30 noviembre 2008

Si no lo veo, también lo creo

Para combatir la presumible audiencia, de una sonada entrevista al ex –alcalde de una tonadillera, que saca colmillos aconsejado por la del “canto jondo”, con el objetivo de hacer el acto sexual con la prensa, o algo así…, otra cadena privada trae a un programa al primer hombre embarazado (que se sepa), nuevamente en estado de gestación.

Frente al feliz papá de ojos rasgados, expresión serena y sonrisa conciliadora, propia de personas sencillas, se sientan un presentador de inteligencia ausente, cuyas palabras pronunciadas resultan apocalípticas, y cinco periodistas (a cual más “rarito”) con “dos o tres patadas en la cabeza” como poco, causantes de la brillantez de sus intervenciones.

Tras el resumen de la vida del invitado en una introducción sensacionalista acompañada de imágenes del tipo... “Nació mujer, siguió un proceso hormonal para conseguir su sueño, que vio cumplido cuando se practicó una mastectomía, pero conservó sus órganos femeninos para ser padre…”, empieza la retahíla de preguntas, fruto de inquietudes periodísticas.

-¿Cómo se siente un padre, cuando por fin tiene a su hijo entre los brazos?
“Como se sentiría cualquier padre o madre que tiene lo que más ansia a su lado”

El entrevistado obvia el alto grado de estupidez de la pregunta y se limita a responder educadamente.

En el plató, los presentes fingen una actitud de naturalidad, que según va transcurriendo la noche no pueden mantener blindada. La periodista gritona se remueve en el asiento cuando oye que fue inseminado por su esposa, después de haber acudido a un banco de donantes, con una jeringuilla.

-¿Cómo te inseminó tu mujer?
Su compañero de pupitre, que al menos pedía prestado los apuntes cuando no iba a clase, le explica por lo bajito: “se pone el sem…”. El presentador, con lista de prioridades distorsionada, creyendo que no le enfoca el cámara (que en realidad está deseando pillarle en un renuncio), hace señales al experto sexólogo para que guarde silencio.
“Hasta donde yo sé, cada uno/a introduce en su vagina lo que le apetece, y si lo hace en el momento propicio, a lo mejor sale un niño”

La de la vena hinchada con aires de flamenca, hace una aportación inestimable al periodismo más genuino
-Cuando te mirabas en el espejo desnudo, con la barriga y los pechos gordos, ¿no te dabas asco?
“Mandan varias docenas de eggs, que esto lo pregunte una madre, tiene delito, pero que además insista en ello después de que le aclaren que el pecho no crece cuando se extirpan las mamas, es de mujer aventajada en lindes desconocidas.

El pecho le creció a la mujer, del infinitamente paciente, invitado. Todos se alborotan en sus sillas, cuan perro con pulgas.
-¿Qué el pecho le creció a tu mujer durante tu embarazo?
Tantos años ejerciendo de cardiólogos cotillas, que al resto del cuerpo lo tienen olvidado. Lactancia inducida… No ocurre con frecuencia, pero la posibilidad de que una mujer produzca leche sin haber estado en cinta existe (Ciencias Naturales, 7º de E.G.B, del siglo pasado).

El embrión de once semanas, se pega cabezazos contra el cordón umbilical dentro del vientre de su papá, que encaja las impertinencias de los presentes sin que su sonrisa desaparezca de su cara.

Llega el turno del que tira los tejos al presentador pelo pincho (por si éste un día se confunde), de disipar todo tipo de dudas sobre la sexualidad del entrevistado.
-Las relaciones con tu mujer, ¿son de hombre a mujer o cómo son?
“No, de gallifante a gallifante, que resulta más morboso por lo de la dualidad”
Animado por el tema, el rubiales teñido continua.
-¿Cómo son tus partes?
“Probablemente tan apermanentadas como las tuyas…”

No contentos con sus genialidades, ponen al santo varón una encuesta, en la que se les pregunta a señoras de la edad de Matusalem, qué les parece que un hombre esté embarazado, y éstas, despavoridas, sueltan todo tipo de barbaridad por su boca sin cuidar las formas, consecuencia de una educación de mente estrecha…

Cambié al canal de la entrevista estrella, ya que la estrellada, había acabado con mi dosis de benevolencia diaria y mientras miraba al que aspira a hacer una orgia con los Licenciados en periodismo, me preguntaba, ¿serán postizos?

23 noviembre 2008

Lo que sé, sobre lo que desconocía

Relatan que Cata se enamoró de Quique, el hermano de su difunto marido, cuando salían en pandilla siendo ambos muy jóvenes. Quique (que por entonces buscaba mujer seria para formar una familia, que además se ocupara de la casa y de tener preparado el plato de comida caliente encima de la mesa, cuando llegara cansado del arduo trabajo de todos los días), encontró en su cuñada a la candidata perfecta (pues Sarah Palin permanecía suspendida en la nada) para sus fines.

Mujeriego por naturaleza, su condición de hombre casado no era incompatible con el placer que mujeres de moral distraída le proporcionaban, fascinadas por sus músculos de Schwarzenegger.


Cata, que los pelos que tenía no eran de tonta, sospechaba que su marido, aquejado de fuertes jaquecas en los últimos tiempos, alternaba con mujeres de pensamiento libre y cuerpos dispuestos, sufriendo en silencio (como sólo se pueden sufrir las hemorroides cuando no se comparten con un confidente) su amargura.

Teniendo su hija Mari edad suficiente para ir a preescolar, contrataron a una asistenta que ayudara a Cata en las tareas domésticas y así dispusiera de más tiempo para hacer ganchillo.

Ana, Licenciada en Turismo, era joven, muy guapa y dominaba tantas lenguas como países había visitado, lo que hizo que Quique pronto sucumbiera a los encantos de la muchacha, de forma distinta a como lo habría hecho ante cualquier mujer que no fuera ella, por lo que debía emplear otros métodos para conquistarla. Así, empezó a dejarle notas con versos escritos colgados de la pared o en el interior de los armarios, con la precaución de que Cata no las encontrara y se hiciera ilusiones sobre el fuego de la chimenea.

Al principio Ana se mostraba desconfiada y altiva, pero paulatinamente fue predisponiéndose hacia Quique, hasta que transcurridos unos meses, no pudo ocultar más tiempo que estaba enamorada de su jefe, y en un encuentro fortuito en el aseo se lo comunicó.
-He luchado contra un sentimiento que gustosa recrearía en ti, y que en la distancia seguiré padeciendo, pues no soy mujer de segundos platos. Decide si deseas para nosotros el platonismo que conocemos, o la consagración de nuestro amor en actos que ignoramos.


Quique no tomó más de dos instantes en decidir ponerle fin a su casorio con Cata, y esa misma tarde, interpuso la demanda de divorcio en el juzgado número uno de su pueblo.

Obtenida la nulidad eclesiástica (las cosas bien hechas, bien parecen), Quique y Ana se casaron, tuvieron a la bebita Isa, y como todo lo fugaz con cimientos inciertos sobre tierra poco firme, los días felices pasaron. Llegaron las desavenencias; las discusiones; los rumores malintencionados; la falta de confianza y el arrepentimiento de ella por dejarse seducir, hasta el punto de perder la cabeza por un hombre.

Quique se volvió a casar de nuevo con Jenny, (sabido es por muchos que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra), y después de enviudar tras el alumbramiento de su hijo Edu por parte de su tercera esposa, reincidente, contrajo matrimonio con Anita, mujer pudiente que aumentaría sus bienes, pero cuyas marcas de varicela mal tratada, le alejaron de su marido, encontrando éste en los brazos de Cata H. un matrimonio más que le facilitara el camino hacia el record Guiness. Enterado de las infidelidades de su esposa, determinó cortar por lo sano... una vez más.

Haciendo borrón y cuenta nueva, concluyó su peregrinaje hacia el lado femenino con la tercera Cata (P) que en matrimonio se unió, y debido a que su vida se acabó antes de formalizar una tesis sobre “El comportamientos de la mujer en el matrimonio”.

