21 junio 2009

Declarante

Nueve y cuarto de la mañana. Llego puntual.
Nueve y diecisiete minutos de la mañana, casi son puntuales.
Me acerco a la mesa número cinco, como me indica el monitor colgado de una de las paredes de la delegación de Hacienda y la voz robótica de la señora con Peta Zeta en la boca. Tomo asiento cuando el rostro delgado de Jeremy Irons a lo cañí, me lo indica con un movimiento de cabeza, pues ocupada tenía la voz en conversación telefónica de interés escaso para mi persona (resto de la humanidad y mundo animal).
-¿Cuál es el motivo de su consulta?
“Declarar”

Le expliqué –sin pelos ni señales, pues el tiempo apremiaba y yo temía no llegar a tiempo al trabajo-, que el borrador de la declaración de la Renta que solicité un mes y medio atrás por internet, había sido enviado a mi antigua dirección de Barcelona (donde, desde hace cinco años, habitan otras personas que probablemente ni saben quién soy, y en cuyo poder, o en poder transferido, se encontrará todo mi historial fiscal 2008).
Nombre completo…
Fecha de nacimiento…
Estado civil…
Y llegó la pregunta… ¿Su asignación tributaria es a favor de la Iglesia Católica u Otros Fines Sociales?
No tardo ni medio segundo en contestar, pero soy consciente en ese imperceptible intervalo de tiempo, de que acaparo toda la atención de Jeremy. And the answer is... (un poco de suspense Hollywodense al estilo de And the Oscar goes to… Suenan tambores africanos):
-Otros Fines Sociales.

Irons fija la vista en el monitor, del que no la retira en adelante. Me aseguro de que el ratón marca la opción seleccionada, entendiendo que tras la crueldad de mis palabras, el cerebro de mi interlocutor asimile con menos rapidez las acciones a desarrollar: click.
Desde ese momento, el hacendoso, adopta una actitud despectiva que no me sorprende en tierras de arraigadas creencias religiosas, y mucho menos después de haber osado profanar su mundo fantástico, en el que por seguro doy que tiene una amplia colección de capirotes.
-¿Quiere añadir algo?
Le muestro el “algo” a añadir. Una pequeña variación en el borrador, que con tanta atención observa el cañí sudoestero.
Más austeridad (rostro de Jeremy compungido). Mi existencia en la silla es nula. Soy aire… me gustaría ser esa clase de aire que sale a presión y abundar en sus fosas nasales.

Varios pensamientos por segundos en mi cabeza. Las personas que estamos de cara al público, no podemos permitirnos variar nuestro comportamiento, aunque lo que oigamos no nos guste, o sea totalmente contrario a lo que pensamos, pues todos tenemos el derecho a elegir qué doctrinas regirán nuestras vidas y debemos respetar las decisiones tomadas por los demás… Mi pensamiento no es tan profundo a esa hora de la mañana, lo es ahora, en la distancia, pero al salir de la delegación, después del gruñido con que Irons me despide ("hasta otra ocasión y que sea bien larga", leí en su mente), de camino al trabajo, resolví que estaba atacando justamente lo que defendía.

Si libres somos en nuestras elecciones y manifestaciones de las mismas, aceptar debería que alguien muestre su disconformidad respecto a mis “creencias – descreencias”, a través de la indiferencia y la austeridad.
Jeremy Irons cañí, únicamente estaba expresando su desacuerdo a través de sus gestos o falta de ellos, y si censuro su actitud, estaré apropiándome (indebidamente) de una línea de pensamiento que no me pertenece y que enterita se la entrego, para evitar en un despropósito, confundirme y hacerla mía.

7 comentarios:

carlosideal dijo...

Danielusky, por lo general, los funcionarios no suelen ser agradables y si te das cuenta, cuanta más relación tengan con el dinero (tesorería, hacienda...), más desagradables son.

Si ese buen "hacendoso" se "mosqueó", por negarte a enriquecer más las arcas de la iglesia, una avispa le pique en lo alto de la nariz.

Me gusta tu alegato pro-libertades :)

Un beso, ateilla.

