29 agosto 2010

Ficciones


"¿Qué sería peor, vivir como un mostruo o morir como un hombre bueno?"


Primero fue el libro (espléndido. Contiene todas las claves para "entender" el final) , y este fin de semana la película (fidedigna en gran parte al autor, pero muy al estilo Scorsese, lo que equivale a sangre y crudeza desmedida). Shutter Island.

Tenía mis reparos antes de leer el libro, porque el mundo de lo "onírico" tiene de fantasioso lo mismo que de espantoso, y hay estados anímicos en los que es mejor no profundizar ni en lo uno ni en lo otro y decantarse por una lectura menos intensa y más intimista (cualquiera de los libros escritos por Jane Austin, o Tolstoi, sin que un autor sea comparable al otro), pero Shutter Island me cautivó desde el segundo párrafo y cuando acabé de leerlo (demasido rápido para mi gusto), me empezó a rondar por la cabeza la idea de ver la película, pese a esperar de la interpretación de la historia de Martín, lo que he visto.

Materializada mi idea, libro y película se complementan bien, y ambas tienen el mismo transfondo: somos quienes somos, pero cuando te hacen creer que eres distinto a lo que eres, acabas siendo como los demás te han inventado y pierdes tu identidad.

Si vives como un monstruo, asumes que lo eres y no padeces, si mueres como un hombre bueno, antes del último respiro te queda la satisfacción de haber obrado bien.






22 agosto 2010

Historia

No es un trozo de chocolate, ni un trozo de suela de zapatilla vieja, tampoco es goma quemada, es una parte de HISTORIA, que un viajero llegado de mi tierra a su tierra me ha traído.

La historia de unas olimpiadas, de un estadio (en la imagen un pedacito de él), de una ciudad, de un pais, de numerosos momentos, de uniones... BARCELONA '92.


15 agosto 2010

Citas de cine


Entre el romanticismo y la cursilería, hay una raquítica línea que separa el gesto amable de la horterada.

En estos tiempos peliculeros que estoy viviendo (consumo más cine DVDeado de lo acostumbrado… Cuando el calor aprieta, el sueño no llega), me asaltan imágenes, escenas y frases de películas que no he olvidado.
Las citas fuera de contexto pueden pecar de dulcificantes (dentro de contexto algunas lo son), pero me sugieren cosas que se alejan de la concepción de sus creadores.

“La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos” (El Club de los poetas muertos. La vi en el instituto con mis compañeros, a quienes también caló hondo. A partir del visionado, cuando un profesor llegaba diez minutos tarde a clase, hacíamos novillos colectivo, dejando en la puerta un anota esclarecedora “Nos hemos ido”): a veces incluso deja el resto del cuerpo también frío. Una mala manta.

“Carpe diem. Aprovecha el momento” (El Club de los poetas muertos): nunca me acuerdo que tengo que aprovechar el momento… En realidad no me gusta vivir intensamente, solo me gusta hacer cada minuto lo que quiero y si me apetece no hacer nada, no lo hago, será un tiempo bien empleado si es lo que quiero”.

“El amor significa nunca tener que decir que los sientes” (Love Story. No la he visto entera. La actriz se me antoja altamente sosa): si no lo sientes, no te equivocas, si no te equivocas rozas la perfección, la perfección es aburrida. Si te equivocas y no los sientes, es que no es amor.

“… crees que al decir lo siento el pasado puede corregirse” (Lo que el viento se llevó. Una de las películas que he visto más veces en mi vida): el pasado tal vez no se corrige, pero lamentarse es redimirse.

“Sinceramente, querida, me importa un bledo” (Lo que el viento se llevó): en función del tamaño del bledo, el grado de importancia es menor o mayor. No está todo perdido.

“Éste es el comienzo de una gran amistad” (Casablanca. Querer y no poder): las amistades se fraguan, no se prevén.

“Siempre nos quedará París” (Casablanca): siempre queda lo que se desea conservar en la memoria, París Amsterdam o Ubrique…

“Por la mañana seremos historia” (Antes del amanecer. Pequeña gran relato de un encuentro casual. Magnífica): la historia es variante y siempre queda atrás para dar paso a una nueva.

“He venido aquí esta noche porque me he dado cuenta de que quiero pasar el resto de mi vida con alguien. Y quiero que el resto de mi vida empiece ya” (Cuando Harry encontró a Sally. Segunda vez que la menciono en un post, por algo será…): “ya”, es un intervalo muy corto. Mejor macerar la idea y dejarla para el día siguiente, al menos así la otra persona tendrá tiempo de huir sino ha llegado a la misma conclusión que el de la rapidez.
“Cuando uno siente algo que jamás antes ha sentido, ¿no crees que es mejor averiguar qué es?" (Cuando menos te lo esperas. Con el paso del tiempo, menos divertida): sí, lo mejor es hacer averiguaciones pero no esperar que “lo hallado” signifique algo perdurable.

“El corazón de una mujer es un profundo océano de secretos” (Titanic. No podía faltar, por muchas razones): por eso no hay marinero que quiera navegar en sus aguas.

“Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder” (Titanic): y mucho por ganar.

¿Romanticismo o cursilada?


08 agosto 2010

Un poco de arsénico, por favor

Procuro desoír conversaciones ajenas en los treinta metros cuadrados de oficina, sin tabiques de pladul que delimiten espacios, en el trabajo.
Me centro en el ordenador, sumergiéndome en mi mundo de pensamientos particulares y solo oigo voces sin escuchar lo que dicen, exceptuando algunas palabras sueltas que fuera de contexto no tienen sentido para mí.

