendiendo a tocar la guitarra... cuando se deja… Intento hacer sonar acordes, pero es poner mis dedos sobre las cuerdas y sucederse las notas solas…

04 mayo 2008

Al otro lado de ti

Querido mío:

No sé si es la forma más correcta de dirigirme a ti, pero después de cuarenta años separados, te has convertido en mi añorado y cada vez más querido amor.

Solía encabezar mis cartas, recordarás si la memoria aún te alcanza, con un ísimo en el que todo tu ser se sintetizaba ya que adjetivar hubiera sido un error y sólo con superlativos hacía justicia al alto concepto en que te tenía, cobrando sentido todo lo que para mí significabas… Un genio, aunque a menudo decías que mi percepción era desmesurada porque el amor me cegaba. Nunca dudé que fuera así, pero la genialidad te salía a borbotones desde mucho antes de que el amor nos atrapara.

Apenas he sabido de ti en todo este tiempo y a pesar de que fui yo quien puso tierra de por medio, albergué la esperanza de volver para saber que era de ti sin mí, y en el fondo, para congratularme si descubría que eras tan infeliz como yo.

Esta es la carta que me hubiera gustado escribirte entonces si el orgullo o la cobardía me lo hubieran permitido, pero desde que he empezado a dirigirte estas palabras, he comprendido que éste es el momento adecuado para que te llegue, y también para que percibir mi esencia a través de una letra temblorosa, no te resulte doloroso… No ahora que el olvido habrá borrado algunos recuerdos.

Mi rostro es un mapamundi en relieve de mi alma, en perfecta armonía con un cabello decolorado por la vida, pero aún tengo cierta agilidad de movimientos, aunque también dolores que desaparecen con el sueño, y que a veces lo ahuyentan. En una de esas ausencias te escribo. Me he acostumbrado a pensar en ti, a recordarnos antes de que me desencantaras cuando tus ilusiones se independizaron de las mías y nuestras vidas prefirieron separarse. Sé que me culpas por ello, pero si no hubiera visto en tus ojos incertidumbre, nunca hubiera abandonado nuestro pequeño gran mundo. Compartamos esa responsabilidad como único nexo de unión si eres capaz de perdonar la indiferencia a la que te he condenado todos estos años.

Me equivoqué. Este no era mi sitio, lejos de ti. Cuando llegué hallé la paz que necesitaba y mi corazón ya no sufría, ahora lo hace por todo lo que dejé atrás.

En el convento hay demasiado silencio y no estás tú, sin embargo sigues en todas las cosas que hago; en mi mente, como recuerdo de lo que fui y de lo que sentía a tu lado.

No debería albergar estos sentimientos a los que renuncié en el pasado y he ocultado debajo de un hábito, pero dentro de mí, sigues tú… Mi reflejo en el espejo.