Uno dijo...

Las ideas son respetables pero las acciones pueden ser reprochables. Jeremy Irons de madera es muy poco profesional si actuando así.

La próxima vez... sí acaso. Di que marquen "La iglesía católica" ... y al final le dices: "Perdona, quiero cambiar una cosa..." y lo cambias :-)

Fiebre dijo...

No estoy de acuerdo contigo Dani. No cara al ciudadano.
Debemos estar dispuestos a discrepancias en el ámbito privado, o paseando por la calle, pero nunca en el trabajo.

¿Te crees que a mí me producen el más mínimo respeto los elementos que trato en el trabajo?
Pero para "ponerle caras" está el sistema judicial si lo creen oportuno.
Yo, aséptica....

Aureliano Buendía dijo...

Terrible decisión a tomar...

Iglesia Católica, otros fines sociales o deseo renunciar a la asignación tributaria.
Con campaña publicitaría y tó por parte de la iglesia creo que cada vez somos más los que marcamos la casilla de "otros fines sociales". La iglesia ya recibe dinero anualmente del estado...

En la iglesia hay mucha gente buena y hacen muchas cosas por los más pobres, pero cosas como el aborto o el tema "condon si o condon no" hacen que cuestionemos sus estamentos.

Buendía.

Besos Macondeses ;)

La Frufrú dijo...

Me das que pensar, Daniela, siempre marco la Iglesia Católica, porque así sé dónde va a parar el dinero, o lo intuyo (vino para los señores curas, hostias sagradas, mantos para las vírgenes, campañas contra el aborto, etc.).

En cambio, con lo de "los otros fines sociales" me pierdo un poco. ¿qué harán con nuestro dinero?

¿Es mejor tener a los religiosos contentos con vinitos y repartiendo hostias, que ayudar a aquellos, en quien un día podemos convertirnos?

Reflexionaré sobre ello.

Un beso.

zimbagüe dijo...

Propongo una casilla más de asignación, la autodonación. Si no nos ayudamos a nosotros mismos, como vamoa a ayudar a los demas. Dicho queda :)

Un beso.

Daniela Haydee dijo...

CARLOSIDEAL: sugiero (rozando la crueldad) que en lugar de una avispa, sean dos las que le piquen en cada una de las mejillas, para romper con su aspecto cadavérico momentáneamente.

Un beso.

UNO: A lo mejor, no hay para tanto. Sólo me ignoró. No puedo pretender que todo el mundo esté pendiente de mí... Pero su indiferencia empezó con mi elección hasta ese momento, hasta me pareció ver una esbozo de sonrisa.

Hasta el año que viene, me pienso tu sugerencia, aunque prefiero recurrir de nuevo a internent.

Saludos.

FIEBRE: Estoy de acuerdo contigo, en el trabajo, uno es profesinal, no "persona" (yo también me cruzo con "raritos" de vez en cuando), pero al que no sabe mantenerse inmutable, hay que respetarlo, por lo menos para no ponerse a su altura, que es la distancia que le separa del suelo.

Si es que hay cada uno, de cara al público...


AURELIANO BUENDÍA: en todas las instituciones, organizaciones no gubernamentales, incluso iglesia, hay personas buenas y cualificadas para administrar el dinero ajeno, como bien dices Aureliano, pero no quiero que con mi dinero se hagan campañas como las que mencionas, y lo único que puedo hacer para evitarlo, es poner una crucecita.

La cantidad que el estado les da, es dinero que no veo... Ya se sabe, ojos que no ven, corazón que no siente.

Un beso.

LA FRUFRÚ: Bastante tenía con mis inquietudes para que las aunmentes con las tuyas :)

Yo también reflexionaré sobre ellos, pero antes lo haré sobre otras cosas ;)

Un beso.

ZIMBAGÜE: No es mala idea, y tampoco me lo parece crear un fondo común de donaciones, donde los beneficiarios fuéramos todos... Bueno no, que eso es un poco capitalista y nos desviariamos de la naturaleza de la asignación.

Un beso.