Convencida de que para entender el presente hay que conocer el pasado, veo en sesión intensiva la primera temporada de Los Tudor, y cuando los títulos de créditos aparecen al finalizar el último capítulo, soy experta en chismorreos de palacio, y sé un poquito menos de Historia, y es que ésta varia, dependiendo de quién la cuenta, como la interpretes y como la trasmitas.

“Crees conocer una Historia, pero sólo sabes cómo termina… Para llegar al núcleo de la
Historia, tienes que volver al principio…”
(Guionistas de Los Tudor).

16 noviembre 2008

En tierra extraña

En una de esas vueltas de peonza que da la vida, salí despedida hacia otras tierras, con costumbres nada habituales allí de donde procedo.

Sus gentes tienen un aspecto muy saludable (mofletudos), pues su gastronomía goza de un alto contenido calórico. Morcillas, chorizos, lomos, solomillos, al más puro estilo casero, cuelgan de los techos de cocinas matanceras en toda casa que se tercie. Los lugareños compran un cerdito nan (enano), lo alimentan con las sobras de las comidas durante un año, y cuando el pobre cree (porque no sólo rumia, también tiene pensamiento profundo) que su vida será tan buena como la del difunto porquet (puerquecito) vietnamita de George Clooney, lo ejecutan al llegar el invierno… A saber a cuantos amigos habré abandonado en la taza del váter, tras un proceso descendente de mi naturaleza.

La elegancia en la vestimenta es evidente. Lejos de mi chándal y mis zapatillas de felpa, las féminas barren la puerta de la calle, o van a tirar la basura, ataviadas con trajes chaquetas; perlas alrededor del cuello; pendientes brillantes de bisutería en las orejas y como toque distintivo, “enlacan” sus cabellos, para que con el movimiento propio de una conversación establecida con la primera persona que se cruza en sus caminos, no les traicione un solo pelo y se salga de sitio.

Hombres y mujeres se cortejan siguiendo un curioso ritual ancestral… El “macho” aborda a la “hembra”, pronunciando las palabras claves, para que ésta intuya las intenciones del primero: “Te invito a tomar un café”. Si la “hembra” está receptiva, aceptará el cortejo y tendrá lugar el segundo asalto: el “macho” pide una cita a la “hembra”, cuyos sueños de niña se materializan en ese instante… Yo soñaba con ser escritora, pero me he quedado en escribiente.

Del transcurso de ese encuentro, surge la petición de mano, ya que finalidad de ellos y ellas es el matrimonio… ¡Sorprendente!

La ceremonia (normalmente religiosa, salvo que los contrayentes vayan de “progres” y se lleven al oficiante a un lago, en la búsqueda desesperada del romanticismo), se celebra ante una multitud portadora de todo el oro de sus hogares (y prestado también), que cubre cada milímetro de piel. Las “muchachas” lucen como Sisí emperatriz y los “muchachos” como su partner, Francisco José I… Llegados a este punto, me doy cuenta de lo absurdas que eran mis consideraciones respecto al amor, al que pensaba que no había que amarrar con lazos burocráticos, por si se acababa, dejarlo volar libremente sin necesidad de deshacer lo hecho, pero resulta mucho más rentable casarse en régimen de bienes gananciales y sacar buena “tajá”, del contrato firmado en su día, como recompensa al martirio padecido durante la supervivencia.

Por estos lares, la religión tiene un papel fundamental en todo evento transcendental en la existencia humana (según percepciones eclesiásticas), distinguiéndose dos modos operativos; en el primero, el personal cualificado por la Iglesia (curas), ofician actos en la casa de Dios (que es la de todos, de 8 de la mañana a 9 de la noche, ininterrumpidamente), con la deferencia para con los feligreses, de no añadirles el I.V.A a los precios “manejados”; y en la segunda variante, el “profesional” se desplaza a impartir sus bendiciones allí donde es reclamado, con las dietas pagadas… Siempre en beneficio del prójimo, por supuesto.

Cuan E.T. descubriendo la Tierra, veo la vida con los ojos de un extraterrestre. Observo todo cuanto ocurre a mí alrededor; me relaciono con terrícolas; aprendo lo que no sabía, pero sobre todo, si algo bueno tiene vivir lejos de Marte, es haber nacido allí.

09 noviembre 2008

Masonería


Tengo alma masona y no lo he sabido hasta que Obama ha ganado las elecciones en Estados Unidos (Yes, We Can).


Informaciones procedentes de aquellos lares, hablan de la expectación creada entorno a la toma de posesión del nuevo presidente, ya que se espera que su saludo esclarezca la sospecha generalizada, de que pertenece a una logia masona, así como a que jure su cargo sobre una biblia de la misma organización, como ya hiciera el propio Bush años “a”, aunque más que por masón, por manso, al olvidársele el librito bíblico sobre el que debía blasfemar la primera vez que lo hizo.

Me “inicio” en el tema gestual, desde sus orígenes, la Masonería, que no es más que una formación filantrópica y filosófica, en búsqueda de la verdad y dispuesta a fomentar el desarrollo intelectual y moral del homo sapiens, aparecida a finales del siglo XVII.
Lejos de tratarse de una secta, por esas estructuras en que sus miembros se dividen dependiendo del grado adquirido o por los rituales practicados, los masones fueron perseguidos por temerosos a perder el poder y control de los países que gobernaban.

Es entonces cuando nace la comunicación sorda entre sus miembros, el diálogo simbólico a través de gestos, y es ahí donde descubro mi verdadera naturaleza, y la secreta comunicación que mantengo con otros masones sin ser consciente de ello. Ajustarse las gafas a la cara por la patilla; cogerse el cuello cuando nos duele al tragar en un proceso infeccioso; apoyar la mano sobre la barbilla; pedir un donuts con el dedo orientado hacia el cielo, como en el anuncio; o dejar descansar una mano sobre el pecho a lo Napoleón Bonaparte, significa mucho más que lo que creemos, y es que a buen entendedor pocas palabras.

Haga lo que haga Obama en enero, bajo miles de ojos escrutiñadores, siempre habrá quien piense, que su carisma se debe a factores externos que tratará de desvelar, aunque masón o no, mientras no ponga los pies sobre una mesita de centro en un rancho, todo irá bien.

02 noviembre 2008

La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad

Era la primera vez que quedábamos. La cita la organizó una amiga, que en las últimas semanas no había dejado de hablarme de él y de su interés hacia mí, nacido en un encuentro casual del que ambos salimos prendado del otro.

No siendo dada a las citas medio a ciegas, una nota manuscrita de su puño y letra, la insistencia de mi amiga para que le diera una oportunidad, y ese halo misterioso – morboso que envolvía la situación, fueron factores decisivos para que aceptara reunirme con un atardecer otoñal.

El contacto visual fue excelente, el gestual extraordinario, me gustaba más de lo que podía haber imaginado y todo iba bien hasta que de pronto tomó mi mano entre las suyas.
-¡Ah! ¿No es cierto ángel de amor, que en esta apartada orilla, más pura la luna brilla y se respira mejor?
-Pues la verdad es que…
-Esta aura que vaga, llena de los sencillo olores, de las campesinas flores, que brota esa orilla amena; esa agua limpia y serena que atraviesa sin temor la barca del pescador, que espera cantando el día, ¿no es cierto paloma mía, que están respirando amor?
Me deshice de sus manos para ajustárme el abrigo, simulando tener frío.
-Esa armonía que el viento recoge entre esas millares de floridos olivares, que agita con manso aliento; ese dulcísimo acento, con que trina el ruiseñor de sus copas morador, llamando al cercano día, ¿no es verdad gacela mía, que están respirando amor?

Después de llamarme por dos veces ave, la sangre me hervía. Intenté romper el soliloquio al que me sometía, respondiendo a su retoricismo, pero sus pausas eran imperceptibles.
-Y estas palabras que están filtrando insensible tu corazón, ya pendiente de los labios de don Juan, y cuyas ideas van inflando en su interior un fuego germinador, no encendido todavía, ¿no es verdad, estrella mía, que están respirando amor?

