
Uno de los grandes maestros de las artes escondidas (el mismo que me enseñó a elevarme un palmo del suelo haciendo uso de la voluntad (buena) y constancia), se pronuncia a menudo sobre mis letras escritas:
-No, no y no, discípula aventajada, demasiadas ramas para tan endeble tronco. Ininteligible. Muchas ideas, muchos conceptos, nulo desarrollo. Mí no entiende tu narración cargada de elementos sobrantes que la afean –Como es políglota a veces mezcla el idioma empleado-. Mundo no entiende a ti –Cauto en las palabras proclamadas para evitar interpretaciones malas.
Me enfurruño toda acalorá.
-Gran maestro todopoderoso del saber, cuanto escrito de mi pluma ves, más clara que el agua de un arroyuelo no podría ser… Relaja tu mente, lee despacio, saboreando cada palabra cuan si Eight O’clock fuese. Deja que la menta abra tus sentidos y música celestial oirán tus oídos.
-No, no y no aprendiza inteligentísima. No concretas; te enredas; te espesas juntando premisas. Abusas del relativo. Mí no entender lo que tú quieres decir…
Humo me sale de las orejas. Ajos como.
-Tú no estar receptivo, gran maestro omnipotente de la sapiencia -Utilizo su lenguaje-. Yo expresarme siempre así. Mi pensamiento ser distinto al resto del pensamiento de procedencia humanoide. Cada palabra tiene una intencionalidad respecto a las que la acompañan. Son únicas, irremplazables por mi sentir y sin ellas, no existirían otras que manifestaran tan fidedignamente mi “YO” inquieto.
-Tú no estar receptivo, gran maestro omnipotente de la sapiencia -Utilizo su lenguaje-. Yo expresarme siempre así. Mi pensamiento ser distinto al resto del pensamiento de procedencia humanoide. Cada palabra tiene una intencionalidad respecto a las que la acompañan. Son únicas, irremplazables por mi sentir y sin ellas, no existirían otras que manifestaran tan fidedignamente mi “YO” inquieto.
-No, no y no listilla suprema, tu no ser clara. Mi no entiende nada.
-Eight O’clock, maestrillo del conocimiento absoluto…
La desventaja de ser “la pequeña”, es no haber nacido antes que “el grande”, para tener la autoridad suficiente de decir con contundencia: No, no y no…





















