¿En qué momento dejamos de ser España para ser “la roja”, con todo el despliegue de connotaciones que este color conlleva:
-Políticas: comunismo.
-Hormonales; lo de todo los meses en las féminas.
-Alcohólicas: sangría.
-Alimenticias: gazpacho.
-Astrológicas: mah jong.
-Festivas: domingos en el calendario.
-Asiáticas: bandera de Japón.
-Cinematográficas: Alerta roja.
-Astrales: marte
-Literarias: Stendhal.
Dicho lo escrito, no me identifico con “la roja” en absoluto, y si el que acuñó el término se estrelló con tan brillante (desafortunada síntesis) genialidad, a los que siguen utilizándolo inadecuadamente es para colgarlos un ratito de los pies para ver si se les ocurre algo mejor antes de que les llegue “la roja” a la cabeza… Y “la amarilla” tampoco sirve.
No sé que va a pasar esta noche, aunque lo presiento, y cuando ocurra (se vuelven de Viena seguro), preferiría no ser un color, sólo una habitante más del país dónde nací, España.