¿¡Don Juan!? Inmerso en la pedantería, decidí actuar, teniendo muy claro que tanta verborrea no era más que una táctica para que nos metiéramos detrás de los arbustos y entrar en calor juntos. Si fingía corresponderle, viéndose abrumado por el compromiso del que los hombres rehúyen como de la peste en las primeras citas, cejaría en su empeño de profanar mi cuerpo con engatusamiento.
-Y esas dos líquidas perlas que…
-Callad, por Dios, ¡oh, don Juan!, que no podré resistir mucho tiempo sin morir, tan nunca sentido afán –Puse mi mano sobre la frente aparentando desesperación-. ¡Ah callad, por compasión, que oyéndoos me parece que mi cerebro enloquece y se arde mi corazón. ¡Ah! Me habéis dado a beber un filtro infernal sin duda, que a rendiros os ayuda la virtud de la mujer –En su cara se reflejaba la perplejidad-. Tal vez poseéis, don Juan, un misterioso amuleto que a vos me atrae en secreto como irresistible imán…
-Inés yo…
-¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí! sino caer en vuestros brazos si el corazón en pedazos me vais robando de aquí –Esa vez fui yo quien le cogió una de sus manos sudorosas y la acerqué a mi mejilla -.No, don Juan, en poder mío resistirte no está ya: yo voy a ti, como va sorbido al mar ese rio. Tu presencia me enajena, tus palabras me alucinan y tus ojos me fascinan, y tu aliento me envenena. ¡Don Juan!, ¡don Juan!, yo lo imploro de tu hidalga compasión, o arráncame el corazón o ámame, porque te adoro…
Con expresión contraída, mete las manos en los bolsillos y me mira con escepticismo.
-¡Silencio! ¿Habéis escuchado?
No, pero campanas celestiales replicaban en mi cabeza.
-¿Qué?
-Sí, una barca ha atracado… -se levantó del banco que ocupábamos en el parque, a orillas del lago -.Un hombre embozado de ella salta… Será el guarda camuflado… Debo irme ya… Perdonad, Inés bella.
-¿Tardarás?
-Poco ha de ser.
Y me dejó allí mismo, sola en medio de la noche en un parque con un supuesto enmascarado que no debía encontrarle.

Al poco tiempo me fui a vivir al norte, con un hombre de carne y hueso, y no un fantasma con bigote y perilla. A mis oídos llegaron, que durante una época fue diciendo que yo era una monja y que cuando me rechazó, me suicidé por no soportar vivir sin su presencia…

Lo último que supe de él, es que lo encontraron muerto en un cementerio, apestando a alcohol, delante del busto de una virgen.

26 octubre 2008

Por las ramas


Martes por la mañana, en un desvarío laboral, mientras redacto un contrato, justamente en la parte donde se hacen las presentaciones de los compromisarios, y con el sonido de no sé qué canción en cadena Dial (que es la que les gusta poner a los de la cafetería que hay enfrente), empieza mi delirio ocasional…


En profundidades oceánicas,
muchos emprenden el viaje,
pero sólo uno alcanzará a la venerada,
que espera a que los audaces lleguen,
apreciando sólo a aquél,
capaz de deslumbrarla,
con perspicacia y constancia.

Unidos en la oscuridad de las entrañas,
sus rostros vislumbrarán,
destinados a inflar su amor,
hasta que éste explote,
entre sollozos y alegrías
de bienvenida.
Absténgase de valoración literaria, especialistas en el género, y entendidos de la psiquiatría pues éste es un hecho aislado.
Pd: haberlo escrito en un papel para no olvidarlo, también es totalmente forutito.

19 octubre 2008

Parecidos razonables

En tierras mediterráneas, nació el primer bebé con una misión encomendada: ser el salvador.

Dos mil años después, otro bebé ha llegado al mundo para llevar al cabo una misión similar, provocando la condena de aquellos a los que les gusta vestir con sotana para no hacer cola en los supermercados.
El “mismísimo” que los comanda, se pronuncia desde el Vaticano, convirtiendo su voz en la de sus súbditos:

“… la ciencia no está capacitada para establecer principios éticos, sino que está llena de imprevistos y de riesgos”.
Hay personas que tampoco están capacitadas para sustentar determinados cargos, porque carecen de ética (como en el “supuesto” caso de que el “mismísimo”, hubiera decidido serlo, cuando de niño recibió con flores a un Cardenal Arzobispo, impresionado por los ropajes que éste lucía); son imprevisibles (un día combatiente de guerra y al otro religioso); y altamente arriesgado (el manejo de armas puede herir).

“… los beneficios fáciles y la arrogancia de sustituir al Creador pueden poner en peligro a la humanidad.”
La humanidad está en peligro desde que algunos, a lo largo de la Historia, se han abanderado como portavoces del “Creador”, para propagar su palabra, o la palabra inventada de éste.
A 1.300 kilómetros de allí, los que gustan de vestir de negro y morado aquí, optan por el extremismo, criticando que "la nueva vida haya venido acompañada de la destrucción de otras, sus propios hermanos, a los que se les ha privado del derecho fundamental de la vida". Si la vida es importante aún tratándose de un organismo pluricelular, se deberían respetar otras formas de vida (virus, bacterias), dejándolas desarrollarse, en lugar de ir destruyendo a sus hermanos para no padecer los síntomas de una enfermedad.
Si la Iglesia defiende y pondera que un vientre fuera elegido para albergar a un niño salvador de almas, teniendo como consecuencia, el repudio del marido hacia su esposa por infidelidad (hasta que en sueños un ángel les avisó que todo era por cuenta del espíritu santo), también debería loar (haciendo uso de la misericordia), que unos padres elijan un embrión sano para que su hijos les sobrevivan.

En resumidas cuentas, hay que ser coherentes con los principios éticos que uno ostenta y no utilizar distintas varas medidoras según convengan. La vida empieza en el vientre, no en la capsula de petri y el “modus operandis” es lo de menos si el fin (que no el medio) es bueno.

12 octubre 2008

Al descubierto

El de barbas de los ABBA (leáse post del 21/9/08 La otra película, para coger el hilillo), le dijo a uno de los componentes del equipo técnico: “... mañana tengo el piiiiiii del desfile… en fin, un plan apasionante”, con tan mala fortuna que la mitad de sus conciudadanos se enteró, y a la otra mitad los estoy enterando en este momento.

Unos se llevan las manos a la cabeza: “¡Que barbaridad! Así nunca tendrá los fans que su grupo necesita para ser los números 1”; otros piensan resignados, “... que razón tienes, pero esas cosas no se dicen en alto, que las palabras, las carga el diablo (o su señora, que tiene la leche más agria)”; y los hay que sólo ríen por lo bajito aunque en eso, sí estén de acuerdo con aquel que persigue volver a encabezar las listas de los 40 Principales.

Hagamos un ejercicio de comprensión: domingo, día de descanso; desfile de tres horas de duración (o más); señores con uniformes de distintos colores y distintos galones; trompetas; aviones dibujando en el cielo lo mismo que el año anterior; sentimiento patriótico ausente (durmiendo); cabra ataviada con manto y gorro… Ignoro el concepto de, plan apasionante, que tendrá el miembro del famoso grupo (por dar el cante cada vez que tiene ocasión), creo que tampoco quiero saberlo, pero es muy respetable que a uno, en su día libre, le apetezca hacer otras cosas que le aleje del aburrimiento, en lugar de producírselo, aunque bien cierto es también que por llegar al mayor número posible de personas (futuros seguidores de su música), hay que guardar discreción y hacer uso de la diplomacia: "mañana tengo el espléndido desfile, en fin, un plan apasionante"

Apesadumbrado, con la cara colorada y movimientos sísmicos en el estómago, de esos que finalmente acaban siendo contaminantes al ser emitidos al exterior, se pronuncia de nuevo, a través de un escrito, para dejar bien claro a los responsables de su carrera musical que:

"Al parecer, una expresión coloquial propia de una conversación de ámbito privado ha transcendido de ese ámbito privado al público". No lo parece, es, y la trascendencia se llama micrófono. Cuanto más lejos de ellos, tanto mejor.

"Para despejar cualquier duda o mala interpretación, quiero reiterar mi postura ya conocida de máximo respeto, afecto y apoyo a nuestras Fuerzas Armadas, así como a la celebración de la Fiesta Nacional"… Duda no tenía, me las han creado; mala interpretación no ha habido, las palabras son las que son; y en cuanto al respecto, no está reñido con el aburrimiento hacia un mismo fenómeno.

