26 octubre 2008

Por las ramas


Martes por la mañana, en un desvarío laboral, mientras redacto un contrato, justamente en la parte donde se hacen las presentaciones de los compromisarios, y con el sonido de no sé qué canción en cadena Dial (que es la que les gusta poner a los de la cafetería que hay enfrente), empieza mi delirio ocasional…


En profundidades oceánicas,
muchos emprenden el viaje,
pero sólo uno alcanzará a la venerada,
que espera a que los audaces lleguen,
apreciando sólo a aquél,
capaz de deslumbrarla,
con perspicacia y constancia.

Unidos en la oscuridad de las entrañas,
sus rostros vislumbrarán,
destinados a inflar su amor,
hasta que éste explote,
entre sollozos y alegrías
de bienvenida.
Absténgase de valoración literaria, especialistas en el género, y entendidos de la psiquiatría pues éste es un hecho aislado.
Pd: haberlo escrito en un papel para no olvidarlo, también es totalmente forutito.

6 comentarios:

Uno dijo...

Pues a saber por donde "coño" salen la venerada y ese uno valiente fusionados y bien horneados a fuego lento durante una cantidad nona de meses.

Bonitos desvarios, pero que tu jefe no se entere ;-)

Saludos

Anónimo dijo...

¿Redactando un contrato te vino a la mente la fecundación?

Aich, el milagro de la vida...

Un beso, desvariante.

Carlosideal.

Pd: te escribo como anónimo, porque algo pasa con tú blog que no puedo firmar como yo.

Aureliano Buendía dijo...

Ole, ole y ole ¡¡¡

Anónimo dijo...

Quilla, en el trabajo sólo se trabaja, no se va una "por las ramas" ;)

Besos.

Anónimo dijo...

Da, no sé que pasa, pero no puedo poner mi nombre, así que anónima que quedo (bueno, soy Fru)

Besos.

Daniela Haydée dijo...

UNO: no, no, si los desvarios son secretos... bueno al menos hasta que escribo sobre ellos...

Saludos.

CARLOSIDEAL: pues no sé lo que puede estar ocurriendo, a lo mejor he tocado algo que no debía, no lo sé. Pero cuando entres, hazme una señal para que sepa que eres tú.

Sí, el milagro de la vida.

Un beso.

AURELIO BUENDIA: Celebro tus oles.

Saludos.


ANONIMO FRUFRÚ: Debilidades todos tenemos, lo mi fue un renuncio.

Besos.