
Lo había preparado concienzudamente en ratos libres apurados, pero he perdido el trocito de papel donde había escrito el post de esta semana, o quizás sólo he olvidado dónde lo he guardado. En conversación privada conmigo misma, de la que ahora os hago partícipes, resuelvo que para una vez que llego al viernes con algo escrito, lo extravío por no ser lo suficientemente cuidadosa con el “trabajo” realizado, e inmediatamente después me introduzco una vez más en la vorágine que me supone no tener NADA, a pocas horas de la publicación (establecidas únicamente por mí y con el objeto de restaurar y prolongar la perseverancia en mi humilde paso por la vida).
Con el firme convencimiento de que nada ocurre por casualidad sino por causalidad, la pérdida en sí (el descuido de la que arrebuja demasiado, en poco tiempo) ha dado lugar a una sustitución (un acto desesperado por cumplir con mis auto-obligaciones bloggeras) derivada de una rápida asociación de conceptos (que no detallaré por el surrealismo imperante de una mente descoordinada en situación límite) y cuyo resultado es la letra de esta canción que la providencia ha tenido a bien mostraros.
El problema, no es que haya perdido el dichoso (él, por no hallarse en mi poder) papelito, sino que le creyera mi salvavidas de esta semana. El problema no son los demás o las circunstacias, es mi actitud ante ello.
el problema es olvidarte.
El problema no es tu ausencia,
el problema es que te espero.
El problema no es problema,
el problema es que me duele.
El problema no es que mientas,
el problema es que te creo.
el problema es que es conmigo,
Si me gustaste por ser libre,
quien soy yo para cambiarte.
Si me quedé queriendo solo,
cómo hacer para obligarte.
es que tu no sientas lo mismo.
cómo alejarme de ti si estas tan lejos.
Cómo encontrarle una pestaña,
a lo que nunca tuvo ojos.
Cómo encontrarle plataformas,
a lo que siempre fue un barranco.
Cómo encontrar en la alacena
los besos que no me diste.
Cómo alejarme de ti si estas tan lejos.
el problema es que no quiero.
El problema no es que duela,
el problema es que gusta.
El problema no es el daño,
el problema son las huellas.
El problema no es lo que haces,
el problema es que lo olvido.
El problema no es que digas,
el problema es lo que callas.
29 marzo 2009
El problema
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Daniela Haydée
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domingo, marzo 29, 2009
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22 marzo 2009
Nacimiento
Eligió un viernes para nacer, o un viernes la eligió a ella para que naciera, poco antes de que los aperitiveros, en algunas regiones de sol ardiente, salieran a tomarse la de rigor del último día labora de la semana (los que los sábados tienen por costumbre descansar), con otros compañeros de trabajo o amigos; los solitarios en la búsqueda del momento único de su existencia, acompañados por unas aceitunas, unos cacahuetes o unas patatas chips y la mirada perdida en la nada; entretanto que las columnas vertebrales de cualquier familia (ya sean formadas por frutas de gran diversidad exótica, o por frutas iguales), empezaran a preparar el sustento de estómagos vacíos.
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Daniela Haydée
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domingo, marzo 22, 2009
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15 marzo 2009
En un lugar de Asia...
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Daniela Haydée
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domingo, marzo 15, 2009
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08 marzo 2009
Silencio
Callé por miedo a no gustar, asumiendo que la situación se me había escapado de las manos y sintiéndome manipulada por quienes conocían mi condescendencia. La desazón me quema el esófago como el vómito lo irrita cuando es frecuente.
Desalentada viví los siguientes segundos después de producirse el hecho. Impotente porque todas las miradas de reojo recaían sobre una chica con la cara llena de piercings y ropa rasgadas con intención, convirtiéndola en la autora de la circunstancia que nos envolvía, siendo yo la única culpable. Un profundo olor a alubias condimentadas con mucho ajo y unas gotitas de limón agrio planeaba en el interior de nuestras fosas nasales. Silencio.
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Daniela Haydée
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domingo, marzo 08, 2009
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01 marzo 2009
Sueño
Mientras duermo el mundo sigue su curso sin mí.
Me adentro en los sueños y vivo la vida de otra manera, condensándose todo a lo que me he expuesto a lo largo del día, en historias surrealistas inconexas entre ellas. A veces, las que más, soy espectadora de secuencias en blanco y negro de todos los géneros; otras, la protagonista involuntaria de las majaderías de mi cerebro.
Imágenes sordas; personas que hablan sin mover la boca. Oigo sus voces, las recuerdo, en caso de que las conozca; o las imagino, si se tratan de personajes creados por mi mente que tal vez existan en algún lugar o que olvidé.
Cataratas de emociones confluyen y la vida inconsciente empieza y acaba en varios segundos, intensa; sembrando la simiente de la que surgirán interpretaciones, acertadas o desacertadas. La teoría infundada de lo soñado; la explicación de la incoherencia; su significado.
Al despertar, todo permanece igual aparentemente. He perdido varias horas vividas del modo convencional; he vivido varias horas en la tierra donde las tinieblas cubren el espacio y la luz se abre paso, en tanto que mi cuerpo va notando la influencia de los sueños.
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Daniela Haydée
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domingo, marzo 01, 2009
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