“Aprovecho la ocasión para animar, otro año más, a todos los españoles, a celebrar con entusiasmo la fecha que nos recuerda nuestra convivencia en común"Ya es de rencoroso el animar a padecer el mismo atroz aburrimiento, que reflejado permanecerá en su cara una semana entera, a los demás.

Y digo yo, la verdad (por más dolorosa que sea), no hay que enmascararla cuando es sabida, ni fingir ser de una determinada forma, para agradar a cuantos más, mejor. La coherencia entre pensamiento y acción ha de prevalecer, aunque se rompan esquemas…

En definitiva, que no por ser pastelero te tienen que gustar los pasteles, y admitirlo no le convierte a uno en peor cantante… ¿o sí?

05 octubre 2008

El cantar de los cantares

Tropiezo en red con las citas célebres de una ex primera dama cañí, practicante de su cargo de consorte -gobernanta durante un periodo de tiempo excesivo para algunos y breve para otros.

Si la enciclopedia más consultada por los internautas, cuya presencia aparece como entrada en todas las búsquedas, considera que la susodicha ha tenido frases de tanta relevancia como para dedicarle una sección completa, es que ignoro que existe un portento al que admirar o del que abominar, y dispuesta a subsanar mi desconocimiento, decido leer algunas de las célebres citas, olvidándome de quien se trata… ya se sabe que prejuzgar está muy mal y que es preciso un conocimiento previo del sujeto para tener elementos sólidos sobre los que basar los argumentos.

“Es una cuestión tan difícil, que es realmente una situación límite. Es una de esas situaciones límite en las que la vida no te suele poner. ....Prefiero ni planteármelo”.
Ehh?? Es evidente que tenía un mal día.
"No tengo ningún problema de conciencia, porque el Papa lo que ha dicho es que hay que luchar por la paz. Yo creo que el Gobierno ha luchado por la paz hasta la extenuación, y el Papa ha dicho que serán responsables aquellos que no hayan luchado por la paz"
Debió decir esto el mismo día que lo anterior, aunque reconozco que tiene razón en una cosa: la paz llegó a un gran número de personas, por eso ahora “descansan” en “otro mundo”, y yo sin mover un solo dedo… ¡Ay!. Objetivo cumplido.

“Un hombre y una mujer es una cosa, dos hombres es otra cosa y dos mujeres es otra cosa, como supongo que un trío también será otra cosa"
No se puede hablar sin conocimiento de causa, hay que profundizar, por ello, menos suponer y más hacer… Otro mal día.
“No quiero un mundo en el que las mujeres seamos iguales que los hombres, sino un mundo que se adapte a las necesidades de las mujeres, que son las de la sociedad en su conjunto”
Poco después se fundó la Liga de las Mujeres Sociales Antiasociables… Suele tener malos días a menudo.
“Hay dos tipos de partículas, las producidas por los hombres, que son las peligrosas, y las naturales, que son las que han llegado de África”
Esto lo deberían saber los del CERN, para que no sigan perdiendo el tiempo acelerando partículas cuyo origen es evidente… ¡Todos sus días son malos!
“La Cenicienta es un ejemplo para nuestra vida por los valores que representa. Recibe los malos tratos sin rechistar, busca consuelo en el recuerdo de su madre”.
¡ME PLANTO! Me niego a seguir leyendo más y acepto estar condenada a ser una ignorante el resto de mi vida y una inculta... Quizás puede aprender de otros "celebritos".

28 septiembre 2008

Supuestos prácticos

“Llegó el momento de votar por el cambio
¿Qué me respondes? Vamos, no te quedes sentado.
Clara respuesta.
(…) baila a tu lado.
No me digas que lo estás pensando,
(…) a ti te entrega el corazón, escúchale, será tu amigo.
Ven, vota por (…) hoy,
vota por el cambio, sí,
y no le digas que no oh oh uow.
Ven, vota por (…) hoy, será nuestra salvación, hacia una vida mejor oh oh uow”

Cuando las palabras no alcancen oídos latinos, amenízalas con música, sustituye tu voz por la de una valenciana con muchas ganas de ser escuchada, y di justamente aquello que te gustaría oír si estuvieras al otro lado.
Pero, si lo que quieres es entrar en los hogares americanos, una réplica de uno mismo es muy recurrente, y para hacer llegar “el mensaje divino” - para el cual hemos sido previamente elegidos por el “Supremo” después de someternos a la bendición de un cazador de brujas y fantasmas, miembro de la iglesia Pentecostal, a la que por supuesto también pertenecemos en una ceremonia de “limpieza y depuración del espíritu”, que no resulta extraño que sucio y enturbiado esté tras intentar censurar libros “subversores de mentes” de la biblioteca de nuestra población aprovechando nuestro nombramiento de alcalde , como "El origen de las especies" de Darwin o hasta el mismísimo "Harry Potter" de Rowling, o mostrándonos a favor de la pena de muerte, en contra de los matrimonios homosexuales y apostando por la impartición del creacionismo en los colegios para la obtención de "niños sanos"- la “Barbie/Kent todo terreno” (cabeza de familia, trabajador/a padre de varias criaturas, ¿a cuál más singular?...), llevará un mecanismo que accionándolo en la espalda del muñeco/a, éste aulle: “Ojo por ojo, diente por diente”, “Sí se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos”, “Ser divino, diseñador inteligente”…
Puestos a elegir entre la música y el plástico, me quedo con aquello que suena mejor, con la " sabrosura” de las buenas intenciones; con el “asucar” que endulzará la amargura de bolsillos vacíos; con el color a la palidez… por si acaso me rebota una piececita sintética cuando el plástico empiece a rajarse.

21 septiembre 2008

La otra película

Ella, rubísima y con graciosas pequitas en la cara, amante de la artes, las malas, que son las que más instruyen.
Él, morenísimo, con aspecto de intelectual y el atractivo del acechante medio siglo bien conocido.
Ella musita en un arranque de sinceridad jamás visto por ser vivo:

“He sido engañada por ti desde no recuerdo cuando. Pues ya tomé una decisión, debe ya llegar a su fin… Mírame ahora, ¿alguna vez aprenderé? No sé cómo, pero de repente pierdo el control… Hay fuego dentro de mi alma. Sólo una mirada y puedo escuchar sonar una campana… Una mirada más y lo olvido todo…”

Él divaga cabizbajo:

“Ya no quiero hablar, ya se dijo todo, duele aún mover cosas del ayer… Hice igual que tú, me quedé sin cartas..."

Ella, desolada, dirige una plegaria al cielo, deteniendo su paso hacia lugar alguno:

“Mamma mia, aquí voy de nuevo… Oh no, ¿cómo puedo resistirte?... Mamma mia, ¿se muestra de nuevo?... Oh no, cuánto te he extrañado… Si me han destrozado el corazón… Estuve triste desde el día que partimos ¿Por qué? ¿Por qué tuve que dejarte ir?... Mamma mia, ahora realmente comprendo… Oh no, nunca podría dejarte ir…”

Él, abrumado eleva su pensamiento para que los demás lo oigan, sin importarle ya lo que éstos puedan pensar:

“Va todo al ganador, a quien jugó mejor, me toca a mi perder, ¿qué le voy a hacer?... Quise ver en ti, un lugar seguro, un muro alrededor, ese fue mi error… No debí soñar, un amor tan puro, que inocente fue ir de buena fe… Los dioses por placer, eligen sin querer, sus dados al rodar, marcan nuestro azar…”

Ella caminando llega a un arroyo y se sienta sobre una roca en la orilla:

“Estuve enojada y triste por cosas que tú hiciste… No puedo contar todas las veces que te dije que te fueras… Y cuando te vas, cuando das un portazo, creo que tú sabes que no te irás por mucho tiempo… Tú sabes que yo no soy tan fuerte…”

Él, con la mirada perdida, y voz suplicante concluye:

“Ya no quiero hablar, ya no me apetece, gracias por venir, no hay nada que añadir… Siento estar así, si esto te entristece, lleno de ansiedad, de inseguridad, ya lo ves… Va todo al ganador, el juego sigue igual, actúes bien o mal… Lo bueno y lo mejor, va todo al ganador…”

Ocurrió en Madrid, en un congreso.
Ella, de camino al atril se imaginaba en un prado, mientras recordaba lo dura que había sido su relación con él.
Él, observándola ascender las escaleras, pensaba en que nunca dejaría de verla como “la otra”, de quien alguna vez le coqueteó. El tercero en discordia, el Poder, presenciándolo todo, oculto en un palco…
A buen entendedor, pocas palabras (aunque sean musicalizadas y en inglés).