Profesor de criminología en la universidad, al que nos une una relación laboral (no por su desempeño, sino por el nuestro) y compañero de colegio del jefe, habla distendidamente con el susodicho, y de los recuerdos infantiles pasan a la actualidad (de niños a hombres), deteniéndose ambos en la profesión del profesor (a petición del jefe que es muy curioso) y a su experiencia antes de dedicarse a la enseñanza.
Me esfuerzo por no oír ni escuchar, los asesinatos no me interesan demasiado, mucho menos las circunstancias en las que se producen ni sus protagonistas, pero perdida la concentración, no la encuentro en ningún lado (demasiado poco espacio).

“Todos somos asesinos potenciales con la capacidad de actuar en cualquier momento cuando salta el resorte…”
El “resorte” es la unión de dos o más factores que nos conducen a cometer el homicidio.
El jefe pregunta (vaya mañanita me está dando, tengo el Colacao a medio digerir) y pregunta y vuelve a preguntar hasta que con tanta pregunta desemboca en mi (su única empleada).

-¿A qué perfil se ajusta Daniela?
¿¡Eh!? ¿¡Yo!? Con ninguno, mi potencial es nulo. ¡Qué ocurrencias! Pregunta más risueño que el sol en abril sobre los melocotoneros. Y su interlocutor le da coba.

-Tiene una expresión dulce y armoniosa y un halo misterioso… (soy discreta y reservada y abuso de los dulces, puede que eso se refleje en mi cara, además cuando tomo pastelitos me quedo muy plácida). Le sería muy sencillo ganarse la confianza del sujeto y seducir a la víctima con la serenidad que transmite. Mente fría y calculadora (¡cómo en las películas!), paciente y sutil. Envenenamiento (con aceite de ricino… Mí víctima moriría deshidratada…).
Y yo, calladita. No habiendo querido oír pero habiendo escuchado todo.

Después de esto, lo de confiar en las posibilidades de cada uno, me parece altamente peligroso. No quiero creer ni explotar que potencialmente hay mucho más en mí de lo que conozco. Prefiero que los demás crean en mis posibilidades que creer en ellas yo misma… Por la cuenta que
me trae.


01 agosto 2010

Justicia


En los últimos días no dejo de oír sandeces procedentes de personas que supuestamente tienen herramientas suficientes para defender sus ideas, pues en algún momento de sus vidas se han cultivado, pero que con un desacierto atroz, están mostrándose más como descerebrados que como seres racionales. La inteligencia de los mosquitos es años luz superior a la de cualquiera de éstos lumbreras que ni siquiera albergan esperanzas de serlo en potencia.

En Cataluña no nos gustan los toros, y los prohíben y algunos sectores con intereses maquiavélicos (solo algunos, no generalizo porque cada cual es responsable de sus actos y no portavoz de un grupo que no tiene nada que ver con impresiones particulares, como estos mismos tienden a hacer con su manía de meternos a todos en el mismo saco por haber nacido en la misma región) ven en nuestro firme rechazo al crimen organizado, intenciones separatistas hacia el resto de España.

Lo que no nos gusta (a la mayoría, salvajes hay repartidos por toda la península) es la brutal y cruel tortura a la que se les someten a los animales para celebrar fiestas y en este caso, la matanza de toros en una plaza abarrotada de gente que disfruta con estas actividades.

Algunos opinan, como niños chicos que no tienen argumentos y en lugar defender sus ideas recurren a elementos acusatorios (me he comido un caramelo, pero Pedrito se ha comido dos) que existen otros eventos en Cataluña en los que intervienen animales e intentan comparar el grado de sufrimiento en uno y otro acto. Esos eventos tampoco son tolerables y más temprano que tarde les llegará su turno también.

Otros consideran que con nuestra oposición estamos aniquilando la cultura… maltratar a un animal es cultura; verle agonizar es cultura; cortarle las orejas y el rabo como símbolo de magnificencia es cultura… Con menos cultos de este tipo en el mundo, los conflictos descenderían. Si sometemos a animales (indefensos) a las ingeniosas formas de divertirse de algunos, ¿qué no harán éstos a sus semejantes?

También están los del arte. El toreo es arte, la plaza un gran lienzo y la sangre del toro la pintura… Ya. Por más que me expliquen que el toro desde que nace sabe que su misión en la vida es defenderse de un desalmado que le tortura hasta la muerte y que en muchas ocasiones, por ser el animal muy bravo, se le droga antes de salir al ruedo, para que el torero (arrebatador de vida) tenga su tarde de gloria.

Los del gremio se reúnen para protestar, como si no ejercer de sicarios en una plaza fuera a arruinarles y montan en cólera por la prohibición, más que porque les incumba la decisión tomada en sí, para conservar la imagen de cañí.

Y están los amigos de las plumas, que no desaprovechan la ocasión para tildarnos a todos de nacionalistas e independentistas por mostrarnos en contra de los asesinatos. Defienden que haya libertad para que se celebren corridas, pero no otorgan la misma libertad a los que por los motivos que sean (aquí ya entra en juego la historia), se manifiestan a favor del nacionalismo y de la independencia de su tierra.

Estoy más agría que la leche cortada, pero las barbaridades que se sugirieron entorno al Mundial de fútbol y el revuelo que gustan algunos de propagar a consecuencia de las decisiones que se toman en Cataluña, me sobrepasan. Quizás hayan más idependentistas fuera de esas tierras mediterráneas que en ellas. Por fortuna, no todos somos iguales, independientemente de nuestros orígenes.