Pd: gracias a ABBA, sin cuya música, muchos momento como éste, no habrían sido proporcionados…

14 septiembre 2008

El principio

De momento no ha ocurrido, pero ¿quién sabe si éste segundo es el último porque se está fraguando el segundo gran “experimento científico del siglo”, sin preguntarnos a los demás, si nos apetece que el mundo se acabe? Depende del momento, a veces da un poco de pereza.

Su nombre es sofisticado Acelerador de partículas, su función, desvelarnos el origen del universo, haciendo colisionar Hadrones (cuya existencia ignoraba hasta la semana pasada, y no estoy muy segura de conocer aún).

Mi propuesta, experimentar antes de “experimentar a lo grande”. Crear un mini universo (seguro que las mentes de varios científicos, teóricos, investigadores… saben cómo hacerlo), con partículas “artificiales” y demás “elementos” necesarios. Construir un pequeño “Gran colisionador” e investigar durante unos años sin necesidad de alarmar a los ciudadanos con un posible “fin del mundo” provocado por la mano humana (como ocurrirá en realidad). Transcurrido un tiempo prudente (ciento cincuenta años estaría muy bien, menos sería un genocidio), lanzarse al universo de verdad, y probar todo lo experimentado hasta el momento para obtener los resultados ya conocidos (aunque diminutitos) y las ecuaciones cobren sentido.

No estaría de más, con motivo de la conmemoración del “el día que supimos la verdad”, hacer todos los años un coleccionable con 374 fascículos explicativos del origen del universo y su descubrimiento, con el regalo de tres piececitas en cada entrega para crear el mini universo y el acelerador de partículas, orientado a pequeños grandes científicos, titulado “Mis primeros agujeros negros” (absténgase mentes mal pensantes).

Frivolidades a parte, la investigación es necesaria (me he quedado mucho más tranquila después de saber que científicos de varias nacionalidades participan en el proyecto, no sólo americanos, cuya inquietud por el conocimiento queda patente en las películas catastrofistas de sobremesa los fines de semana), y reproducir los segundos previos al Bing Bang, puede hacernos pasar a la historia si es que no acabamos con ella antes. Lo que no tengo tan claro (pues sobre oscuridades verso hoy), es si quiero conocer o desconocer lo que está ocurriendo para llegar a ese origen. Saltándosenos los preámbulos (tan imprescindibles en ocasiones), que nos expliquen directamente el origen del Bing Bang y después, si acaso, a que estuvimos expuestos (si porcentajes altos existían de “acabar con todo”), para alcanzar la “gran verdad”. El principio de todo. Nuestro origen.

07 septiembre 2008

Levitando


Recientemente, uno de los grandes maestros de las artes desconocidas, me enseñó a volar haciendo sólo uso de la voluntad, desencadenante ésta de la fuerza y la constancia. No fue necesario concentrarse o cerrar los ojos, únicamente ser disciplinada en aquello que haría que me elevarse.
-Atiende bien discípula preferida. No disperses tu atención hacia banalidades mundanas que poca utilidad te ofrecerán… ¿Ves esa puerta? –Retoricismo. La puerta estaba justo delante de mí.- Colócate firme en el centro de ella entre los dos marcos. La cabeza alta; los hombros rectos; completamente enderezada o el fracaso te alcanzará. Estira tus brazos y piernas cuan hombre de Vitrubio, hasta tocar ambas jambas y permanece en esta posición durante sesenta segundos… Así, muy bien, discípula aventajada –El maestro paseaba delante de mí una y otra vez mientras intentaba ser constante y controlar mi fuerza para no resultar contusionada.- Cinco, cuatro, tres, dos, uno… Separa los brazos y las piernas despacio…
Al hacerlo empecé a levitar. Asombroso pero muy real. Los brazos y las piernas son como dos plumas llevadas por el viento cuando dos tandas de treinta segundos han transcurrido. Estaba volando y desde arriba mi maestro ya no me parecía grande, sólo un punto diminuto en la superficie. Apenas unos minutos más tarde aterricé en el suelo bruscamente, pues aún no sabía cómo hacerlo sin lastimarme.
El gran maestro me consoló con su sabiduría.
-Lo has hecho muy bien, discípula favorita (y única), con perseverancia lograrás volar durante más tiempo y controlar la caída.
Contraindicaciones si lo intentáis en casa.
-Evitar los techos demasiado bajos. Peligro de chichones y fracturas craneales.
-Abstenerse personas con vértigo. Perder la noción de la realidad puede ser contraproducente.
-No recomendable en caso de haber ingerido sustancias alucinógenas. ¡Dangerous!
-¡Atención! No hacer competiciones aéreas. Los aviones siempre saldrán ganando.

31 agosto 2008

Lo que hay en mí

Un corsario procedente de Catalonha, me trajo de sus viajes por tierras de Al Ándalus, un manuscrito envuelto en pergamino, cuya verdad ha resultado reveladora… Al parecer cada una de nosotras lleva el espíritu de una princesa “olvidada o desconocida” en su interior. Hay muchas y muy variadas como colores existen en el mundo y por la descripción de la nuestra se nos conocerá, ya que en ellas se condesan todo cuanto somos.

La mía se llama Blandina y su rasgo principal es la inactividad. Se pasa el día durmiendo y ni para comer se levanta (mucho menos para otros menesteres) cogiendo el relevo de su pariente lejana La Bella Durmiente, que cien años durmió si inmutarse la muy holgazana… si bien no puedo hacer lo mismo que ella todos los días, pues ocupaciones diversas requieren de mi atención, representa algunas de mis aspiraciones futuras.

Deletrea de Eletrea es otro de esos espíritus buenos (pues varios son los que tengo), que habita en mí. Ella es la intelectual. La que todo lo lee, incluso aquello no recomendado a damas de alta alcurnia, pero su sed de lectura la puede y hace de libros, periódicos, folletines, etc., sus presas por periodos cortos… lo que tarda en devorarlos.

A Farragosa le debo el temperamento. Grita sin parar animando a batallones a luchar, increpados por palabras que mal entendidas dolor pueden causar. Es perspicaz. No deja títere con cabeza cuando le exalta el revoleteo de un mosquito o se atraganta con una miga de pan…

Princesas… Príncipes… seres desconocidos que merodean dentro de nosotros y a los que les restamos importancia porque no los podemos ver... Pero hasta lo invisible existe.

PD: Si quieres saber un poco más de ti, Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer te lo mostraran en "Princesas... olvidadas o desconocidas" (detrás de cada una de ellas, siempre hay un príncipe resignado)

24 agosto 2008

Lluvia

Si canto lo bastante alto,
las nubes me oirán y se entristecerán
llorando mares,
que sobre nuestros cuerpos caerán,
empapando la piel
con miles de gotas de agua
que la tierra absorberá.

Si canto lo bastante alto
truenos y rayos
allá en el cielo celebrarán
que mi voz les alborote el sueño,
y con estruendos y luces seguirán la melodía,
que si canto lo bastante alto,
todos oirán.

17 agosto 2008

¿Quieres?

-¿Quieres ser la madre de mis hijos?
Si el hombre más atractivo jamás visto sobre la faz de la tierra te aborda en medio de la calle para preguntarte esto, sólo existe una respuesta posible.
-Sí.

Esbozando una sonrisa tan perfecta como el resto de su ser visible, el trajeado de piel bronceada y ojos noche abierta, toma mi mano, la besa con la cortesía de un caballero refinado y vuelve a hacer audible su voz aterciopelada.
-Ven conmigo.

Le sigo cogida a su mano. Apenas habla, pero sus miradas son tan significativas que sobran las palabras.
-¿A dónde vamos?
-A un lugar que no querrás olvidar nunca.

¡A su casa! Es impulsivo y no soporta la idea de tenerme tan cerca y que sólo se rocen nuetras manos. Quiere crear un vínculo que nos una para siempre.
Despierta mi curiosidad por conocer dónde vive; por ver su baño; su armario… por verle dormir mientras amanece.

Habiendo caminado durante quince minutos, de pronto nos detenemos.
-Cierra los ojos.

Tardo en reaccionar. Cada premisa pronunciada produce en mi cerebro una pequeña conmoción.
-¿Confías en mí?
Quiero gritar ¡Sí!, pero sólo asiento con la cabeza.

Cierro los ojos. La situación es surrealista, he seguido a un extraño que quiere que sea la madre de sus hijos hasta su casa, y estoy a punto de involucrarme por completo en su vida… pero resulta romántico.

Guía mis pasos rodeando mi cintura con su brazo para protegerme de tropiezos. Subimos unos escalones. Abre una puerta y entramos en un lugar donde se oyen susurros y un profundo olor a desinfectante.
Noto su calor delante de mí y sus manos cogiéndome con suavidad de los brazos. Estoy impaciente por saber que ocurrirá a continuación.
-Ya puedes abrirlos.

Lo primero que veo es a él y luego no puedo evitar mirar en derredor. No sé exactamente donde estoy pero no me gusta y la magia que envolvía cada momento hasta llegar aquí, ha desaparecido.

Me sonríe con la mayor de las dulzuras. Ya no me parece tan atractivo.
-En esta clínica tienes lo que necesitas de mí para engendrar a nuestros hijos.
Le miro atónita…. ¿Y por qué no me lo das tu mismo?
-Serás la mejor madre que podrían tener mis hijos.

Si me ha elegido a mí de entre el resto, es porque en algún momento tiene penado que surja el amor entre ambos. Me está probando, quiere saber que estaría dispuesta a hacer por él, y a pesar de mi desencanto momentáneo, sería capaz de hacerlo TODO.

En cinco años he alumbrado tres veces. Vivo en una inmensa mansión con mis hijos, el padre de mis hijos y con las otras: su mujer, su novia, su amante, la mujer de su vida…

-¿Quieres ser parte de mi vida?
Cuidado con lo que respondes.


10 agosto 2008

Shivá (continuación)


Mira que me lo dijo bien claro: “… hallarás el amor verdadero en el hombre de tu vida; ascenderás en el trabajo consolidándote como líder; tendrás una salud de hierro y la suerte acompañará en todo lo que hagas…”
Me atrajo de aquel rinconcito esotérica que descubrí entre el resto de tiendas con temática medieval que una vez al año se instalan en el pueblo, un olor dulzón empalagoso, pero sin embargo agradable.

La mujer joven que regentaba el puesto, ataviada con una simple túnica marrón y aspecto de hechicera de cuento (cabello negro hasta más abajo de la cintura; manos de dedos largos y delgados y piel traslúcida) me ofreció una sonrisa.

-Son hierbas del bosque recogidas en noche de lluvia, caramelizadas.
Su voz era suave y cálida.

-Puedo desvelarte el mañana, ¿quieres conocerlo?

Asentí con la cabeza fascinada por su presencia alargada, antes de atravesar unas cortinas negras con estrellas plateadas que me condujeron al interior de la tienda, dónde una pequeña mesa redonda con dos banquetas nos aguardaban.

-Las cartas tienen las respuestas que buscas – dijo empezándolas a barajar con parsimonia.

Después de un rato, dejó la baraja sobre la mesa y me pidió que pusiera mis manos sobre ella para “impregnarle mi esencia”.

-… hallarás el amor verdadero en el hombre de tu vida; ascenderás en el trabajo consolidándote como líder; tendrás una salud de hierro y la suerte te acompañará en todo lo que hagas…

¿Y qué hice yo? Enamorarme del primero que me guiño el ojo, confundiéndole con el hombre de mi vida, que más que amor verdadero, verdaderos quebraderos de cabeza me provoca cada vez que tocar la flauta, y es que quien siente, alguna vez padece… pero no tanto.

Hasta ese momento me mantuve escéptica respeto a lo que la bruja había visto en el árbol que había trazado con las cartas, pero luego las cosas se fueron dando.

Ascendí en el trabajo, de la planta baja de la tienda de electrodomésticos donde trabajo, pasé a la primera especializándome en móviles y sus accesorios; mi salud es de hierro desde que me rompí las dos piernas precipitándome por las escaleras y tuvieron que ponerme tornillos, si bien no de hierro, de un material lo suficientemente resistente, para sujetar los huesos fracturados y desde luego, la suerte está de mi lado… En esa caída podría haberme partido la crisma, pero solo fueron las piernas; se incendió mi casa, pero yo no estaba dentro, lo material no importa, es reemplazable; perdí la tarjeta de crédito pero me di cuenta a las dos semanas, por no ser demasiado asidua a ella… Podía haber sido mucho peor.

La tarde esotérica cambió mi percepción sobre algunos aspectos y el sentido de mis pasos.

La bruja dijo lo que esperaba oír y lo que hice con esa información es cosa mía.
Me equivoqué con el hombre de mi vida o tal vez aún pueda llegar a serlo si aprendo a amar aquello que más detesto de él (que no se lave mucho); intentando mejorar de situación laboral, cambié lo que tenía, por lo que quería… ¿ascender?; mi casa se quemó cuando dejé una olla al fuego pensando que no podría pasar nada malo si volvía pronto, y si no fuera tan descuidada, no habría olvidado la tarjeta en el cajero.Si es que, más vale malo conocido que bueno por conocer…

03 agosto 2008

Yo difiero


Corre la leyenda urbana que versa sobre la interminable lista de objetos que las mujeres llevamos en el bolso, pasto de exhaustivos estudios estadounidenses, promovidos por mentes inquietas dispuestas a invertir tiempo (el que no utilizan para comer hamburguesas) y dinero (ajeno), en confeccionar estadísticas de gran repercusión en la existencia humana, que a su vez sirve para rellenar minutos de radio.

El locutor dice con retintín rentintineado que lo que nunca falta en nuestros bolsos (ese gran misterio por descubrir) es un papel de chicle arrugado… ¡Ja! Te has pasado de listo sabelotodo. ¡Yo n mastico chicle!

Busco las llaves de casa en el bolso, entre algunas cosas imprescindibles para la supervivencia en una isla desierta del pacífico (y el porcentaje de que me pierda en una es tan elevado que puede ocurrir en cualquier momento), cuando en el fondo hallo el envoltorio vacio de un caramelo de mentol que sin duda alguien ha puesto ahí para que yo lo encuentre… Insisto ¡Yo no mastico chicle! Si acaso, en un ataque de tos me vi en la obligación de consumir el contenido del papelito en cuestión y dejarlo ahí en un gesto ecológico para con el resto de mis conciudadanos… Dadas las circunstancias apostillo:

1.- Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

2.-Un simple envoltorio no me hace estadística… ¡Y además no era de chicle!

3.-Si las mujeres llevamos tantas cosas en el bolso es porque “otros” nos piden que se las guardemos.

4.- Mentimos en las encuestas tontas, por tanto muchas estadísticas son erróneas…

Acabando… El bolso es nuestro mundo sintetizado, no la maleta de viaje hacia destino de dos meses, y sobre su contenido, propagadores profesionales se encargan de difundir rumores con la finalidad de confundir a la opinión pública y distraer su atención de lo realmente importante.

27 julio 2008

Poliamor


Con el paso de los años algunos términos se van quedando obsoletos y otros van apareciendo para definir nuevas concepciones que irrumpen en la vida moderna.

“Dícese del sujeto que tiene más de una relación sentimental al mismo tiempo con otras personas…” CARADURA (Vox Populis).

Es comprensible que el amor es así (¿así como?); que estas cosas pasan habitualmente (si dejas que sucedan); que a veces uno pierde el control de la situación y se deja llevar (una o dos veces equivale a desliz, más de dos veces premeditación y alevosía, o lo que es lo mismo vicio), pero mantener varias relaciones a la vez durante un periodo de tiempo, es querer abarcar demasiado uno solo (lo que por otra parte no es reprochable), y sobre todo una falta de honestidad con el implicado (sin comerlo ni beberlo) que no sabe de qué va “la historia”, permaneciendo en la ignorancia mientras su pareja se complementa con un tercero que asume y acepta la situación, convirtiéndose así en poliamoroso (aunque suene irrisorio).

“La práctica, estado o habilidad para tener más de una relación amorosa, sexual, simultánea, con el pleno conocimiento y consentimiento de todos los amores involucrados.” POLIAMOR (gracias Wikipedia).

Aunque es un término relativamente joven (1992), no así su práctica, que aparece en numerosos libros (imprescindible leer Los mitos Griegos), uno de ellos artífice de este post: “Se trata de un mènage á trois que, al parecer es aceptado por todas las partes implicadas” (Los hombres que no amaban a las mujeres, excelente novela).

La pluralidad es tolerancia, el poliamor una tendencia cada vez más común bajo el que se escudan muchos malos practicantes. Cada vez menos se lleva no abrirse tantos frentes, ir zanjando historias antes de iniciar otras…

Somos modernos; sentimos distinto; sentimos más y hacia multitud de personas; somos polis con capacidad amatoria infinita… Nos gusta compartir; somos desinteresados; concedemos libertades; somos liberales. Nos gustar ser; dejar de ser; los límites; las metas…

El mundo avanza y yo no le sigo, estoy in and out… Prefiero vencer a una naturaleza perniciosa que luchar contra corriente para que otros aires me agiten el cabello.

20 julio 2008

El Castillo


Guardó las llaves que abrían la puerta del castillo en el cofre, pero galante caballero se las arrebató tirándolas al fondo del rio para que nadie pudiera darles uso jamás.

Durante años, el castillo estuvo vacío, desatendido, frío como las piedras que lo alzaban hasta que llegó el día en que un pescador las encontró en el interior de un pez y tras descubrir deambulando entre las malezas del bosque a la dama, se las entregó sin saber que le pertenecían.

Liberada al fin de la culpabilidad que la atormentaba por no haber cuidado más las llaves, observó la humildad en los ojos del pescador y se las devolvió.

Desde entonces, el pescador guarda el castillo y la dama cocina los peces.

13 julio 2008

Astros


Fuegos artificiales llenan el cielo de estrellas que caen a mi vera como lluvia de agua caliente, sobre nuestras cabezas.

Tomo una entre mis manos sintiendo arder la piel bajo la que yace la sombra del destello azul grisáceo, que desvalida se va apagando mientras miles de estrellas en un trozo de universo se abren paso.

Noche cerrada, noche estrellada; noche corta, noche larga; noche en tus ojos, mar en tu cuerpo; luna en el cielo, sol de mis lamentos, irradiando con tu luz, la profundidad de mis pensamientos.

Horizonte lejano, cercana línea de encuentro; perdida en tu hallazgo, reencontrada en tu desconocimiento. La noche es el camino sin retorno hacia el alba, donde te despides con un susurro al oído, como brisa que acaricia, como aroma a tomillo… suave…lento…

En mi mano, un rastro de ti queda; en el alma, marea; en la piel, salitre; en la noche, todas nuestras estrellas.


06 julio 2008

Si Darwin nos viera...

En mi pequeño universo, pensaba que los ninjas eran unos señores vestidos de negro con conocimientos de artes marciales, a lo sumo unas tortugas con antifaz con un sentido de la justicia muy desarrollado, pero quiso la providencia (la casualidad, nada más), que a mi manos llegara un artículo que ampliara mis horizontes, haciéndome despertar del letargo inducido por la falta de interés voluntario.

Así descubrí que los ninjas, (no income, no job, no assets, ya tiene delito la abreviatura), sólo eran desempleados con trabajos eventuales de bienes inmuebles nulos, en su mayoría llegados a Estados Unidos desde el sur de América, a los que se les concedían hipotecas muy por encima del valor de la propiedad que adquirían, que iban pagando cómodamente a lo largo de los años, hasta que esos mismos bancos con su generosidad desbordada (avaricia sin límites), se quedaron si liquidez y tuvieron que pedir dinero prestado a otros bancos, distribuidos por toda la geografía mundial (globalización), y creando productos engañosos (fondos de inversión, pensiones…) para sacar beneficios rápidos y seguir alienando a víctimas, a las que les hacían creer que el “sueño americano” estaba a su alcance

El sector inmobiliario (principal precursor económico en muchos mercados) cayó, y con él, el desempleo creció, los cinturones se ajustaron al máximo, e imperó en la mente de muchos, la ley del ahorro, pues no era tiempo de seguir derrochando, lo que finalmente acabó repercutiendo sobre los protagonistas de nuestra historia, (los que ya no podían seguir pagando sus hipotecas con entradas de dinero eventuales, porque nadie estaba dispuesto a pagarles por algo que podían hacer ellos mismos, como cortar el césped, limpiar la casa o cuidar a sus hijos), y lo que nos ha convertido al resto en protagonistas a su vez, de nuestra propia historia.

Reflexionando sobre ello, llego al origen de la actual situación económica y me planteo varias cuestiones: ¿cuándo el mono que fuimos alguna vez, quiso ser más que un mono inteligente para convertirse en un hombre capaz de estafar a sus semejantes? ¿Por qué?

Convencida de que ya no hay vuelta atrás, recuerdo una cita que alguien dijo, “ten cuidado con lo que sueñas, porque podría hacerse realidad”.
Quizás estemos pagando las consecuencias de lo que alguien soñó alguna vez...



Pd.: Éste es el enlace en el que se puede leer el artículo al que hago referencia. Muy interesante
www.attacmadrid.org/d/9/080401123448_php/F1.pdf

29 junio 2008

La roja


Desde que empezó la Eurocopa, he oído como en varios medios de comunicación se refieren a la selección española como “la roja”.
No sigo el fútbol, sólo oigo (ya que verlo me crea una de impotencia creciente que me transforma en superwoman “yo lo haría mejor por muchísimo menos y además desentrenada”), los partidos supuestamente importantes porque hay muchas posibilidades de volver a casa (como ha quedado evidenciado en nuestra historia futbolera). Todo lo más cuando gritan GOOOOOOOOOOOOL!, pongo la tele para ver como se fraguó el milagro, y cerciorarme de que no me están engañando.

¿En qué momento dejamos de ser España para ser “la roja”, con todo el despliegue de connotaciones que este color conlleva:

-Políticas: comunismo.
-Hormonales; lo de todo los meses en las féminas.
-Alcohólicas: sangría.
-Alimenticias: gazpacho.
-Astrológicas: mah jong.
-Festivas: domingos en el calendario.
-Asiáticas: bandera de Japón.
-Cinematográficas: Alerta roja.
-Astrales: marte
-Literarias: Stendhal.

Dicho lo escrito, no me identifico con “la roja” en absoluto, y si el que acuñó el término se estrelló con tan brillante (desafortunada síntesis) genialidad, a los que siguen utilizándolo inadecuadamente es para colgarlos un ratito de los pies para ver si se les ocurre algo mejor antes de que les llegue “la roja” a la cabeza… Y “la amarilla” tampoco sirve.

No sé que va a pasar esta noche, aunque lo presiento, y cuando ocurra (se vuelven de Viena seguro), preferiría no ser un color, sólo una habitante más del país dónde nací, España.

22 junio 2008

Incongruencias

-Sales por la puerta…

¿Esa matización la he hecho yo? Salir por la puerta… No iba a estamparse contra la pared y aprovechar el hueco originado para acceder a la calle, o volatizarse en el aire como un compuesto de dióxido de carbono, hidrógeno y metano, muy descriptivo del estado que observo delante de mí y me hacen decir cosas raras.

Un chico me ha pregunta en un centro comercial por una calle cercana al mismo y su rostro de dopado extremo me ha instigado inconscientemente a cometer semejante atropello del lenguaje poco habitual en mi tendencia a “lo correcto”. Él ni se ha percatado del sentido ni de la obviedad asumida en el verbo “salir”, sólo asiente a mis indicaciones , que acompaño con gestos y voz pausada ( a la vez que elevada), como si estuviera dirigiéndome a un extranjero, y sin que su expresión de “ido”, varíe un solo instante. Cuanto más le miro, más me esfuerzo por masticarle las palabras para que no se atragante con ellas y vomite aquí mismo, y es que la mente tiene una capacidad de adaptación fuera de lo común y funciona aunque nuestro inconsciente esté ausente.

Nos despedimos, me despido, él balbucea algo incomprensible por mi intelecto, dándome cuenta enseguida de que mis instrucciones no eran ni siquiera aproximadas, y que la tienda de videojuegos que buscaba se encuentra dos calles más arriba de dónde se supone que sabrá llegar solo… No creo que se haya enterado de nada de lo que le he dicho… Sale por la puerta… Bueno, de casi nada.

15 junio 2008

Desencuentro


Coincidimos en una plaza veinte años más tarde. Nos miramos unos segundos cuando se produce el encuentro causal, el tiempo suficiente para percatarme que aun habiendo cambiado su físico algo, persiste en su rostro el semblante que tanto me gustó durante una larga temporada.

“Él no sabe que guardo un folio suyo manuscrito a lápiz, que una amiga que iba a su clase me consiguió en la biblioteca disimuladamente, que de vez en cuando reveo retrocediendo al pasado; ni que me encantaba su camiseta granate con el número 56 en amarillo que tantas veces llevaba puesta; ni que cuando descubrí dónde vivía, una calle más abajo que yo, cada vez que pasaba por su portal tenía la esperanza de encontrarle y arrancarle una mirada de soslayo; ni tampoco sabe que envidiaba a su novia por estar siempre con él... No sabe que el curso se me hizo muy corto y que con su final, mi final se precipitó... Que todavía le recuerdo...”

“Ella no sabe que aquel día en la biblioteca me di cuenta de cómo una compañera de clase con la que solía estudiar, amiga suya, deslizaba en el interior del bolso de ella, a su paso por delante de su mesa, una de las bolas de papel que yo había acumulado encima de la mía, que había cogido con el pretexto de tirarlas a la papelera de camino a la salida; ni sabe que la camiseta que llevaba puesta aquella tarde, la usaba a menudo porque me recordaba ese momento; ni que muchas veces me asomaba a la ventana de casa para verla pasar; ni que la chica con la que siempre iba, era sólo una amiga de la infancia... No sabe que me gustaba, que esperé que las cosas se dieran por si solas, y que al terminar el curso, el último antes de ir a la facultad, lamenté no haberla conocido… Que aún la recuerdo...”.

Nuestra mirada acaba con el esbozo de una sonrisa improvisada, más que por una complicidad inexistente entre ambos, hacía nosotros mismos como respuesta a la añoranza de momentos que algún día dejarán de ser presente.

08 junio 2008

Naturaleza humana

Me detengo en el semáforo del cruce (sí un semáforo más en mi vida, ¿qué pasa?), y una vocecilla desde su cochecito me dice con una claridad asombrosa:
-Señora no cruce, que está en rojo.
¿¡Señora!? La educación de la rubita de ojos claros es colosal, pero su percepción sobre la realidad exagerada… “Señora” no era la palabra adecuada (aunque para enanitos de tres años, los que son más altos que ellos lo sean) y la criaturita en cuestión, debería haber incluido en su vocabulario asociativo (ya que inteligencia le sobra), términos más acertados como el de “jovencita”.
-Jovencita no cruces, que está en rojo.

La miro intercambiando risas con su madre, que poco después me confirma la edad de la angelita, algo repipi y parlanchina, pero lindísima.
Desvarío… un niño de la misma edad hubiera guardado silencio y tenido pensamientos catastrofistas: “el coche se rompe y boom ¡cataplás!”

Durante la espera roja, me fijo en el monigotito del semáforo, cansada de ver las caras de los de la acera de enfrente, y reparo en el alto grado de sexismo contenido en el mismo… ¿por qué no una monigotita con falda? El feminismo es desplazado por mi alma igualitaria… ¿por qué no los dos?

La sabijonda abuclada (y sin rastro de encrespamiento en su cabello) sigue enajenando acerca de las personas que no respetan a los monigotes y cuando el hombre maduro es sustituido (¿habré aprendido ya el funcionamiento de los semáforos? Es que los de éste pueblo son rarísimos) por el hombre torero, en mis oídos la vocecilla inicial vuelve a sonar:
-Ya puede pasar, señora.
¡Grrrrrrrrr!
-Ya puedes pasar, jovencita.
Me despido de ella con la absoluta convicción de haber conocido al futuro de mi pensión (¡para la que aún falta varias décadas!), sólo que entonces, no estará sentada en un cochecito remolcado, sino en un sillón de piel azul.

01 junio 2008

Shivá

-Si te quedas el libro, te leo la mano.
-Si me compras una pantalla de plasma, me quedo el libro y me lees la mano.
-Hecho.
El vendedor hindú deja un libro con imágenes de la India encima del mostrador.
Son casi la dos de la tarde, estoy sola en la tienda y a esta hora, las probabilidades de que entre alguien más (un nipón vendiendo refrescos de cola), son escasas.
Me hace un gesto con la cabeza para que le de la mano. La derecha. La toma entre las suyas y la estudia concentrado antes de pronunciarse.
-Eres fuerte, tan fuerte como vulnerable.-Me lanza una mirada tan negra como la noche más oscura ignorando que me está descubriendo las Américas con tan aguda visión… -En tu pasado hay mucho sufrimiento que hoy son recuerdos que te atormentan.-Después del sufrimiento son lo que quedan, malos recuerdos en la mente de quienes alguna vez se han quemado planchando.
-Lee algo que no sepa, está página la conozco.
Le reto impasible imaginándole con un turbante blanco en la cabeza... Sólo con el turbante.
Me desafía con el negro de sus ojos mientras sus dedos morenos siguen las líneas de mi mano.
-Eres inteligente, sabes abrirte camino en la adversidad, los demás pueden verlo…-Y sin la necesidad de cogerme la mano- Y eso es lo que hace que te quieran a su lado, en su equipo. Tendrás éxito en el trabajo.-La evidencia me asombra, tendré éxito mientras siga habiendo trabajo.
Calibra la expresión de mi rostro, buscando un resquicio desvelador que le abra otros caminos que explorar, pero me mantengo escéptica, infranqueable.
-En tu vida existe un hombre…
-¿Un hombre o amor?
-El amor de un hombre muy próximo a ti…
-¡Un momento! –Finjo interés -¿No puede tratarse de una mujer?
-¿Una mujer?-Su mirada es dubitativa, me inquiere con el azabache de sus soles una respuesta esclarecedora.
-Podría haberse operado…-Creo más confusión en su mente. Es uno de los mejores ratos que he pasado en mucho tiempo.
-¿Operado? Sí, sí, hombre-mujer-amor… -Hace una pausa frunciendo el ceño -¿Es mujer?
-Deberías prestar más atención a lo que les cuelga a la personas y dónde.
Se ruboriza levemente. Ahogo una carcajada con la mano.
-Continúa por favor, ¿quién es ese hombre…? ¿Mí marido?
-No, no, otro hombre… alguien que te ama en la distancia desde tiempos inmemorables.
Su acento hace que todo se torne solemne. Tiene un castellano muy bueno salpicado con seseos y vocales neutras.
-Bien, porque no estoy casada… ¿Y ese hombre –amor se delatará algún día?
-Está esperando el momento adecuado. Tú le asustas, le ahuyentas sin saberlo… -Soy un repulsivo- pero juntos recorreréis el resto de vuestros días.-No sé si eso es muy halagüeño…
-¿Ves algo más?
Guarda silencio. Sus palabras tienen un precio y ya ha sido demasiado generoso regalándome los oídos. Suelta mi mano.
-Ni tu vas a comprarme el plasma ni yo voy a quedarme el libro… Lo de la mano ha sido un error.
La seriedad mostrada hasta ahora se rompe con una sonrisa blanca.
-Que Shivá te proteja.
-Que tus ojos lo vean.
Al salir a la calle, tras apagar todas las luces, para cerrar la tienda, el hindú está esperando en la puerta.
-¿Ya no te asusto?
Niega con la cabeza, dejando entre ver la perfección de sus dientes.
-Partamos entonces a recorrer nuestros días juntos...